06 septiembre 2026

Clark Ashton Smith

Durante muchos años, Clark Ashton Smith fue una especie de sagrado grial para mí. Sabía que era un contemporáneo de Lovecraft y Howard y que, de hecho, formaba una especie de tríada sagrada de la literatura pulp junto a esos dos mencionados autores. A Lovecraft, padre de los Mitos de Cthulhu, lo conozco desde que tenía catorce o quince años y sacaba sus obras de la biblioteca municipal, normalmente en antologías del terror que incluían tanto sus novelas y cuentos como los de otros autores. Y a Howard, padre de Conan, lo conocí sobre todo por los cómics del famoso bárbaro. Tanto de Lovecraft como de Howard he terminado adquiriendo recopilaciones más o menos completas de sus obras, y he disfrutado mucho leyéndolas.

Lo cual me dejó siempre a Smith como asignatura pendiente. Y una especialmente dolorosa, porque se decía que era el que mejor escribía de los tres. Pero durante mucho tiempo no logré encontrar sus escritos en español, y aunque me apaño bastante bien leyendo en inglés, lo cierto es que cuando me enfrento a libros realmente bien escritos en este idioma, no me resulta sencillo hacerlo. Recuerdo dolorosamente haber leído dos o tres páginas de A Tale ot Two Cities (Historia de dos ciudades) y no haber entendido nada de la prosa de Dickens. Así que Smith me intimidaba bastante en su idioma original.

Terminé averiguando que la editorial Valdemar había publicado recopilatorios de relatos de este autor, pero en 2024, en la Feria del Libro de Madrid, me dijeron que estaban agotados. Por suerte, en 2025 republicaron (y compré) Hiperbórea y Zothique y en 2026, los relatos de Averoigne. Valdemar tiene a día de hoy un recopilatorio más llamado El planeta de los muertos, esta vez dedicado a los relatos de ciencia-ficción de Smith, pero esos los dejaré para más adelante (Feria del Libro de 2027, te estoy mirando a ti...).

El año pasado me llevé Zothique e Hiperbórea de vacaciones y me los leí en la playa, y este año la lectura veraniega han sido los Cuentos de Averoigne. En todos los casos, he degustado con placer cada relato, paladeándolos con singular gozo, como el que saborea un vino añejo, recreándome en la prosa alambicada de Ashton Smith, y releyendo párrafos enteros para absorber el significado completo de cada uno de ellos. Mis felicitaciones a los traductores de estas ediciones, porque creo que logran trasladar al español un estilo que recuerda a poemas escritos en prosa, cargados de adjetivos y de palabras exquisitas que te transportan a mundos profundamente imaginativos.

Los relatos de fantasía de Smith se ambientan en mundos pasados (Hiperbórea), mundos futuros (Zothique) o lugares semi-históricos (como la imaginaria región francesa de Averoigne), pero sus narraciones siempre están llenas de brujos poderosos, hechiceras seductoras, reyes orgullososo y hastiados, dioses grotescos, y ladrones que no suelen tener un buen destino. Pero también están llenos de chispas de humor y, en ocasiones, hasta de buscavidas y antihéroes que terminan saliendo vencedores de aquello a lo que se enfrentan. Cuando comienzas un relato de Smith tanto puede suceder que el protagonista acabe siendo devorado vivo por un demonio como que finalice sus días viviendo la mar de cómodo como amante de una hechicera de belleza abrumadora. De Conan ya sé que saldrá victorioso de sus aventuras, y de Lovecraft, que sus protagonistas terminarán enloqueciendo (aunque hay más de un relato de los Mitos en los que estos terminan siendo derrotados); pero con Smith nunca tengo claro cómo terminará cada cuento, si con una victoria o una derrota, y eso es bastante refrescante a día de hoy.

Smith nació en 1893 y murió en 1961, y la mayoría de sus relatos pulp se publicaron a finales de los años 20 y principios de los 30 del siglo pasado. A mí me recuerda en muchas ocasiones a Poe, sobre todo cuando se recrea en la muerte y los cadáveres, pero también a Dunsany, en aquellos relatos con una atmósfera más onírica, aunque no estén ambientados en nada similar a las Tierras del Sueño de Dunsany. Los brujos de Howard son antagonistas de sus héroes, y en Lovecraft son también gente malvada que hace pactos con entidades cósmicas indiferentes a los humanos, mientras que muchos de los protagonistas de Smith son precisamente hechiceros y sus aprendices, poseedores de grandes poderes, aunque normalmente también víctimas de su propia magia (o sus obsesiones).

En definitiva, un autor que he disfrutado mucho. Os recomiendo sus relatos, porque coincido en la idea de que es mejor escritor que Howard o Lovecraft. O, al menos, el más sofisticado. Lo bueno es que no hay por qué elegir entre estos tres, más allá de decidir cuál leemos primero ;).

A estas alturas, todavía tengo que terminar los relatos de Zothique, pero sí he leído todos los de Hiperbórea y Averoigne. De los hiperbóreos he disfrutado especialmente Los siete geases, en los que un rey cazador conoce a Tsathoggua (¡la primera aparición del famoso Primigenio en los Mitos de Cthulhu!), la deidad arácnida Atlach-Nacha y otros muchos seres horripilantes; es un relato no exento de cierto humor negro, sobre todo al final. Y también me gustó Ubbo-Sathla, otro relato que es totalmente apropiado para el mundo de los Mitos de Cthulhu, con sus dioses grotescos y llenos de body horror.

Los relatos de Averoigne son en apariencia más tradicionales, con vampiros, brujos, curas y todo lo que uno espera de un mundo medieval. Quizá mi relato preferido de este ciclo sea El Coloso de Ylourgne, con su hechicero maligno, sus aprendices y servidores no-muertos, su coloso gigante y por el héroe que se enfrenta a él, también un brujo. Pero por ejemplo, La Bestia de Averoigne arranca con la llegada de un cometa y el extraño ser extraterrestre que me recuerda mucho al concepto del color caído del espacio de un relato de Lovecraft. Así que, como he dicho anteriormente, cuando comienzas un relato de Smith no tienes muy claro qué te vas a encontrar, ni cómo va a terminar todo para los protagonistas.

Ah, y por comentar algo sobre Clark Ashton Smith y los juegos de rol, dos anécdotas: la primera, que en el famoso Apéndice N del juego Advanced Dungeons & Dragons, Gary Gygax puso un montón de autores de fantasía y ciencia ficción que habían influenciado con sus obras en la creación del juego e, incomprensiblemente, Ashton Smith no aparecía siquiera mencionado. A lo largo de los años, esta omisión (imperdonable, en mi opinión) ha hecho correr ríos de tinta en el mundillo de la OSR. Yo, sinceramente, lo incluiría sin dudarlo.

Y, en segundo lugar, hay una aventura clásica de D&D en la que los personajes terminan visitando la auténtica y genuina región de Averoigne. La aventura en cuestioń es Castle Amber, y la visita tiene lugar casi al final, cuando los personajes jugadores se ven transportados a esta región para encontrar una serie de objetos con los que finalizar su misión. Castle Amber fue una inspiración muy grande para mí a la hora de escribir Muerte en la Mansión del Mago Malifax, aunque en este caso me basé más en la primera parte del módulo, que trata sobre una mansión habitada por una familia noble de lo más peculiar (muchos de ellos, hechiceros). En su momento no presté mucha atención a la parte en la que se exploraba Averoigne, pero releyendo el módulo, es evidente que se ha cogido información de prácticamente todos los relatos del ciclo de Averoigne para incluirlos en la aventura, en algunos casos, cogiendo a los protagonistas y las tramas y trasladándolas directamente a las aventuras. Hay un comentario en la aventura que indica que «CASiana Literary Enterprises, Inc., has graciously given its permission to base this section of the adventure upon the Clark Ashton Smith Averoigne stories» así que está claro que el autor, Tom Moldvay, se puso en contacto con los herederos de Ashton Smith para poder escribir esta parte. De hecho, la portada de la aventura es una referencia directa al relato El Coloso de Ylourgne.

Pero dejando a un lado el rol y centrándonos en su obra, Clark Ashton Smith es un autor de lo más recomendable. He disfrutado mucho leyéndolo y releyéndolo, y ahora es un momento de lo más oportuno para conseguir sus relatos, ya que Valdemar los tiene prácticamente recién sacados de la imprenta. No me extrañaría que se agotara de nuevo esta edición, así que yo aprovecharía mientras están disponibles ;).

Saludetes,
Carlos

10 comentarios:

  1. Me ocurrió algo parecido. También me llamaba mucho la atención todo lo que leía acerca de este autor, pero no tuve oportunidad de leerlo hasta que conseguí un ejemplar de Hyperbórea en una edición de Edhasa de los años noventa. La lectura me dejó cautivado por la prosa y por la forma en la que se desarrollan las historias (hasta hay espacio para el sentido del humor, como en El robo de los 39 cinturones). Así que cada vez que Valdemar publica alguna de las antologías me abalanzo sobre el libro. El planeta de los muertos también es muy buen libro, por cierto.

    Cuando un escritor me gusta mucho, suelo interesarme también por su persona. No he encontrado una biografía de CAS como las que tienen Lovecraft y Howard, pero sí un documental sobre él, Clark Ashton Smith, The Emperor of Dreams, que encontré muy interesante. También hay publicado algún libro con su correspondencia epistolar con Lovecraft, Chapitel al alba, colina solitaria. Ah, y la Biblioteca del laberinto sacó un pequeño libro con su poesía en prosa y algunas cosillas más.

    Cuando noisms preguntó por autores por los que se pudiese interesar mi primera reacción fue recomendarle a CAS, pero luego pensé que no reunía el requisito de las siete novelas publicadas. Supongo que al final fue más flexible con sus normas que yo ;).

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    1. Sí, no he comentado el relato del robo, pero es verdad que es un buen ejemplo de que el autor tiene sus chispazos de humor aquí y allá en sus relatos.

      Me apunto el de El planeta de los muertos. Entiendo que caerá el año que viene :).

      Sobre su vida solo he leído lo que viene en la wikipedia. Es muy curioso que en un momento dado abandonase por completo la literatura y se dedicara en exclusiva a la escultura. Habiendo muerto Lovecraft y Howard relativamente jóvenes, él es el único que tuvo más años para escribir y evolucionar, pero decidió no hacerlo. En fin, al menos nos dejó una gran cantidad de relatos de los que disfrutar.

      En el libro de Averoigne se incluyen también cuatro o cinco relatos de Poseidonis (la última isla de la Atlántida en hundirse; muy en el estilo de los relatos de Hiperbórea, en mi opinión) y una selección de poemas en prosa que me han gustado mucho. Igual estos poemas son los que comentas de la Biblioteca del laberinto.

      Y sí, es verdad que noisms dejó claro que quería autores de novela... pero yo le recomendé igual a CAS, aunque lo suyo fueran los cuentos. Por lo menos, que quede constancia de que es un autor que merece la pena leer :D.

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  2. Muy chula la reseña, me han dado ganas de leerle. Me lo apunto!

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  3. Me lo leí hace dos años y desde entonces estoy fascinado con Zothique. Un autor de espada y brujería verdaderamente sobresaliente! Cada relato es una joya que se va engarzando de forma oscura y sugerente.

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    1. Sí, totalmente de acuerdo con la calidad del autor. De Zothique me faltan todavía por leer algunos relatos, pero al escribir esta entrada me he hecho el firme propósito de terminarlos :).

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  4. A mí me pasó algo curioso con Zothique. Lo conocí a través de narraciones que hay en un canal de YT llamado Noviembre Nocturno que me parecen magníficos. A raíz de ahí los leí en inglés y me enamoraron. No fue hasta el año pasado que me hice con el libro de Valdemar. La verdad es que se pierde algo en la traducción que no sé explicar. Para mi igualmente los relatos evocan una ambientación que considero muy OSR.

    Con respecto a los otros autores, nunca he leído nada de Conan (excepto las página que aparecían en el Gente Menuda cuando era pequeño) así que no sé si me gustaría o no.

    Con respecto a Lovecraft, siempre me gustaron sus ideas pero no su ejecución. Al menos en castellano, sus relatos siempre me parecieron de calidad desigual, con algunos muy malos y otros bastante pasarles pero nada llamativos.

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    1. Es evidente que una traducción al final no puede competir con el original, pero en este caso siempre me queda la duda que comentaba en la entrada de si seré capaz de entender correctamente la historia en su idioma original. Así que tengo que confiar en que los traductores sean buenos (cosa que suele ocurrir con Valdemar).

      Howard tiene una prosa que solo puedo calificar de enérgica. Creo que es el maestro a la hora de transmitir la energía bárbara de la que hace gala Conan. Sé que tiene más protagonistas pero salvo la novela corta Almuric, no he leído mucho más allá de las aventuras del cimmerio.

      En cuanto a Lovecraft, aquí puede actuar la nostalgia en mi caso; leí muchos de sus relatos cuando apenas tenía 14 o 15 años y me impresionaron lo suficiente como para que siga regresando a ellos décadas después. Me parece que Lovecraft establece una distancia emocional con el relato que es muy apropiada para el horror cósmico en el que se recrea.

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  5. Aquí otro que tardó mucho más de lo debido en descubrir a CAS, y que lo disfruta enormemente. Me cuesta elegir entre toda su producción, pero creo que me quedaría con Averoigne, por lo que combina ahí tanto a nivel formal como argumental.

    A mí lo que más me sorprende es cómo estos tres pudieron intercambiar tanto material epistolar siendo tan distintos. Donde CAS es el refinamiento y la elegancia, Howard es la acción, lo directo, lo dinámico, lo pulp, y Lovecraft es lo denso, lo caliginoso y horrendo. Tocando tangencialmente temas comunes, no hay formas más dispares de enfocarlos. Y, para mí, los tres igual de buenos, cada uno a su manera.

    Rompo también otra lanza en favor de Valdemar, sin la cual estaríamos huérfanos de muchas cosas traducidas con muy buen criterio. Tengo El planeta de los muertos ya muy arriba en la pila de lecturas pendientes. La Biblioteca del Laberinto la he trabajado muy poquito y no puedo hacer un juicio. Ah, y aunque Ashton Smith no tenga biografía, Howard sí que tiene una editada por Spórtula que me estoy leyendo ahora mismo y que te ayuda a entender mucho mejor al creador de Conan...

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    1. Yo todavía tengo que leer más CAS para ver qué relatos suyos me gustan, pero por el momento me gusta mucho la mayor parte de lo que he leído.

      En cuanto a que Smith, Lovecraft y Howard tengan estilos tan distintos pero se intercambiaran tantas cartas, bueno, no es necesario escribir igual o tener el mismo estilo creativo para poder intercambiar ideas con otros escritores o creadores. Todos eran escritores, todos trataban de publicar sus ideas, y creo que es lógico que se comunicaran entre sí y colaboraran. De hecho, a mí me encanta encontrar a Tsathoggua o a Eibon, creaciones de CAS, en los relatos de Lovecraft o Howard.

      Valdemar es una gran editorial, que hace un trabajo excelente. Creo haber leído alguna pequeña biografía de Howard, pero sospecho que incluida en los cómics de Conan, con lo que no creo que fuera mucho más extensa que un artículo. Por supuesto, saber más de un autor te ayuda siempre a entender mejor su obra.

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