El mes pasado os hablé de Clark Ashton Smith, autor de novelas pulp y parte de la tríada sagrada de Weird Tales: R. E. Howard, H. P. Lovecraft y Clark Asthon Smith. En la entrada comenté que había empezado Zothique pero que no había leído todos los relatos, y que me había hecho la propuesta de retomar el libro lo antes posible.
Y vaya si tenía que hacerlo.
Resulta que recordaba haber leído mucho más de lo que realmente leí. Supuse que habría llegado a la mitad del libro o así, pero no, apenas había leído los tres primeros relatos. Y encima descubro que Zothique tiene algunas de las mejores obras de Smith.
Zothique, el último continente, es el nombre que la editorial Valdemar le ha dado a esta recopilación de relatos. Como ya dije en su momento, olé por la edición y olé por la traducción, obra de Marta Lila Murillo, que creo que hace un trabajo excelente y difícil, porque la prosa de Ashton Smith es rica en adjetivos y arcaismos, y debe haber resultado todo un reto encontrar las palabras adecuadas para trasladar el espíritu de la obra original. En la anterior entrada me comentaron que se pierde algo en la traducción, cosa que entiendo que es inevitable, sobre todo si un autor cuida tanto la forma como lo hace Ashton Smith. Muy interesante también el prólogo de Jesús Palacios, que nos da unas pinceladas de lo más interesantes sobre las fuentes de las que bebe el autor, y que lo colocan en el post-romanticismo, o decadentismo, de finales del siglo XIX y principios del XX.Las historias de Zothique están ambientadas en el continente del mismo nombre, en nuestro propio mundo, pero en el lejano futuro. El sol es una brasa desvaída y la civilización ha vuelto a niveles tecnológicos medievales o incluso anteriores. En realidad, aunque el propio libro incluye un mapa de Zothique, con las islas que lo rodean, y el nombre de ciudades y países importantes, no es para nada necesario; Zothique no es tanto un lugar como un estado de ánimo. Son historias en las que se alternan la crueldad y el ennui con una cierta energía y vitalidad macabras, como si los habitantes de Zothique se vieran aplastados por milenios de historia, hechicería y maldiciones y, aún así, siguieran adelante a pesar de todo. Como he dicho antes, la narración de Howard transmite energía y acción, la de Lovecraft vacío e insignificancia, pero la de Smith es elegante y decadente, y tiene algo muy refrescante: nunca sabes si los protagonistas de sus relatos morirán de forma ignominiosa o saldrán en última instancia triunfantes. O al menos, vivos.
Estos relatos abundan en nigromantes que pueden levantar a los muertos para hacer su voluntad. Muertos que, por lo general, son vagamente conscientes de que están muertos y buscan el modo de acabar con su agonía, aunque algunos llegan incluso a acostumbrarse a su sombría no-vida. Hay relatos sádicos como La Isla de los Torturadores en los que se puede adivinar un racismo velado ante la descripción de los susodichos isleños, pero que me ha parecido de los que tienen un desarrollo y un final más redondos. Destacaré un fragmento que me maravilló de El señor de los cangrejos, en el que dos hechiceros compiten entre sí por conseguir un libro de magia. Atentos a un fragmento de la descripción de cómo uno de los magos espía al otro:
«[...] Incluso los ojos de mi gato-demonio, al que ordené que espiara a través de sus ventanas, quedaron cegados por una oscuridad de tinta de sepia con la que su magia le rodeaba a voluntad. Esta noche he hecho algo peligroso, no me quedaba más remedio. Bebiendo el jugo púrpura del dedaim, que induce a un profundo trance, proyecte mi ka hasta sus aposentos vigilados por elementales. Los elementales percibieron mi presencia y me rodearon adoptando las formas del fuego y la sombra, amenazándome invisiblemente. Se enfrentaron a mí y me obligaron a alejarme de allí... pero ya había visto más que suficiente»
No sé a vosotros, pero a mí me parece una de las descripciones más fabulosas de un enfrentamiento entre brujos, que se espían los unos a los otros por medio de la magia. Y es un enfrentamiento que creo que se podría replicar usando Mythras, aunque esto sea probablemente consecuencia de que es el juego de rol que me tiene más fascinado últimamente ;).
No solo hay hechiceros protagonizando estos relatos, sino también guerreros, como los de El tejedor de la cripta y El abad negro de Puthuum. En uno de los relatos el final de estos guerreros es extraño y terrible, a manos de una entidad que encajaría como un guante en una narración de Lovecraft, mientras que el otro finaliza de un modo que pegaría perfectamente en una de Howard. No os diré qué relato es el que acaba bien y cuál el que acaba mal ;), pero de nuevo somos testigos de esa sorpresa que siempre puedes esperar de Smith.
No sabría decidirme por uno u otro relato. Todos se agrupan bajo esa temática decadente de la que os he hablado, aunque algunos tienen unas pinceladas de humor que los hacen curiosamente divertidos, como El viaje del Rey Euvoran, con su protagonista viajando por múltiples islas en busca de un pájaro fabuloso y extinto. En realidad, todos funcionan como si fueran parte de unos macabros Cuentos de las Mil y Una Noches, donde el viaje de Euvoran no desentonaría en absoluto.
Así que, una vez más, una gran colección de relatos de Clark Ashton Smith. Me queda únicamente por leer, dentro de la colección de Valdemar, el libro que tiene sobre ciencia ficción en Valdemar (El planeta de los muertos). Supongo que caerá tarde o temprano en una de mis visitas a la Feria del Libro ;).
Saludetes,
Carlos
