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27 junio 2026

Mi visita anual a la Feria del Libro

Me he fijado en que este año no he escrito una crónica sobre mi visita a la Feria del Libro de Madrid. Lo cierto es que ha sido una feria atípica para mí, porque en el fin de semana que me habría venido mejor ir hemos tenido la visita del Papa, y decidimos como familia evitar visitar el centro. Y en los otros dos fines de semana teníamos apalabrados bastantes compromisos con amigos y familiares como para hacernos imposible realizar la visita.

Obviamente, no podía dejar pasar la oportunidad de acercarme al parque del Retiro a darme una vuelta arriba y abajo de la Feria, dejándome seducir por las propuestas de libreros y editoriales. Así que, el primer sábado que estuvo abierta, a pesar de que tenía visita, me organicé para ir de saqueo: esa mañana me levanté temprano, preparé los ingredientes de la paella que cocinaría ese mismo día, cogí el coche y me planté en el lugar del evento unos diez minutos antes de que abriera. Si lograba recorrer las casetas en tres horas, me daría tiempo a regresar a casa a tiempo de enchufar la bombona de butano al quemador paellero y tenerlo todo listo para comer a las tres.

Una cosa curiosa fue que las casetas estaban abiertas antes de su hora, pero no te vendían, porque lo tenían prohibido por la organización. En una de las casetas, la dueña de una editorial (cuyo nombre omitiré, discretamente) le explicó a un cliente que estaba al lado mío que había incluso gente de incógnito que se encargaba de multarlos si les veían vender antes de las diez. No sé si sería una leyenda urbana, pero por si acaso, la gente se esperó al pistoletazo de salida.

En mi primera batida por las casetas, me recorrí el lugar de punta a punta, observando algunos libros pero sin comprar nada inicialmente. Digamos que era una primera toma de contacto, a ver qué se cocía este año entre los aficionados a la lectura. Pasé por casetas de grandes cadenas y de editoriales, y por las de editoriales pequeñitas y tiendas especializadas. Le eché un vistazo a la exposición fotográfica que ponen todos los años (este año estaba dedicada a paisajes de zonas naturales propiedad del Ministerio de Defensa), y llegué hasta el otro extremo de la Feria, donde están las casetas de los distintos ministerios y organizaciones estatales.

A partir de ahí, tocaba desandar el camino y esta vez, comprando cositas.

Hay unas cuantas tiendas frikis que van todos las años a la Feria. La mayoría se dedican a vender cómics y novelas de fantasía y ciencia ficción. La única en la que encontré algo de rol interesante fue en la caseta de Atlántica Juegos, que no por nada es mi tienda preferida a día de hoy en el tema del rol. Aproveché para comprarme un básico de Vaesen, un juego de rol que llevaba tiempo queriendo adquirir. Habría pillado también un Lex Arcana, para aprovechar el descuento del 10%, pero no lo tenían. Bueno, para otro mes.

Aprovechando que el cumpleaños de mi padre cae a principios de junio, aproveché para comprarle un par de libros. Me gusta regalar libros, algo que ya saben mis familiares, así que, para seguir la tradición, compré un libro sobre la historia de Vicálvaro, que fue el pueblo donde mi padre pasó la mayor parte de su infancia y juventud, y una edición ilustrada de La venganza de Don Mendo, que es una obra de teatro que le gusta mucho.

Aparte de la caseta de Atlántica, una de las casetas que siempre visito en la Feria es la de Ediciones Valdemar. Allí he comprado multitud de libros, principalmente de terror, con algo de fantasía. Este año compré un recopilación de cuentos de Clark Ashton Smith, Cuentos de Averoigne, que están basados en una región de Francia asediada por lo sobrenatural, y que han sido recientemente reeditados. Y John Silence, investigador de lo oculto, de Algernon Blackwood, un autor de relatos de terror que me resulta particularmente inquietante.

En la caseta de Suseya le eché una vistazo a su colección de librojuegos y terminé llevándome el único que no tengo a día de hoy: El librojuego de la bruja. Confieso que no tenía mucha intención de comprarlo cuando salió, pero estaba el autor en la caseta, y bueno, pues me lo llevé dedicado xD. No soy demasiado fetichista de que me firmen libros, pero oye, un día es un día.

Completé mis compras del día con una copia de Madrid Oculto (necesito ideas para mi partida con los chavales) y un libro que ha publicado la gente de El Orden Mundial lleno de mapas que ayudan a interpretar cómo funciona el mundo (spoiler: todo es cuestión de controlar la energía y los recursos).

A estas alturas de la visita, he de admitir que las bolsas de libros pesaban lo suyo y que me iba haciendo auténtico daño en las manos; ya no sabía ni cómo ponerlas para no destrozarme los dedos. Aún así, llegué a visitar todas las casetas, en un intento infructuoso de encontrar un libro que había visto de Juan Eslava Galán en la Casa del Libro, pero que no encontré en ningún lugar. Bueno, ya daré con él algún día ;).

Armado con mis nuevos libros, me dirigí de nuevo al coche. Os alegrará saber que logré llegar a tiempo de hacer la paella y que comimos a las 15:10. Y que estaba cojonuda. Me salen muy bien las paellas, usando la receta de mi padre :D.

Espero que el año que viene tenga la ocasión de volver y que mis hijos y mi mujer se puedan venir. He echado de menos que se vinieran conmigo en esta ocasión, la verdad, porque me parece todo un planazo que hacer en familia. Por suerte, las visitas papales no son tan frecuentes, así que espero que el 2027 sea un año más normal ;).

Saludetes,
Carlos

8 comentarios:

  1. Solo he ido una vez a la feria del libro de Madrid (soy de fuera), que fue el 2025, pero debo decir que me gustó bastante.

    Eso sí, cuando fui hacia muchísima calor porque estuve por la tarde y encima estaba lleno de gente, así que aunque lo pasé bien, para otra vez me gustaría hacer como tú e ir temprano para evitar calores y bullicio.

    Tengo el Cuentos de Averoigne y aunque no he leído todos los relatos, he disfrutado los que pude terminar. Debo decir que me entran ganas de convertirlo en una mini campaña tipo sandbox con todo lo que se cuenta.

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    1. Sí, la verdad es que es mejor ir por la mañana, y si es entre semana (porque no tengas que trabajar), mejor que mejor. Ojo, que cuando fui yo, a las 13:00 ya había más gente que en la guerra. Pero sí, se agradece llegar temprano, sea el día que sea, y poder andar al menos un par de horas sin agobios.

      En cuanto a Averoigne, es curioso, pero una de las aventuras clásicas de D&D, Castle Amber, está dividida en varias partes y justo la última está ambientada en Averoigne. Pero vamos, que no lo ocultan, lo dicen explícitamente, es el Averoigne de Smith. Curiosamente, es una de mis aventuras favoritas de entre las clásicas, y fue una inspiración para mi propia aventura Muerte en la Mansión del Mago Malifax.

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  2. Bueno, para cuando un partida en el Vicalvaro de lo 50/60? yo hari a algo noir pero muy de aqui.

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  3. No he ido nunca a la Feria del Libro de Madrid, y la verdad es que tengo mucha curiosidad. Por aquí tenemos Sant Jordi, que es un poco lo mismo, pero al mismo tiempo, no lo es, por varios motivos. A ver si algún día consigo estar en Madrid cuando se celebre.

    Muy recomendables los dos títulos de Valdermar que comentas. Averoigne (bueno, y todo lo de Ashton Smith en general, vamos) es una delicia a todos los niveles (qué bien escribía ese californiano) y efectivamente a mí Blackwood me parece un escritor muy inquietante desde que, siendo jovencito, su "El wendigo" fue el relato que más miedo me inspiró de la legendaria recopilación de Alianza, que ya es decir. El volumen de John Silence es muy recomendable, diría, incluso como lectura veraniega. Creo que los vas a disfrutar mucho...

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    1. La Feria lo bueno que tiene es que dura tres semanas y eso te da la oportunidad de acercarte en un momento u otro, o incluso acercarte varias veces. Sant Jordi entiendo que es solo un día, ¿verdad? Y que se hace en todas las librerías, con descuentos, en lugar de concentrarse en un sitio concreto, con sus casetas y tal. No estoy seguro, ¿eh? Que nunca he estado por Cataluña en Sant Jordi.

      Smith a mí es que me gusta mucho. El año pasado me leí los de Zothique e Hiperbórea, y los disfruté muchísimo. Y fueron lecturas de verano :). Y creo que Blackwood nos impresionó con el mismo relato y dentro de la misma antología ;). A ver qué tal el resto de su obra.

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  4. Sant Jordi es solo un día, sí, y ese es el principal "problema". Es un día maravilloso para pasear y comprar rosas y libros, pero ese el día en el que sale también toda la gente que solo compra libros ese día en todo el año, así que suele estar todo bastante masificado, hasta niveles agobiantes, y hay que seleccionar adónde va uno. Últimamente está de moda que las librerías avancen o estiren un poco los descuentos de Sant Jordi para suavizar un poco ese fenómeno.

    Es cierto que luego hay otras ferias de libro que ya duran más días, pero mi sensación es que no son tan multitudinarias como la de Madrid.

    Zothique e Hiperbórea, buen menú, sí señor. En cuanto a Blackwood, si te gusta Silence, tal vez quieras probar Descenso a Egipto, que es el otro volumen que ha sacado Valdemar del amigo Algernon. Es un poco más irregular, pero el relato que da nombre a la recopilación es sencillamente hipnótico...

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    1. No es mala idea lo de estirar un poco los descuentos de Sant Jordi, porque un día me parece muy poquito, la verdad.

      La feria de Madrid es bastante multitudinaria. Algunos dirían que agobiante. Pero son 400 o 500 casetas, de todo tipo y color. A mí me merece la pena la muchedumbre con tal de ver novedades, propuestas, etc. Y no solo de grandes, también hay librerías y editoriales muy especializadas.

      Valdemar es una de mis editoriales preferidas. Me encanta su selección de autores y la edición es robusta. Así que seguiré comprándoles libros muchos años, sospecho ;). Me anoto el de Descenso a Egipto. Es verdad que lo he visto alguna vez, pero no me había animado a comprarlo nunca.

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