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28 febrero 2026

Al rico web scraping

Como sabéis, no soy un gran fan de la Inteligencia Artificial. Hace más de un año que escribí una entrada soltando toda la bilis que podía soltar sobre la IA y, después de leerlo de nuevo, me reafirmo en todo lo escrito, punto por punto. Ese día debía estar algo cabreado, ahora que lo releo xD.

En el tiempo que ha transcurrido desde que lo escribí, he seguido pensando que la IA es una mierda, y continúo viendo ejemplos de ello en mi día a día. Ayer, hablando con un colega, me comentaba que él lo usa para ayudar a su hijo a hacer los deberes. En lugar de leerse El Lazarillo de Tormes, le pidieron a una IA que les hiciera un resumen del libro. En lugar de hacer un trabajo sobre física, hicieron un prompt del tipo «escríbeme un trabajo sobre XXX como si fueras un niño de 14 años» y luego, con lo que les devolvió, hicieron modificaciones. Obviamente asentí mientras me contaba todo esto, porque cada cual sabrá cómo tiene que educar a sus hijos, pero hice alguna que otra referencia a que externalizar el razonamiento igual no era la mejor idea del mundo.

En cualquier caso, ¿quién soy yo para criticarlo?; mis propios hijos usan ChatGPT para que les haga resúmenes o les ayude a entender conceptos, porque no tienen tiempo de estudiarse todo el temario. Es cierto que uno se está preparando para la EvAU y la otra se ha tirado todo el curso de audiovisuales haciendo trabajos (muy chulos, por cierto). Así que, como no tienen tiempo para estudiar, asimilar y comprender, se conforman con lo que les cuente el resumen de ChatGPT. Por supuesto, si puede ser, lo escuchan a velocidad x1,5 o x2, porque hay que ir siempre rápido y eso no tiene nada que ver con que la gente viva estresada. Y, ¿qué le voy a hacer? ¿Se lo prohíbo? Me empiezo a sentir como el prota de Soy leyenda (el libro; si no lo habéis leído, pedidle a ChatGPT que os haga un resumen donde os explique esta referencia).

Los chavales están usando las herramientas de IA para estudiar o hacer trabajos, pero es que sus propios profesores los están usando para dar clase. El pequeño está en tercero de la ESO y su tutor no hace más que ponerles deberes y trabajos que están planteados directamente usando ChatGPT. Es que hasta los chavales se dan cuenta. Pero es que esto está pasando a todos los niveles profesionales. Una compañera de trabajo me envió esta semana un correo para que lo repasara a ver si me parecía bien, antes de enviárselo al cliente. Le dije que sí, y me dijo que estupendo... y que se lo había escrito el Copilot. Obviamente, le dije que bueno, que por lo menos lo había hecho con Copilot y luego lo había pasado por el «Charles GPT». Pero vamos, que era un correo de lo más simple, en el sentido de que no había nada técnico, solo era proponerle un cambio de alcance a un cliente y justificar la necesidad de la modificación. Pero mi compañera no tenía la suficiente confianza en sí misma como para escribirlo sin necesidad de que se lo hiciera la máquina y se lo repasara un compañero. Y es jefa de proyecto.

Y es que en mi empresa el Copilot ahora es herramienta corporativa, y esta compañera además está convencida de que gracias a Copilot es más inteligente, porque está aprendiendo muchas cosas. No a redactar correos ella sola, pero bueno, supongo que estará aprendiendo otras cosas. El icono del Copilot se nos ancla desde hace un tiempo de forma automática a la barra de tareas del Windows, para animarnos a usarlo. Así que yo la desanclo por las mañanas, según arranco el ordenador. Y se vuelve a poner de forma automática un par de minutos después, o un par de horas. Lo desanclo de nuevo. Se vuelve a poner. Lo vuelvo a desanclar. Y así todo el día. Por supuesto, no sirve para nada hacerlo (he llegado a quitarlo justo antes de apagar el ordenador), pero al menos puedo decir en el curro que «tan inteligente no será, si no ha captado la indirecta a estas alturas».

Esto último no deja de ser una chorrada y una muestra de que estoy empezando a enloquecer, pero cada cual desciende a la locura como más le apetece, gracias. En el trabajo soy el gruñón anti-IA y cualquier día me dan la patada, si no fuera porque soy de las pocas personas que sabe redactar documentos y correos que se entienden, hablar en público razonando, mediar entre clientes y trabajadores y, no sé, resolver los puñeteros problemas que surgen siempre en una oficina. O lo mismo me echan igualmente, pero oye, también sé plantar tomates y patatas, y criar gallinas no puede ser tan difícil, así que tengo plan B.

Toda esta breve introducción, sazonada con (figurados) esputos de bilis y fuerte aporreamiento del teclado, es el breve preámbulo a la última tontería que me ha sacado de mis casillas por culpa de la IA: me han hecho un «web scraping» del blog en el mes de enero, y me han jodido las estadísticas que suelo mirar de cuando en cuando.

Hasta el año pasado, las estadísticas de visitas de este blog eran estas:

No tengo puesto nada especial en el blog para medir el número de visitas. Simplemente, Blogger tiene una sección donde puedes ir viendo las estadísticas de visitas en la última semana, los últimos meses o desde siempre. Yo abrí el blog en agosto de 2006, así que en unos mesecitos llevaré veinte años escribiendo por aquí. Los primeros datos que se muestran en la estadística son de 2011, supongo que o porque no muestra datos más que de los últimos quince años o porque fue por entonces cuando comenzaron a recopilarlos.

Más o menos hasta el año 2016, este blog tenía entre 10.000 y 15.000 visitas al mes. En el año 2016 tuve un pico, alrededor de junio, llegando a las 57.000. Supongo que por entradas como Puntos de experiencia en los últimos D&D, que sigue siendo una de las más leídas de este blog. Después hubo una época entre 2017 y 2021 en la que las visitas estuvieron más rondando los 10.000, y que coincidió con que escribía menos en el blog y estaba más metido en la gestión de la editorial 77Mundos. En el año 2022 dejé la editorial, después de una crisis personal que culminó con pillarme una excedencia en el 2024 y cambiar de puesto en la empresa ese mismo año. Aunque fueron años turbulentos en lo personal, volví a escribir con regularidad en el blog y desde 2022 la media de visitas supera casi siempre las 20.000 visitas mensuales. Bien. Siempre he dicho que yo escribo sobre todo para mí, pero ¿a quién no le gusta que le lean y, sobre todo, leer comentarios e interactuar con los lectores?

Todo iba bien, hasta que, hace un par de semanas, entré en las estadísticas y... pensé que se habían roto. Porque me encontré esto:

Resulta que en diciembre de 2025 había tenido un pico de visitas de 160.000, había bajado a 100.000 en enero y parece que ahora está en 96.000 en el mes de febrero.

Y ya os digo yo que no me está leyendo cinco u ocho veces más gente de lo habitual.

Porque las entradas que publico no están teniendo más visitas. Se mueven entre 200 a 400 visitas para cosas que no llaman mucho la atención a entre 1.000 y 1.500 para las entradas más populares. Y viene siendo así desde hace años y años, salvo entradas muy particulares que caen en gracia como la de Los librojuegos en el año 2013 o Cronología de la OSR (1974-2024). Y estoy seguro de que en esos casos lo que está pasando es que los títulos están bien escogidos para funcionar en buscadores, y atraen a lectores no habituales que están buscando información sobre un tema en concreto.

Así que, si resulta que no me está leyendo más gente y en los últimos meses las visitas son hasta ocho veces mayores de lo habitual, solo me queda concluir que tengo agentes de esos de IA leyéndose todo el puñetero blog para coger los contenidos de entradas y comentarios y alimentar a la Mente Colmena y la Reina Borg. Resistirse es fútil.

La buena noticia es que la gente tendrá mucho más fácil lanzar el prompt «escribe una reseña sobre juegos de rol infantiles como si fueras el autor de La Frikoteca» y saldrán, estoy seguro, artículos geniales. Trescientos sesenta y cinco en una hora, y luego te haces un prompt para publicarlos una vez al día y un agente para que conteste a los comentarios de los visitantes (supongo que todos ellos también agentes) y ale, a vivir de las rentas.

En fin, que me reafirmo en lo distópico de todo esto y en el creciente rechazo que me provoca esta tecnología y el uso que se está haciendo de ella. ¿Estamos condenadosabocados a utilizarla porque es el futuro y no se puede luchar contra el progreso y blablablá? Pues nada, cuando no me quede más remedio, pasaré por el aro. Seguro que ya la estoy usando sin darme ni cuenta, simplemente por utilizar un ordenador, un navegador y hasta programas de escritorio. Eso no quiere decir que no pueda seguir proclamando que me parece una mierda.

Hacía tiempo que no veía al colega con el que hablé ayer. Estudiamos en la misma universidad y él también es informático. Me preguntó que si seguía metido en el tema de los juego de rol y le dije que seguía con mis partidas y que ya no tenía una editorial rolera, pero que estaba escribiendo aventuras con la intención de publicarlas. Y claro, me dijo que si no usaba la IA para ayudarme a escribirlas, aunque solo fuera para la idea inicial, para estructurarlas, etc. Estoy bastante satisfecho de no haber empezado a lanzar espumarajos por la boca, y espero haberle hecho llegar la idea de que sí, claro que podría usar la IA para escribir más y mejor. Pero que yo juego porque me gusta y escribo porque me satisface el reto de poner mis pensamientos negro sobre blanco (aunque casi siempre sea en la pantalla de un ordenador). Para mí el diseñar, redactar y crear es una labor intrínsecamente satisfactoria. No quiero que la hagan por mí, ni aunque la vayan a hacer mejor.

En fin, supongo que el año que viene me tocará escribir algo similar, con ejemplos aún más funestos. A la gente se le ha dado un martillo y ven todos los problemas como clavos. Al final, te tienes hasta que reír.

Saludetes,
Carlos

6 comentarios:

  1. Es una publicación preciosa.

    Todos los aficionados a Glorantha hemos aprendido que el tiempo es ese gran compromiso que nos mantiene a salvo de la destrucción del mundo. Es fabuloso el sentido que cobra este mito en los tiempos que vivimos.

    He experimentado también un aumento de visitas injustificado en mi blog. Lo atribuía al cambio de dominio. Google analytics por el momento está filtrando todo este tipo de visitas y mantiene una visión más realista del tráfico del blog.

    No sé que sentido tiene vivir una vida en piloto automático.

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  2. Te entiendo, Carlos. Yo también soy el gruñón anti-IA en mi curro. Pero no concibo cualquier otra postura ante algo que creo que solo genera mediocridad y que, como decía la Bruja Avería, nos impide desenseñar a desaprender cómo se deshacen las cosas. La normalización que han alcanzado estas cosas solo puede definirse como escalofriante.

    Voy a tener que mirar si en Wordpress también me han colado algún web-scrapping. Ciertamente, por el número de visitas no lo parece... :D

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  3. Es una de las entradas más inspiradas y "graciosas" que te he leído en mucho tiempo. Y lo digo entre comillas porque me hace gracia toda esta locura de la IA en la que estamos mirando al abismo y este no solo nos devuelve la mirada sino que nos suelta una carcajada ensordecedora.

    Ahora me va a tocar mirar también las estadísticas de mi blog a ver si no me están haciendo alguna sanjuanada. De todas formas, si nos están haciendo web scraping, ¿hay alguna forma de impedirlo?

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  4. Yo también he notado un aumento inusual de visitas en mi blog en febrero (mucho más modesto pero también con un pico importante) y alguien más lo ha comentado, parece que han puesto al máximo la máquina. Respecto a lo de copilot yo también lo estoy sufriendo en el curro (lo que además me tienen impresionado por el tema de que en nuestros correos y adjuntos a menudo aparecen datos médicos... pero misteriosamente a nadie parece darse cuenta, o importarle, aunque lo he dicho ya varias veces).
    Ahora mismo en tema rolero tengo un verdadero dilema, dos de mis jugadores en Pendragon han decidido hacer dibujos de sus pjs con la maquinita... aunque yo creo que mi opinión sobre la IA ha quedado clara ya en bastantes ocasiones. Ahora no sé que hacer, si plantarme más firmemente o dejarlo pasar (son jugadores del club con los que no tengo tanta confianza, además)

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  5. Aquí otro gruñón anti-IA.
    En el trabajo me encuentro con la misma situación que tú tanto con compañeros como con jefes. Por el momento no me obligan a usarla, pero tengo claro que soy de los pocos que no lo hacen.

    En lo personal, y relativo a los scrapings, yo terminé instalando un pluggin de bloqueo por geolocalización en mis webs permitiendo solo conexiones desde España (lo que, de paso, me ha servido para quitarme el 99.9999 de todos los comentarios de SPAM de golpe), y en la galería de imágenes, donde no tienen ese tipo de pluggins, he terminado haciendo todos los álbumes solo disponibles para gente que se haya dado de alta en el portal (que a día de hoy es 0, pero es lo que hay).

    Seguramente, con el tiempo, terminaré migrando la galería de vuelta a Drupal, que es donde nació... una vez que cree un módulo de galería que me guste para Drupal 10.

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  6. Gracias porque no entendía nada el alud de visitas del blog.

    Respecto al artículo, estoy 100% de acuerdo. Los padres/jefes a quienes les parecen genial usar estos modelos extensos de lenguaje no se dan cuenta de que sus hijos/empleados:
    - No sabrán extraer información de un texto por ellos mismos.
    - No sabrán redactar por ellos mismos.
    - No sabrán estructurar la información por ellos mismos.
    Es como si estuviésemos aprendiendo a sumar y restar directamente con calculadora, sin pasar antes por el método de lápiz y papel. ¿Alguien recuerda por qué en las escuelas se sigue enseñando a hacer operaciones sin la calculadora?

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