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10 enero 2020

Los PJ como facetas de uno mismo

Como ya os he comentado hace poco, llevo unos meses jugando en la web Comunidad Umbría, una web preparada para jugar a rol vía foro. Aparte de dirigir una partida de Travellerla campaña de financiación para sacar el juego en castellano está activa en este momento!), participo como jugador en otras cinco partidas. Interpreto a un caballero artúrico, un saqueador marciano anarquista, un montaraz edain de la Primera Edad, un Mago moderno... y al gerente de una cafetería.

No un gerente que en realidad es un vampiro, o un gerente que se va a ver envuelto en un crimen, o nada que tenga que ver con cosas sobrenaturales o aventuras. Es un señor que trabaja en una cafetería. Y le pasan cosas normales. Se podría decir que es una comedia roméntica o una sit-com. Por no tener, no hay ni sistema de juego, porque no hay más conflicto que el personal. Es bastante probable que la partida no se pudiera calificar como "juego de rol", sino más bien como "teatro improvisado".

Hace un par de días, la directora de juego nos ha comentado que cuidado con que los PJ empiecen a liarse entre ellos, porque sí, eso está bien, y está permitido (la partida es para mayores de 18 años), pero que no es la primera vez que dirige algo así y que sabe, por haberlo visto en muchas ocasiones, que los celos y los malos rollos saltan del mundo rolero al mundo real y la gente se enfada, abandona la partida, se obsesiona con su otra vida, etc.

Como la partida es privada y no quiero citar a otras personas, me voy a citar a mí mismo. Esto es lo que he puesto como aportación a la discusión:

Es importante lo que ha comentado la jefa. Esto es un juego, pero como me dijo una vez un buen amigo, un juego muy especial y, emocionalmente, quizá incluso peligroso. Hay que tenerlo en cuenta, y más en una partida en la que no tenemos un monstruo al que vencer. Los únicos monstruos de esta partida somos, en potencia, nosotros. Cuidado. Y lo digo en serio.

Jugando al rol se termina conociendo mucho a la gente. Y aunque estamos interpretando a personajes ficticios, los interpretamos como máscaras de nuestros propios yoes reales. Yo no soy Sam, pero Sam no puede ser sino una parte de mí, una sombra o una faceta. Lo mismo con todo el resto de jugadores y PJ. Una herida emocional a una parte de nosotros mismos sigue siendo una herida emocional.

Así que divirtámonos todos teniendo siempre presente que toda acción tiene sus consecuencias. Besitos y abrazos.

Como igual recordáis alguno, hace cosa de un año dejé una partida de rol por foro ambientada en el universo de Star Trek. Y la razón no fue tanto por el ritmo de la partida (que era lento) como por razones ajenas a la partida. Básicamente, luchas de poder, facciones enfrentadas y mal rollo del mundo real

Es posible que jugando en mesa uno pueda llegar a identificarse menos con su personaje. Sé que a mí me pasa cuando juego al rol con figuritas: aunque me gusta como al que más una mazmorra tipo HeroQuest bien ambientada y con docenas de miniaturas pegándose, y agradezco el reto táctico, me da la impresión de que las cosas le están pasando a mi personaje, o casi a la figurita de la mesa. La identificación es más complicada para mí en este aspecto.

Suelo sentirme mucho más identificado con mi personaje cuando la acción tiene lugar por completo en mi mente. Cuando el director de juego habla y yo me imagino cómo actúa mi personaje. En esos casos, me gusta pensar como pensaría mi personaje y actuar como me parezca que deba actuar. Aunque muchas veces accedo a "metarolear" y hacer algo porque creo que es bueno para la partida, más que por mi que sea coherente para mi personaje, no han sido ni una ni dos las veces que he mandado a la porra la misión principal para actuar como creo que debía actuar, y al diablo con todo.

Cuando juego vía foro, la identificación es aún mayor. No sé por qué. Supongo que tendrá que ver con el hecho de que es un estilo más literario, en el que combinas lo que dice el personaje con lo que piensa. Una vez un compañero rolero me comentó que ellos jugaban en partidas de rol por foro sin expresar los pensamientos internos de sus personajes, y que consideraba que esto era mejor para la partida, porque no se podía "metarolear" tanto: al personaje lo definían sus acciones, no sus pensamientos. Pero esta es una postura menos común, y en mi experiencia, es mucho más habitual que en una partida de este tipo se escriban tanto las cosas que dice tu PJ como aquellas que piensa.

Y ahí es cuando llegamos a la cuestión "emocionalmente peligrosa" que comentaba en mi intervención en la partida. En que al final nunca somo capaces de interpretar sino a algo que nos tiene que salir de dentro. Quizá en una partida llevamos a un tipo violento y psicópata, pero no podremos más que interpretar la visión que nosotros tenemos de lo que es ser así. De ahí que piense que todos nuestros personajes no son sino facetas de nosotros mismos, constructos mentales creados a partir de nuestros pensamientos. Sombras de nuestro propio ser, puestas a vivir en una situación extraña a nosotros.

Esto es poderoso, es creativo y, como muchas otras experiencias exploratorias, puede ser peligroso. Nunca olvidaré lo mal que me sentí una vez que le corté la mano a un ladrón en una partida con ambiente árabe. Aunque estuviera justificado. ¿Yo era capaz de eso? Y lo mismo puede suceder cuando crees que el Universo (o los directores de juego...) están en tu contra. O cuando alguien te traiciona en una partida y tu sientes esa traición como algo que te han hecho a ti y no a tu personaje. Comprensible si tenemos en cuenta que nuestros personajes no son sino aspectos de nosotros mismos.

Con todo esto no quiero decir que haya ningún peligro en los juegos de rol. Yo en las partidas en las que he terminado no pasándolo bien, no he tenido más que abandonarla y ya está. La vida continúa. La real. Simplemente quiero decir que la próxima vez que a alguien se le muera el personaje en una trampa estúpida, o cuando su personaje sea traicionado o herido, no os sorprendáis ante una reacción aparentemente exagerada del jugador. Mucha gente pone mucho de si misma en sus personajes. Y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Hoy me ha quedado una entrada filosófica. No está mal para empezar el año ;).

Saludetes,
Carlos

14 comentarios:

  1. ¡Gran entrada para empezar el año!

    Confieso que los personajes que interpreto son siempre muy parecidos unos a otros, quizá sean un poco como soy yo (o como creo que soy yo), y es inevitable una cierta identificación y un poco de malestar cuando a mi personaje le pasa algo que yo creía que no se merecía. Pero esa es parte de la magia del rol.

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    1. Yo intento interpretar a mis personajes de un modo distinto cada vez... pero me cuesta. Terminan siendo gente con afán de liderazgo pero un cierto individualismo. Mandones que van a su bola, vaya xD.

      Igual los interpreto así porque realmente soy así... o porque así es como me gustaría ser. ¿A que mola el rol?

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  2. Uy, malos rollos puede haber hasta jugando al Monopoly (he visto gente marchándose enfadada de la mesa). Por no hablar de las partidas de juegos de mesa como Juego de Tronos, donde las traiciones están a la orden del día.

    En los juegos de rol, la obsesión de un jugador por "ganar" o salirse con la suya pese a todo, es algo que puede arruinar la diversión del grupo.

    Una buena forma de frenarnos en esto puede ser intercalar partidas de Cthulhu o Paranoia, donde los personajes raramente "ganan", pero es divertido igualmente. Más colaborar y menos "ganar".

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    1. Malos rollos hay en todos los aspectos de la vida :D. Pero en el rol, creo que la cosa es un poco más personal en muchos sentidos.

      Curiosamente, no creo que las partidas de Cthulhu o Paranoia provoquen muchos malos rollos porque como parte del "contrato social" de esos juegos, se da por supuesto, por asumido, que los personajes van a caer como moscas. Puedes cogerles cariño si quieres, pero estás advertido desde el principio en contra de ello ;).

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  3. Yo siempre he interpretado personajes parecidos, lo que en D&D se llamarían caóticos buenos, con un punto de Robin Hood, intentando ayudar y hacer el bien. Lo he hecho conscientemente porque es el tipo de protagonista que quiero ser. Con el tiempo he experimentado llevando personajes más egoístas, duros o incluso algo traicioneros. Creo que está bien para expandir los límites de la interpretación, pero siempre me queda la sensación de que no soy "yo".

    Sobre mezclar lo personal y el juego, creo que el rol tiene mucho poder para implicarnos emocionalmente. Es lo bonito de esta afición, aunque también tiene sus riesgos.

    Gran artículo. Un saludo

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    1. Gracias, me alegra que te haya gustado.

      Sí, es posible que muchos de nosotros terminemos jugando un tipo de personaje que es un poco una aspiración de lo que nos gustaría ser. Yo también he intentado llevar personajes taciturnos, pero no me salen de forma "natural". Aunque seguramente habrá gente que disfrute interpretando personajes muy distintos a ellos mismos.

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  4. Pues antes me hacía personajes que fueran lo que me gustaría ser y nunca seré.
    Con el tiempo, al hacerse más necesario el uso de PJ pregenerados, me dejé llevar por el azar e intentaba entender el PJ que me tocara con las pistas que me habían dejado en la ficha y aportar un extra.
    Creo que en el primer caso me afectaba más lo que les pasaba a mis PJ o quizás he madurado y era un problema de juventud, no se.
    Creo que perdí una amistad por una situación de partida estilo "no hay elección buena" que había planteado el director pero al final acabé siendo el ofensor. Creo que aquello fue suficiente para acabar con el buen rollo y finalmente dió paso al adiós. Aunque nunca pude confirmarlo.
    El caso es que yo he notado en mi más tensión en juegos de mesa que tienen la finalidad de ganar o perder que en un juego de rol con el componente de interpretación.
    Pero entiendo que cada cual lo vive a su manera e intento tener un poco de cuidado, aunque en jornadas con gente que no conoces es muy difícil.

    Me gustan estas reflexiones.
    Un saludo! 😊

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    1. Creo que en los juegos de mesa el problema es la frustración por perder, mientras que en los juegos de rol el problema viene cuando le pasa algo malo a alguien que es un poco nosotros. Es una cuestión de "identificación" o de "proyección", o de algo que seguro que los psicólogos sabrán definir mucho mejor que yo ;).

      Supongo que una vez has interpretado a muchos personajes, tratas de hacer algo distinto a lo que has hecho todo el rato. Aunque solo sea por variar. Pero no sé, me da la impresión de que yo termino siempre interpretando a un mismo tipo de personajes. Será que no soy muy buen actor ;).

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  5. ¡Sensacional entrada! (no es lo mismo una sensacional entrada que una entrada sensacionalista).

    ¡Sensacional entrada, repito! Sólo con el título ya paga. "Los PJs como facetas de uno mismo." Esto es conocimiento básico, jolines, el ABC del juego como si dijéramos. Y sin embargo no creo haber visto a nadie capaz de articularlo con tanta claridad. ¡Un aplauso para el autor!

    Hablando de claridad, tengo una duda: "me da la impresión de que las cosas le están pasando a mi personaje, o casi a la figurita de la mesa." No entiendo lo que has querido decir aquí.

    Por otra parte, tengo varias discrepancias ¡como no! pero mejor me las reservo para otro día.

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    1. Vaya, pues gracias por los halagos.

      La frase "me da la impresión de que las cosas le están pasando a mi personaje, o casi a la figurita de la mesa" quizá no haya quedado del todo clara. Quería decir que cuando juego al rol con figuritas me es más complicado creer que lo que me están narrando me está pasando a mí; por el contrario, me da la impresión de que es algo que le pasa a otra persona (a un personaje que veo como más ajeno) o incluso que le pasa la figurita, al peón. Hay como un grado más de separación (persona > personaje > figurita).

      Si no tuvieras discrepancias, no serías anonimous xD

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    2. De nada hombre, no todo ha de ser palos, también tenía que tocarte alguna zanahoria de vez en cuando.

      Gracias a ti por la aclaración, mi mente me ha jugado una mala pasada, insistía en hacerme ver una oración de relativo "las cosas QUE le están pasando a mi personaje" donde no la hay. ¡Raro, raro!

      Curiosamente, cuando me siento ante una hoja en blanco, en blanco se queda. En cambio, es ponerme a leer la opinión de otra persona y la cabeza se me empieza a llenar de voces discrepantes, hasta que acabo tecleando muros enteros de texto, prácticamente al margen de mi voluntad consciente.

      En este caso en particular, no es que me haya salido un muro de texto, sino la Gran Muralla China. Por lo cual he decidido subir la réplica a mi propio blog, antes que colapsar tu sección de comentarios. Con su venia, señoría, incluyo aquí el enlace:

      http://ludofobia.blogspot.com/2020/01/re-la-frikoteca-los-pj-como-facetas-de.html

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    3. Lo de la hoja en blanco nos pasa a muchos. Es cuestión de ponerse a pegarle a la tecla. Eso sí, a veces salen cosas chulas y, otras veces, churros.

      Luego me leo la réplica y comento.

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  6. ¿Gerente de una cafetería? ¡Interesante! Esto me recuerda al videojuego "Cakemania", sobre una chica guapa que regenta una pastelería. La partida consiste en preparar pasteles, servirlos, preparar pasteles, servirlos, preparar pasteles, servirlos...

    ¿Suena aburrido? ¡En absoluto! Es un arcade de acción frenética y curva de dificultad muy ajustada, al que no he vuelto a jugar más porque me estresaba demasiado. La moraleja es que importa más la mecánica que el tema.

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    1. La frase "importa más la mecánica que el tema" te convierte en un fan de los eurogames en comparación con los juegos de tablero ameritrash. Que lo sepas ;).

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