-->
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

11 octubre 2026

Zothique, de Clark Asthon Smith

El mes pasado os hablé de Clark Ashton Smith, autor de novelas pulp y parte de la tríada sagrada de Weird Tales: R. E. Howard, H. P. Lovecraft y Clark Asthon Smith. En la entrada comenté que había empezado Zothique pero que no había leído todos los relatos, y que me había hecho la propuesta de retomar el libro lo antes posible.

Y vaya si tenía que hacerlo.

Resulta que recordaba haber leído mucho más de lo que realmente leí. Supuse que habría llegado a la mitad del libro o así, pero no, apenas había leído los tres primeros relatos. Y encima descubro que Zothique tiene algunas de las mejores obras de Smith.

Zothique, el último continente, es el nombre que la editorial Valdemar le ha dado a esta recopilación de relatos. Como ya dije en su momento, olé por la edición y olé por la traducción, obra de Marta Lila Murillo, que creo que hace un trabajo excelente y difícil, porque la prosa de Ashton Smith es rica en adjetivos y arcaismos, y debe haber resultado todo un reto encontrar las palabras adecuadas para trasladar el espíritu de la obra original. En la anterior entrada me comentaron que se pierde algo en la traducción, cosa que entiendo que es inevitable, sobre todo si un autor cuida tanto la forma como lo hace Ashton Smith. Muy interesante también el prólogo de Jesús Palacios, que nos da unas pinceladas de lo más interesantes sobre las fuentes de las que bebe el autor, y que lo colocan en el post-romanticismo, o decadentismo, de finales del siglo XIX y principios del XX.

Las historias de Zothique están ambientadas en el continente del mismo nombre, en nuestro propio mundo, pero en el lejano futuro. El sol es una brasa desvaída y la civilización ha vuelto a niveles tecnológicos medievales o incluso anteriores. En realidad, aunque el propio libro incluye un mapa de Zothique, con las islas que lo rodean, y el nombre de ciudades y países importantes, no es para nada necesario; Zothique no es tanto un lugar como un estado de ánimo. Son historias en las que se alternan la crueldad y el ennui con una cierta energía y vitalidad macabras, como si los habitantes de Zothique se vieran aplastados por milenios de historia, hechicería y maldiciones y, aún así, siguieran adelante a pesar de todo. Como he dicho antes, la narración de Howard transmite energía y acción, la de Lovecraft vacío e insignificancia, pero la de Smith es elegante y decadente, y tiene algo muy refrescante: nunca sabes si los protagonistas de sus relatos morirán de forma ignominiosa o saldrán en última instancia triunfantes. O al menos, vivos.

Estos relatos abundan en nigromantes que pueden levantar a los muertos para hacer su voluntad. Muertos que, por lo general, son vagamente conscientes de que están muertos y buscan el modo de acabar con su agonía, aunque algunos llegan incluso a acostumbrarse a su sombría no-vida. Hay relatos sádicos como La Isla de los Torturadores en los que se puede adivinar un racismo velado ante la descripción de los susodichos isleños, pero que me ha parecido de los que tienen un desarrollo y un final más redondos. Destacaré un fragmento que me maravilló de El señor de los cangrejos, en el que dos hechiceros compiten entre sí por conseguir un libro de magia. Atentos a un fragmento de la descripción de cómo uno de los magos espía al otro:

«[...] Incluso los ojos de mi gato-demonio, al que ordené que espiara a través de sus ventanas, quedaron cegados por una oscuridad de tinta de sepia con la que su magia le rodeaba a voluntad. Esta noche he hecho algo peligroso, no me quedaba más remedio. Bebiendo el jugo púrpura del dedaim, que induce a un profundo trance, proyecte mi ka hasta sus aposentos vigilados por elementales. Los elementales percibieron mi presencia y me rodearon adoptando las formas del fuego y la sombra, amenazándome invisiblemente. Se enfrentaron a mí y me obligaron a alejarme de allí... pero ya había visto más que suficiente»

No sé a vosotros, pero a mí me parece una de las descripciones más fabulosas de un enfrentamiento entre brujos, que se espían los unos a los otros por medio de la magia. Y es un enfrentamiento que creo que se podría replicar usando Mythras, aunque esto sea probablemente consecuencia de que es el juego de rol que me tiene más fascinado últimamente ;).

No solo hay hechiceros protagonizando estos relatos, sino también guerreros, como los de El tejedor de la cripta y El abad negro de Puthuum. En uno de los relatos el final de estos guerreros es extraño y terrible, a manos de una entidad que encajaría como un guante en una narración de Lovecraft, mientras que el otro finaliza de un modo que pegaría perfectamente en una de Howard. No os diré qué relato es el que acaba bien y cuál el que acaba mal ;), pero de nuevo somos testigos de esa sorpresa que siempre puedes esperar de Smith.

No sabría decidirme por uno u otro relato. Todos se agrupan bajo esa temática decadente de la que os he hablado, aunque algunos tienen unas pinceladas de humor que los hacen curiosamente divertidos, como El viaje del Rey Euvoran, con su protagonista viajando por múltiples islas en busca de un pájaro fabuloso y extinto. En realidad, todos funcionan como si fueran parte de unos macabros Cuentos de las Mil y Una Noches, donde el viaje de Euvoran no desentonaría en absoluto.

Así que, una vez más, una gran colección de relatos de Clark Ashton Smith. Me queda únicamente por leer, dentro de la colección de Valdemar, el libro que tiene sobre ciencia ficción en Valdemar (El planeta de los muertos). Supongo que caerá tarde o temprano en una de mis visitas a la Feria del Libro ;).

Saludetes,
Carlos

13 septiembre 2026

Leyendas de los pueblos iroqueses

Yo no sé vosotros, pero yo no hay mes que no me pase por el punto limpio de mi ciudad a dejar cosas para reciclar. Uno diría que después de diez años viviendo en la misma casa, ya habríamos tirado todo lo tirable que no se va en los típicos restos de comida, envases y cartones del día a día. Esto dice mucho de nuestra sociedad, pero bueno, eso lo dejamos para otra ocasión. El caso es que hay una costumbre entre mis conciudadanos: si vas a deshacerte de libros, en lugar de arrojarlos sin más al contenedor de papel, lo habitual es dejarlos en el borde de dicho contenedor, por si alguien se los quiere llevar. Y el caso es que yo ya me he llevado más de uno y más de dos. Un momento... a ver si no es que genere mucho residuo, sino que hay una explicación alternativa para mis frecuentes visitas al punto limpio...

Bueno, sea lo que sea, el caso es que terminé rescatando un par de libros del olvido, y me los traje a casa. Del que os voy a hablar hoy es de Iroquois Stories. Heroes and Heroines, Monsters and Magic. Es un libro en inglés, pero para mí eso no supone un problema, sobre todo si se trata de un libro divulgativo y, sospecho, muy orientado a un público infantil/juvenil.

La cuestión es que se trata de una selección de leyendas de los pueblos iroqueses, una confederación de diversas naciones de nativos americanos que habitan en las tierras entre Canadá y EEUU. Las leyendas tratan desde leyendas sobre la creación hasta historias de animales (con osos, serpientes, zorros y tortugas), y más de un cuento en el que salen terribles monstruos.

Como ya he contado en ocasiones, mi propia ambientación de Aelios coge cosas de aquí y de allá, tanto de mundos imaginarios como de leyendas locales. En este caso creo que hay bastantes ideas de lo más interesantes que pueden servir como inspiración para mi propio mundo, en este caso, para los pueblos que viven alejados de las ciudades, en las tierras salvajes. Como nota al margen, diré que con esto se me puede acusar de apropiación cultural. Ante lo que diré que me parece un debate un poco estéril, sobre todo porque no voy a crear iroqueses de fantasía en mi mundo, sino pueblos animistas inventados. Tampoco creo que sea posible inventarse culturas humanas de fantasía sin basarte en cosas que ya han existido. Yo diría que a veces nos traemos a nuestra cultura debates y polémicas que no son nuestras. Ojo, que tampoco sé si estas historias no vienen ya adaptadas por el autor para que sean más cercanas a un público occidental.

Al lío. Hay unos cuantos conceptos que me han resultado de lo más interesantes:

En una de las historias, un joven cazador se encuentra con una roca que le empieza a contar historias después de que le ofrezca un ave que había cazado. Y a medida que el joven volvía y escuchaba más y más historias, terminaron creándose los cuentacuentos de la tradición iroquesa. Esto me interesa porque en mi concepción de Aelios, las culturas civilizadas son efímeras, mientras que las más apegadas a la naturaleza, con tradiciones animistas, son una especie de «cultura básica» a la que regresar cuando la civilización se derrumba. Que una piedra te cuente historias y leyendas es una buena idea que utilizar para indicar que los titanes elementales, es decir, los poderes del fuego, la tierra, el agua y el aire, pueden tener fácil contactar con los humanos y enseñarles ciertas historias, ciertos rituales y ciertos poderes. En lugar de una piedra yo hablaría de un elemental, en términos de juego, pero me gusta la idea.

Otra cosa que me ha llamado la atención es una historia sobre un cazador que encuentra a unas personas pequeñitas, vive con ellos y vuelve con su pueblo en lo que él cree que es un breve lapso de tiempo, cuando han pasado en realidad muchos años. Y el joven vuelve con conocimientos nuevos y sorprendentes. Me ha sorprendido el cuento, porque me recuerda a muchas de las historias de elfos y duendes de Occidente que se llevan a personas al Otro Lado y las devuelven años después. No sé si será una leyenda original iroquesa o se habrá adaptado para que nos suene más familiar. En Aelios esos espíritus o pueblo oculto serían espíritus majestuosos que sirven como semilla o ideal para la creación de culturas civilizadas. Digamos que una piedra te puede enseñar ciertas cosas (a tratar con espíritus y titanes), pero son los pueblos ocultos los que te dan ideas para crear culturas más complejas, y sirven como repositorio de ciertas ideas. Pensad por ejemplo en que los duendes y elfos de las leyendas artúricas fueran los que enseñaran conceptos como la caballería o la justa, y sirvieran para convertir a bárbaros británicos del siglo V en cortesanos y caballeros del siglo XV. Supongo que tanto jugar a Pendragón me ha afectado xD.

También me ha gustado ver que en muchos casos las cosas malas que les suceden a los iroqueses vienen o de monstruos que viven en los alrededores de sus pueblos, o de personas malvadas que usan la hechicería para lograr sus propósitos egoístas. En nuestro mundo estas leyendas pueden tener como objetivo que la gente se porte bien y tener por tanto una dimensión moral. En Aelios pueden servir como ejemplo de animistas o hechiceros malignos que pueden vivir entre los pueblos de las tierras salvajes y ser oponentes de los héroes.

En cuanto a monstruos he visto gigante de piedra, fuertes y grandes, pero estúpidos; voraces cabezas voladoras con grandes matas de pelo y garras de oso; personas malvadas que se convierten en esqueletos-vampiro y atacan a los humanos; serpientes y osos gigantes; cambiaformas que adoptan la forma de animales para hacer el mal; y hasta monstruos solitarios que acechan en lo más profundo del bosque, escondidos en troncos huecos y que ni siquiera tienen nombre. Buenas ideas para un bestiario, pero sobre todo, buenas ideas para que los monstruos de una ambientación no surjan de juegos de rol, sino de leyendas del mundo real. Que nos vayamos más a los orígenes, sobre todo teniendo en cuenta que los autores de juegos de rol sacaron sus ideas de los escritores de fantasía, y estos a su vez, de las historias de los mitos y leyendas de nuestro mundo. Volver un poco a los orígenes siempre tiene su interés.

En definitiva, que de todo puedes sacar ideas, y que siempre es interesante salir de tus lecturas habituales y ampliar un poco el espectro de tus fuentes de inspiración.

Saludetes,
Carlos

06 septiembre 2026

Clark Ashton Smith

Durante muchos años, Clark Ashton Smith fue una especie de sagrado grial para mí. Sabía que era un contemporáneo de Lovecraft y Howard y que, de hecho, formaba una especie de tríada sagrada de la literatura pulp junto a esos dos mencionados autores. A Lovecraft, padre de los Mitos de Cthulhu, lo conozco desde que tenía catorce o quince años y sacaba sus obras de la biblioteca municipal, normalmente en antologías del terror que incluían tanto sus novelas y cuentos como los de otros autores. Y a Howard, padre de Conan, lo conocí sobre todo por los cómics del famoso bárbaro. Tanto de Lovecraft como de Howard he terminado adquiriendo recopilaciones más o menos completas de sus obras, y he disfrutado mucho leyéndolas.

Lo cual me dejó siempre a Smith como asignatura pendiente. Y una especialmente dolorosa, porque se decía que era el que mejor escribía de los tres. Pero durante mucho tiempo no logré encontrar sus escritos en español, y aunque me apaño bastante bien leyendo en inglés, lo cierto es que cuando me enfrento a libros realmente bien escritos en este idioma, no me resulta sencillo hacerlo. Recuerdo dolorosamente haber leído dos o tres páginas de A Tale ot Two Cities (Historia de dos ciudades) y no haber entendido nada de la prosa de Dickens. Así que Smith me intimidaba bastante en su idioma original.

Terminé averiguando que la editorial Valdemar había publicado recopilatorios de relatos de este autor, pero en 2024, en la Feria del Libro de Madrid, me dijeron que estaban agotados. Por suerte, en 2025 republicaron (y compré) Hiperbórea y Zothique y en 2026, los relatos de Averoigne. Valdemar tiene a día de hoy un recopilatorio más llamado El planeta de los muertos, esta vez dedicado a los relatos de ciencia-ficción de Smith, pero esos los dejaré para más adelante (Feria del Libro de 2027, te estoy mirando a ti...).

El año pasado me llevé Zothique e Hiperbórea de vacaciones y me los leí en la playa, y este año la lectura veraniega han sido los Cuentos de Averoigne. En todos los casos, he degustado con placer cada relato, paladeándolos con singular gozo, como el que saborea un vino añejo, recreándome en la prosa alambicada de Ashton Smith, y releyendo párrafos enteros para absorber el significado completo de cada uno de ellos. Mis felicitaciones a los traductores de estas ediciones, porque creo que logran trasladar al español un estilo que recuerda a poemas escritos en prosa, cargados de adjetivos y de palabras exquisitas que te transportan a mundos profundamente imaginativos.

Los relatos de fantasía de Smith se ambientan en mundos pasados (Hiperbórea), mundos futuros (Zothique) o lugares semi-históricos (como la imaginaria región francesa de Averoigne), pero sus narraciones siempre están llenas de brujos poderosos, hechiceras seductoras, reyes orgullososo y hastiados, dioses grotescos, y ladrones que no suelen tener un buen destino. Pero también están llenos de chispas de humor y, en ocasiones, hasta de buscavidas y antihéroes que terminan saliendo vencedores de aquello a lo que se enfrentan. Cuando comienzas un relato de Smith tanto puede suceder que el protagonista acabe siendo devorado vivo por un demonio como que finalice sus días viviendo la mar de cómodo como amante de una hechicera de belleza abrumadora. De Conan ya sé que saldrá victorioso de sus aventuras, y de Lovecraft, que sus protagonistas terminarán enloqueciendo (aunque hay más de un relato de los Mitos en los que estos terminan siendo derrotados); pero con Smith nunca tengo claro cómo terminará cada cuento, si con una victoria o una derrota, y eso es bastante refrescante a día de hoy.

Smith nació en 1893 y murió en 1961, y la mayoría de sus relatos pulp se publicaron a finales de los años 20 y principios de los 30 del siglo pasado. A mí me recuerda en muchas ocasiones a Poe, sobre todo cuando se recrea en la muerte y los cadáveres, pero también a Dunsany, en aquellos relatos con una atmósfera más onírica, aunque no estén ambientados en nada similar a las Tierras del Sueño de Dunsany. Los brujos de Howard son antagonistas de sus héroes, y en Lovecraft son también gente malvada que hace pactos con entidades cósmicas indiferentes a los humanos, mientras que muchos de los protagonistas de Smith son precisamente hechiceros y sus aprendices, poseedores de grandes poderes, aunque normalmente también víctimas de su propia magia (o sus obsesiones).

En definitiva, un autor que he disfrutado mucho. Os recomiendo sus relatos, porque coincido en la idea de que es mejor escritor que Howard o Lovecraft. O, al menos, el más sofisticado. Lo bueno es que no hay por qué elegir entre estos tres, más allá de decidir cuál leemos primero ;).

A estas alturas, todavía tengo que terminar los relatos de Zothique, pero sí he leído todos los de Hiperbórea y Averoigne. De los hiperbóreos he disfrutado especialmente Los siete geases, en los que un rey cazador conoce a Tsathoggua (¡la primera aparición del famoso Primigenio en los Mitos de Cthulhu!), la deidad arácnida Atlach-Nacha y otros muchos seres horripilantes; es un relato no exento de cierto humor negro, sobre todo al final. Y también me gustó Ubbo-Sathla, otro relato que es totalmente apropiado para el mundo de los Mitos de Cthulhu, con sus dioses grotescos y llenos de body horror.

Los relatos de Averoigne son en apariencia más tradicionales, con vampiros, brujos, curas y todo lo que uno espera de un mundo medieval. Quizá mi relato preferido de este ciclo sea El Coloso de Ylourgne, con su hechicero maligno, sus aprendices y servidores no-muertos, su coloso gigante y por el héroe que se enfrenta a él, también un brujo. Pero por ejemplo, La Bestia de Averoigne arranca con la llegada de un cometa y el extraño ser extraterrestre que me recuerda mucho al concepto del color caído del espacio de un relato de Lovecraft. Así que, como he dicho anteriormente, cuando comienzas un relato de Smith no tienes muy claro qué te vas a encontrar, ni cómo va a terminar todo para los protagonistas.

Ah, y por comentar algo sobre Clark Ashton Smith y los juegos de rol, dos anécdotas: la primera, que en el famoso Apéndice N del juego Advanced Dungeons & Dragons, Gary Gygax puso un montón de autores de fantasía y ciencia ficción que habían influenciado con sus obras en la creación del juego e, incomprensiblemente, Ashton Smith no aparecía siquiera mencionado. A lo largo de los años, esta omisión (imperdonable, en mi opinión) ha hecho correr ríos de tinta en el mundillo de la OSR. Yo, sinceramente, lo incluiría sin dudarlo.

Y, en segundo lugar, hay una aventura clásica de D&D en la que los personajes terminan visitando la auténtica y genuina región de Averoigne. La aventura en cuestioń es Castle Amber, y la visita tiene lugar casi al final, cuando los personajes jugadores se ven transportados a esta región para encontrar una serie de objetos con los que finalizar su misión. Castle Amber fue una inspiración muy grande para mí a la hora de escribir Muerte en la Mansión del Mago Malifax, aunque en este caso me basé más en la primera parte del módulo, que trata sobre una mansión habitada por una familia noble de lo más peculiar (muchos de ellos, hechiceros). En su momento no presté mucha atención a la parte en la que se exploraba Averoigne, pero releyendo el módulo, es evidente que se ha cogido información de prácticamente todos los relatos del ciclo de Averoigne para incluirlos en la aventura, en algunos casos, cogiendo a los protagonistas y las tramas y trasladándolas directamente a las aventuras. Hay un comentario en la aventura que indica que «CASiana Literary Enterprises, Inc., has graciously given its permission to base this section of the adventure upon the Clark Ashton Smith Averoigne stories» así que está claro que el autor, Tom Moldvay, se puso en contacto con los herederos de Ashton Smith para poder escribir esta parte. De hecho, la portada de la aventura es una referencia directa al relato El Coloso de Ylourgne.

Pero dejando a un lado el rol y centrándonos en su obra, Clark Ashton Smith es un autor de lo más recomendable. He disfrutado mucho leyéndolo y releyéndolo, y ahora es un momento de lo más oportuno para conseguir sus relatos, ya que Valdemar los tiene prácticamente recién sacados de la imprenta. No me extrañaría que se agotara de nuevo esta edición, así que yo aprovecharía mientras están disponibles ;).

Saludetes,
Carlos

27 junio 2026

Mi visita anual a la Feria del Libro

Me he fijado en que este año no he escrito una crónica sobre mi visita a la Feria del Libro de Madrid. Lo cierto es que ha sido una feria atípica para mí, porque en el fin de semana que me habría venido mejor ir hemos tenido la visita del Papa, y decidimos como familia evitar visitar el centro. Y en los otros dos fines de semana teníamos apalabrados bastantes compromisos con amigos y familiares como para hacernos imposible realizar la visita.

Obviamente, no podía dejar pasar la oportunidad de acercarme al parque del Retiro a darme una vuelta arriba y abajo de la Feria, dejándome seducir por las propuestas de libreros y editoriales. Así que, el primer sábado que estuvo abierta, a pesar de que tenía visita, me organicé para ir de saqueo: esa mañana me levanté temprano, preparé los ingredientes de la paella que cocinaría ese mismo día, cogí el coche y me planté en el lugar del evento unos diez minutos antes de que abriera. Si lograba recorrer las casetas en tres horas, me daría tiempo a regresar a casa a tiempo de enchufar la bombona de butano al quemador paellero y tenerlo todo listo para comer a las tres.

Una cosa curiosa fue que las casetas estaban abiertas antes de su hora, pero no te vendían, porque lo tenían prohibido por la organización. En una de las casetas, la dueña de una editorial (cuyo nombre omitiré, discretamente) le explicó a un cliente que estaba al lado mío que había incluso gente de incógnito que se encargaba de multarlos si les veían vender antes de las diez. No sé si sería una leyenda urbana, pero por si acaso, la gente se esperó al pistoletazo de salida.

En mi primera batida por las casetas, me recorrí el lugar de punta a punta, observando algunos libros pero sin comprar nada inicialmente. Digamos que era una primera toma de contacto, a ver qué se cocía este año entre los aficionados a la lectura. Pasé por casetas de grandes cadenas y de editoriales, y por las de editoriales pequeñitas y tiendas especializadas. Le eché un vistazo a la exposición fotográfica que ponen todos los años (este año estaba dedicada a paisajes de zonas naturales propiedad del Ministerio de Defensa), y llegué hasta el otro extremo de la Feria, donde están las casetas de los distintos ministerios y organizaciones estatales.

A partir de ahí, tocaba desandar el camino y esta vez, comprando cositas.

Hay unas cuantas tiendas frikis que van todos las años a la Feria. La mayoría se dedican a vender cómics y novelas de fantasía y ciencia ficción. La única en la que encontré algo de rol interesante fue en la caseta de Atlántica Juegos, que no por nada es mi tienda preferida a día de hoy en el tema del rol. Aproveché para comprarme un básico de Vaesen, un juego de rol que llevaba tiempo queriendo adquirir. Habría pillado también un Lex Arcana, para aprovechar el descuento del 10%, pero no lo tenían. Bueno, para otro mes.

Aprovechando que el cumpleaños de mi padre cae a principios de junio, aproveché para comprarle un par de libros. Me gusta regalar libros, algo que ya saben mis familiares, así que, para seguir la tradición, compré un libro sobre la historia de Vicálvaro, que fue el pueblo donde mi padre pasó la mayor parte de su infancia y juventud, y una edición ilustrada de La venganza de Don Mendo, que es una obra de teatro que le gusta mucho.

Aparte de la caseta de Atlántica, una de las casetas que siempre visito en la Feria es la de Ediciones Valdemar. Allí he comprado multitud de libros, principalmente de terror, con algo de fantasía. Este año compré un recopilación de cuentos de Clark Ashton Smith, Cuentos de Averoigne, que están basados en una región de Francia asediada por lo sobrenatural, y que han sido recientemente reeditados. Y John Silence, investigador de lo oculto, de Algernon Blackwood, un autor de relatos de terror que me resulta particularmente inquietante.

En la caseta de Suseya le eché una vistazo a su colección de librojuegos y terminé llevándome el único que no tengo a día de hoy: El librojuego de la bruja. Confieso que no tenía mucha intención de comprarlo cuando salió, pero estaba el autor en la caseta, y bueno, pues me lo llevé dedicado xD. No soy demasiado fetichista de que me firmen libros, pero oye, un día es un día.

Completé mis compras del día con una copia de Madrid Oculto (necesito ideas para mi partida con los chavales) y un libro que ha publicado la gente de El Orden Mundial lleno de mapas que ayudan a interpretar cómo funciona el mundo (spoiler: todo es cuestión de controlar la energía y los recursos).

A estas alturas de la visita, he de admitir que las bolsas de libros pesaban lo suyo y que me iba haciendo auténtico daño en las manos; ya no sabía ni cómo ponerlas para no destrozarme los dedos. Aún así, llegué a visitar todas las casetas, en un intento infructuoso de encontrar un libro que había visto de Juan Eslava Galán en la Casa del Libro, pero que no encontré en ningún lugar. Bueno, ya daré con él algún día ;).

Armado con mis nuevos libros, me dirigí de nuevo al coche. Os alegrará saber que logré llegar a tiempo de hacer la paella y que comimos a las 15:10. Y que estaba cojonuda. Me salen muy bien las paellas, usando la receta de mi padre :D.

Espero que el año que viene tenga la ocasión de volver y que mis hijos y mi mujer se puedan venir. He echado de menos que se vinieran conmigo en esta ocasión, la verdad, porque me parece todo un planazo que hacer en familia. Por suerte, las visitas papales no son tan frecuentes, así que espero que el 2027 sea un año más normal ;).

Saludetes,
Carlos

02 febrero 2026

Dune

Hace unos días me propusieron jugar a una partida en Comunidad Umbría basada en Dune. Como he comentado en varias ocasiones, a mí me gusta bastante jugar a rol por foro, y Comunidad Umbría es un foro de los más grandes que existen en lengua hispana.

En Comunidad Umbría te puedes apuntar a las partidas que se suelen publicitar en un subforo de reclutamiento, o te puede escribir directamente el director para proponerte formar parte de algo que se esté inventando en ese momento. En esta ocasión la cosa llegó como invitación, y la verdad es que la premisa me gustó mucho. La idea es interpretar a personas que viven en Arrakis durante el período que pasa entre que se van los Harkonnen y llegan los Atreides. La directora nos ha pedido que nos inventemos cualquier tipo de personaje que nos atraiga, y que ella se ocupará de ponernos en contacto los unos con los otros para ver qué termina saliendo de allí.

Como también nos ha dicho que no tenemos por qué ceñirnos a los eventos canónicos de la saga de ciencia ficción, en realidad lo que vamos a tener es una ambientación conocida, un momento que es una encrucijada para el planeta, y un futuro que no está escrito (lo que, por otro lado, encaja bien con la serie).

Tengo ahora mismo una buena idea sobre lo que quiero interpretar, pero no daré pistas por si alguno de los compañeros del foro leyera este blog. No es habitual, pero bueno, quien quita la ocasión quita el peligro ;).

Con objeto de prepararme mejor la partida, me he vuelto a leer el primer libro de la saga. Y he recordado lo muchísimo que me gusta esta serie. Me acuerdo muy bien de toda la trama general de este primer libro, y de detalles concretos de escenas específicas, aunque confieso que me ha llamado la atención que algo que recordaba de un modo (la forma en la que muere el Barón Harkonnen) resulta que no es así en el libro; sospecho que se había quedado en mi memoria la versión que aparece en la película de David Lynch de 1984. Pero por lo general sí lo recordaba casi todo, y he disfrutado bastante de esta segunda lectura.

Con objeto de prepararme el personaje, he estado prestando especial atención a ciertas facciones concretas que salen en el libro, y pensando como encajaría mi personaje en el período inmediatamente anterior a la llegada de los Atreides en dicho entorno político y social. No creo que sea necesario leerme el resto de libros, aunque en ellos aparecen algunas facciones que sí están presentes en la ambientación y que son fascinantes, como los Tleilaxu o la gente de Ix. De hecho, incluso los navegantes de la Cofradía, con sus cuerpos mutados, no aparecen hasta esos libros; en el primer libro aparecen dos agentes de la Cofradía que se suponen que son prescientes y que tienen los ojos azules como los fremen, pero no un Navegante. Puede que en este primer momento todavía el concepto no lo tuviera del todo desarrollado Herbert.

He comentado en ocasiones que yo siempre considero que lo que nos quiere contar el autor sobre la Humanidad, las religiones y la sociedad se cuenta perfectamente con los cuatro primeros libros, y que el final de Dios-Emperador de Dune es un colofón perfecto para la saga. Los dos siguientes libros de Herbert se quedan un poco incompletos, y el final que se inventó el hijo no lo llegué a leer, porque sus libros precuela no me gustaron nada (de hecho, solo recuerdo haber leído uno).

Hace poco he leído que el tema principal de Dune es que no hay que fiarse de los Héroes, porque pueden coger una cultura y llevarla por un camino que suele estar lleno de conquista, muerte y destrucción. No sé si estoy de acuerdo en que este sea el tema principal, y desconozco si el autor lo dijo así, explícitamente, en alguna entrevista. Para mí Dune siempre me ha hablado sobre el estancamiento, y sobre que el mayor peligro para la Humanidad sería que su cultura se quedara fosilizada, porque eso es el primer paso hacia la extinción. Puede que considere que con los cuatro primeros libros está todo contado porque al final del cuarto se desvela el plan de Leto II, el Dios-Emperador, para evitar que la Humanidad se extinga.

Lo cierto es que incluso leerse el primer libro es suficiente para leer una historia increíblemente imaginativa, sofisticada y profunda. Y completa. Se puede disfrutar mucho simplemente de este libro, sin saber qué sucede después de Paul Atreides derrote al Emperador. Y probablemente gran parte de este disfrute venga de cómo se nos describe la cultura de los fremen, perfectamente adaptada a un planeta concreto y a sus exigencias; simplemente el concepto del destiltraje (un traje que trata de evitar que pierdas la más mínima cantidad de agua mientras viajas por el desierto) ya me parece genial. Pero es que la idea de que los humanos tuvieron una gran guerra en el pasado contra las máquinas (la Yihad Butleriana) y por tanto ya no se crean máquinas pensantes, pero se entrena a ciertos humanos para que sean como computadoras vivientes (los Mentat) me resulta fascinante, sobre todo como ejercicio de narrativa en la que se muestra cómo se puede crear una ambientación y un tono específico jugando con las condiciones materiales y la historia. De Dune te asombran la profundidad de las culturas descritas y la ambición de los conceptos que maneja.

A efectos de mi partida, con haberme leído este primer libro creo que tengo suficiente. Existen muchos juegos de rol de Dune, algunos relativamente recientes, pero no creo que sea necesario que los consulte, sobre todo porque la directora ya nos ha dicho que casi todo lo que vamos a jugar será puramente narrativo y que apenas vamos a tener que hacer tiradas o usar un sistema de juego específico. A mí me vale, he jugado muchas partidas narrativas de este estilo en Comunidad Umbría, aunque habrá quien diga que sin un sistema de juego no estamos jugando al rol, sino haciendo teatro improvisado. A esta gente os diré que para mí la definición de aquello a lo que juego no es tan importante para mí como el hecho de que sea divertido, y yo me lo he pasado muy bien con este tipo de partidas en el pasado.

Así que nada, a ver qué tal se me da esta nueva aventura. Tengo ganas de empezar, sobre todo porque un personaje no termina de estar definido en mi mente hasta que no lo he jugado durante un tiempo, y voy viendo cómo es su personalidad. Ahora mismo tengo unas ideas generales, pero no terminaré de fijarlo todo hasta que no lo vea interactuar con su entorno y, sobre todo, con el resto de personajes jugadores. Lo cierto es que tengo ganas de empezar. Ya os contaré más en el futuro, cuando hayamos podido echar a rodar la partida :D.

Y para aquellos que solo habéis visto las películas, ¡leeros el libro! Mira que las películas de Villeneuve me han gustado, pero creo que en este caso (y como suele ser habitual) la profundidad del libro es superior a la adaptación cinematrográfica.

Saludetes,
Carlos

17 enero 2026

Circe (de Madeline Miller) y los dioses

El año pasado me regalaron para mi cumpleaños un libro que llevaba tiempo queriendo leer: Circe, obra de la escritora Madeline Miller. Por lo que sé, la autora tiene un libro aun más famoso llamado La canción de Aquiles, centrado en Aquiles y Patroclo, pero yo siempre he sido mucho más de Odiseo que de Aquiles, así que me decidí a leer este libro primero.

En esencia, el libro cuenta la historia de la hechicera Circe, una diosa que vive en la isla de Eea y que es famosa por convertir a los marineros que llegan a su isla en animales (normalmente, en cerdos). Es sobre todo famosa por su encuentro con Odiseo, que la derrota con la ayuda de Hermes y con la que se queda a vivir durante un año antes de seguir con sus aventuras. Sin embargo, Circe también es la tía de Medea (la esposa de Jasón), y la hermana de la reina Pasifae, madre del Minotauro. En última instancia, Circe es una figura mitológica que aparece en muchos mitos de la antigüedad griega, y el libro de Miller lo que hace es contar su historia, hilvanando en una narración coherente todo lo que sabemos sobre ella en los distintos mitos, desde su nacimiento y su infancia en el palacio de su padre, el titán Helios, hasta sus últimas historias conocidas.

Creo que lo que más me ha gustado de este libro es que no es una historia en la que se trate de contar la verdad histórica que hay detrás del mito, y no se intenta convertir al personaje en una mujer humana que conocía mucho sobre hierbas. No, en el libro realmente Circe es una ninfa (una diosa menor), hija del titán Helios y de la ninfa Perse. Durante los primeros capítulos, Circe vive en el palacio de su padre, rodeado de otros titanes y otras ninfas, viaja en el carro del sol con Helios, y pasa el tiempo con sus hermanos, como Aetes o Pasifae. Escila es un monstruo de múltiples cabezas y Hermes o Atenea, dioses olímpicos poderosos y terribles. La historia transcurre a lo largo de cientos de años, mostrándonos las vidas inmortales de los dioses inmutables y la de los mortales, que aparecen y desaparecen, tragados por la muerte.

Me ha gustado especialmente ver la evolución de Circe, que pasa de ser una niña un poco marginada en el palacio de Helios a una hechicera desterrada en su isla de Eea. Me sentí muy identificado con los problemas que tiene para criar al hijo que tiene con Odiseo, llamado Telégono. Mis propios hijos no fueron tan trastos como Telégono, pero sé lo que es dormir poco y desesperarte por el llanto de un niño, por mucho que lo quieras ;). El final del libro me resultó realmente conmovedor e incluso sorprendente. Tenía mucha curiosidad por saber qué pasaría después de que me contaran todo lo que ya sabía que sucedió en el mito de Circe (su relación con Escila, la visita de Jasón y Medea a su isla, el hijo que tuvo con Odiseo, su relación posterior con Telémaco, etc.). He de decir que me sorprendió el final pero que, en realidad, es muy coherente con todo lo que nos han ido contando a lo largo de la narración. Y me gustó, me pareció muy bonito.

De todos los personajes que aparecen en la narración, el que más ganas tenía de ver era a Odiseo. Muchas veces he comentado que Odiseo es mi héroe griego favorito. Tan astuto que era capaz de pensar una cosa pero expresar otro con su rostro, algo que dejaba perplejos a sus coetáneos. Me gusta tanto que hasta lo he interpretado en alguna aventura, disfrutándolo mucho. Esto no quiere decir que sea un personaje admirable: en la Ilíada es un tipo bastante despiadado, y en la Odisea tampoco es que se pueda decir que su comportamiento sea intachable. Pero me gusta de él que siempre busque el modo de salir adelante a través de su astucia y que siempre busque llegar más allá y averiguar qué hay en la siguiente isla. Odiseo podía haber cruzado junto a las sirenas sin escuchar su canto, pero decidió que lo ataran al mástil para escucharlo.

No quiero que Odiseo monopolice esta reseña, porque esta es la historia de Circe, no la de Odiseo ;). Solo diré que me ha gustado la descripción que hace del héroe, y de su relación con Circe. Incluso la versión que se nos cuenta del final de Odiseo me parece bastante apropiada, y coherente con la mitología, como todo en este libro.

En resumen, un gran libro. Muy recomendable, la verdad, no me ha defraudado.

La inevitable conexión con el juego de rol

Por otro lado, esto es un blog rolero y yo todo lo llevo al rol. Es como el hilo conductor de gran parte de mi vida, así que os contaré algo que me ha gustado: los dioses. Los dioses y titanes que aparecen en Circe son, como era de esperar, un hatajo de cabrones. No creo que se salve ni uno. Son inmortales preocupados por sus mezquinas intrigas, que abusan de los mortales y les dan migajas a cambio de su adoración y sus sacrificios. No me extraña que Circe no se sienta nada unida a ellos. Hace ya un tiempo escribí sobre esos divertidos dioses griegos, y la cuestión de que es divertido usarlos como PNJ que ayudan a los PJ en una aventura, porque aparecen, les ofrecen cierta ayuda o consejo y luego desaparecen, por poner un ejemplo. En Circe los dioses actúan así, llevando a cabo sus planes a lo largo de los años, ayudando a sus favoritos y entorpeciendo (o matando) a aquellos que se les oponen. Sigue siendo algo que me gusta, y creo que funcionaría muy bien en una ambientación centrada en la Edad de Bronce o similar. Hasta cierto punto, creo que lo más apropiado es usarlos como superhéroes. Aunque, claro, más bien como los superhéroes de The Boys... Lo único malo es que si haces que los dioses sean gente activa en el mundo, es muy complicado que no ejerzan una influencia tremenda sobre el mismo.

En realidad, la respuesta me ha estado eludiendo porque no me estaba haciendo la pregunta adecuada. ¿Cómo deben ser los dioses en una ambientación de un juego de rol? ¿Seres lejanos e indiferentes? ¿Seres poderosos pero de motivaciones y deseos inhumanos? ¿Superhéroes metomentodos con apetitos y deseos humanos y un tremendo poder? Pues la respuesta es... lo que necesite tu juego. Desde luego, si inventas una ambientación en la que los dioses se le aparezcan a los hombres, entonces es lógico que diseñes aventuras en las que los dioses estén presentes, sus planes afecten al destino de los hombres y tengan una presencia grande en las narraciones. Si quieres que los protagonistas sean los humanos y sus intrigas, entonces los dioses estarán en sus mansiones divinas, haciendo que el sol se levante por las mañanas y oliendo el humo de los sacrificios en sus templos, y sin meterse en los asuntos de los humanos más que a través de sus sacerdotes, sus profecías y sus portentos.

Al fin y al cabo, los dioses no son sino una herramienta más en el arsenal de un director de juego o un autor. Se comportarán como deban según lo que necesite tu juego o tu historia. Lo importante es ser coherente con lo que se escribe. Si van a estar presentes, entonces hay ciertas historias que no vas a poder contar. Con tenerlo claro, es suficiente.

Saludetes,
Carlos

31 agosto 2025

Los 25 libros que me han marcado

Hace cosa de tres semanas se popularizó en Mastodon la idea de publicar los 25 videojuegos que nos habían marcado a cada uno. Yo, como no soy mucho de videojuegos, decidí publicar en su lugar los 25 libros que más me habían influenciado con el paso de los años. Sí, sé que no es lo que se pedía pero tampoco es que estuviera haciendo nada ilegal ;).

El listado se organizaba usando una herramienta de una web llamada Topsters, que al parecer originalmente estaba pensada para crear listados de canciones o álbumes preferidos, pero que en su actual encarnación permite añadir juegos, libros o películas, además de canciones. Yo rellené mi cuadrícula lo mejor que pude y el resultado fue este:

En algunos casos tuve que tirar de portadas en otros idiomas o de aproximaciones a lo que yo estaba buscando, pero creo que el resultado es bastante exacto. Veréis que junto a auténticos clásicos de la literatura (ejem, de la literatura de aventuras) se han colado también cómics, librojuegos y juegos de rol. Qué le vamos a hacer. Aunque me he reído mucho leyendo El Quijote y he flipado con libros de Unamuno, Cela o Gabriel García Márquez, lo cierto es que mi pasión son los libros que hablan sobre mundos fantásticos, magia, ciencia-ficción y otros géneros considerados menores. Yo no creo que lo sean y lo cierto es que me importa poco lo que se opine de ellos. Creo que todos llegamos a una edad en la que descubrimos que lo que nos gusta, nos gusta, y que no es necesario justificarlo en modo alguno.

Sin más preámbulos, un pequeño comentario sobre cada libro (o saga):

1. La Ilíada / La Odisea, de Homero

Hago trampa porque pongo los dos libros juntos, pero bueno espero que me permitiréis la pequeña transgresión ;). Pongo como autor a Homero, aunque sea dudoso que una única persona fuera la creadora de ambos poemas épicos. En ese sentido, disfruté mucho de la lectura de La hija de Homero, de Robert Graves, que plantea una explicación alternativa a quién pudo escribir La Odisea (me encanta Robert Graves, aunque se lo invente todo).

La Ilíada nos habla del final de la guerra de Troya entre los aqueos y los troyanos, centrado en la cólera de Aquiles, el mayor héroe aqueo, que deja de combatir porque Agamenón, el principal rey aqueo, le ha quitado a una esclava. La Ilíada es como una historia de superhéroes: aqueos y troyanos se matan unos a otros con lanzas, espadas y/o a pedradas. Los dioses aparecen y también reciben palos por parte de los héroes. Los protagonistas son violentos, egoístas, traicioneros, y luchan por ser los mejores para que su nombre se recuerde siempre. ¿Quién es más poderoso, un hijo de Zeus o un nieto de Zeus, enfrentados en batalla singular? En este poema puedes averiguarlo. Yo recuerdo haber leído una versión en prosa y haberla disfrutado mucho. Es una parte fundamental de la cultura occidental.

La Odisea es la historia del regreso a casa de Odiseo (también conocido como Ulises), uno de los aqueos que combatió en la guerra de Troya. Odiseo es mi héroe griego favorito, tan astuto y taimado que podía pensar una cosa y expresar con su cara otra distinta. El más humano de todos los héroes, un marinero en busca de Ítaca, en la historia fundacional del eterno regreso al hogar. Confieso que la Ilíada me parece una narración más redonda, pero Odiseo me gusta más como protagonista, y todo lo que le sucede en su retorno al hogar me parece una gran novela de aventuras fantásticas.

2. El infinito en un junco, de Irene Vallejo

Una oda de amor a la literatura con la que la autora nos habla de la invención del papiro y de los propios libros. La historia se presenta en forma de ensayo, y está centrada en Egipto, Grecia y Roma, pero también está salpicada de pequeñas narraciones inventadas y de anécdotas de la vida de la propia autora, una apasionada de los libros. Lo disfruté de principio a fin y lloré leyendo su último párrafo. Creo que para cualquier persona a la que le gusten los libros es una lectura imprescindible. Escribí una reseña de El infinito en un junco poco después de terminar de leerlo.

3. Aníbal, de Gisbert Haefs

Si no fue la primera novela histórica que me leí, desde luego fue la primera que me impresionó e hizo que me enamorara de la Antigüedad (me gusta el concepto de que el mundo ya era antiguo en la Antigüedad). Todo el libro se centra en las peripecias de la vida del general Aníbal el cartaginés y de su lucha de décadas contra la República de Roma (la Segunda Guerra Púnica), contadas desde el punto de vista del médico personal de Aníbal.

Le cogí bastante manía a los romanos leyendo este libro, aunque estrictamente hablando, los cartagineses tampoco eran hermanitas de la caridad. Recuerdo especialmente un párrafo en el que uno de los cartagineses habla sobre lo que sus espías conocen de un país remoto, porque da una idea de cómo podía ser la política en aquellos tiempos, y de cómo hace más de dos mil años los humanos ya sabían mucho del ancho mundo. La logística de la guerra, las batallas y el enfrentamiento entre dos formas de ver el mundo me fascinaron. Se qué es una novela histórica y que gran parte de lo escrito son las opiniones del autor, pero es que está muy bien escrita. Me gusta mucho la fantasía ambientada en un mundo pseudo-medieval, pero creo que Aníbal es la causa de que la fantasía pseudo-clásica me guste aún más.

4. El Hobbit, de Tolkien

Una historia de fantasía en la que un hobbit parte en compañía de un mago y un grupo de enanos a recuperar el tesoro de un dragón. Creo que a estas alturas de la vida las películas han popularizado un relato que ya era popular anteriormente, así que no os descubro nada nuevo. Yo me leí este libro después de El Señor de los Anillos, aunque es un relato anterior del que El Señor de los Anillos es una continuación, aunque esta última terminara siendo una obra mucho más profunda y ambiciosa. El Hobbit me sigue pareciendo un cuento maravillosamente contado. Nadie sabe describir la maldad y astucia de los dragones como Tolkien, algo que se puede apreciar también en su cuento Egidio, el granjero de Ham.

Curiosamente, el mundo que se describe en El Hobbit no es del todo similar al de El Señor de los Anillos. Es más infantil, distinto, más desenfadado. De hecho, Tolkien tuvo que editar una versión revisada del libro original para que encajara mejor con la historia más compleja de El Señor de los Anillos. Es una obra que se lee muy rápidamente, y bastante divertida. Por supuesto, también es el origen de Gandalf, el arquetipo de mago sabio del que todo el resto de magos sabios de la literatura posterior son deudores, y un personaje fascinante por méritos propios.

5. El Señor de los Anillos, de Tolkien

Cuando a Tolkien su editor le pidió que creara un segunda parte de El Hobbit el primer impulso del autor fue hacer que a Bilbo, el protagonista del primer relato, se le acabara su parte del tesoro del dragón y tuviera que volver a salir de aventuras. Pero pronto la narración se fue enriqueciendo, cambiando y complicando, y el resultado fue una obra cumbre de la fantasía moderna. Digamos que obra fundacional de la fantasía moderna. Una historia de un viaje para terminar con un objeto maldito y, de paso, restaurar un reino.

El modo en el que yo me leí esta historia fue tortuoso. Lo primero que yo vi fue la película de Ralph Bashki... que deja la historia inacabada, más o menos a la mitad de la segunda parte. Después saqué justo el segundo libro de la biblioteca y me enteré más o menos de la mitad de lo que leí (no había un resumen del primer libro en ninguna parte). Luego por fin pude pedir prestados los tres libros de la trilogía y me los volví a leer todos desde el principio. Todo esto con unos catorce o quince años, que es cuando tienes que engancharte a estas cosas ;).

La prosa de Tolkien me relaja. Tiene una cadencia de la que disfruto. Hay quien dice que es aburrida o que se tira capítulos enteros describiendo un árbol. Y, aunque eso último no sea verdad, ¿no merece algo tan maravilloso como un árbol que le dediquen un capítulo entero? Solo podría pensar lo contrario una persona que ha sustituido su mente, y su corazón, por el de una máquina.

6. 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne

Julio Verne me fascina desde niño. Mis padres compraron a través de la editorial Círculo de Lectores toda una colección de grandes novelas de aventuras, que incluían muchos libros de Verne, y aunque es cierto que sus personajes protagonistas suelen ser gente muy plana, sin matices, la imaginación de Verne y su extrapolación de lo que la inventiva humana y la ciencia podían lograr era sumamente inspiradora.

El libro de Verne que más veces he leído es 20.000 leguas de viaje submarino, la historia de un misterioso ser que está hundiendo buques por todo el mundo y que resulta ser un submarino gobernado por el misterioso Capitán Nemo (¡Nemo! ¡Como el nombre que Odiseo le da a Polifemo, y que significa «Nadie»!). Recuerdo que casi siempre me saltaba un capítulo en concreto en el que se hablaba de las especificaciones técnicas del Nautilus, el submarino del Capitán Nemo. Pero disfrutaba de leer una y otra vez sus viajes, sus descubrimientos o los peligros que acechaban bajo las olas.

7. La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson

Un joven encuentra un mapa del tesoro y se organiza una expedición a la isla donde está enterrado. Aventura en estado puro en un libro sorprendentemente corto; la última vez que lo releí estaba en el pueblo de mis suegros y creo que tarde una tarde o dos en terminarlo. Al parecer, en contra de la tendencia moderna, no hacen falta cinco mil páginas para contar una historia fascinante y emocionante ;).

Lo mejor de este libro es que de pequeño te identificas con el protagonista, el joven grumete que se embarca en una aventura marina. Y, a medida que te haces mayor, le vas cogiendo cariño al viejo y despiadado pirata que busca la forma de dar un último golpe que le haga rico, cerca del ocaso de su vida. Está claro que la vida pirata es la vida mejor ;).

8. El corsario negro, de Emilio Salgari

Emilio Salgari escribió muchas novelas de aventuras, pero a mí la saga del misterioso Corsario Negro me fascinaba. El hermano de los fallecidos Corsario Rojo y Corsario Verde surcaba las aguas del Caribe junto a su segundo, Morgan, y a toda su variopinta tripulación, saqueando ciudades y hundiendo barcos, siempre en busca de su venganza. Era una saga de libros de aventuras de los que leí al menos otra. Me encantaba además que salieran como compañeros del corsario negro piratas reales (como Henry Morgan o el Olonés).

Si ya en La isla del tesoro te enamoras de las aventuras marítimas en la edad clásica de la piratería, con las aventuras del Corsario Negro la identificación con los piratas era mucho mayor, porque eran los protagonistas totales de la historia. Una historia que incluía la ciudad pirata de la isla de Tortuga, asedios con ejércitos de piratas a ciudades y todo tipo de grandes aventuras. Me tiré muchos años jugando a ser un pirata junto a mis hermanos y primos gracias a estos libros, incluso antes de descubrir lo que eran los juegos de rol :).

9. La llamada de Cthulhu, de Lovecraft

El relato más famoso de los «mitos de Cthulhu», escritos por Lovecraft y otros autores amigos suyos y herederos de su legado, es La Llamada de Cthulhu, en el que el protagonista investiga las andanzas de un extraño culto que adora a un dios que se les aparece en sueños a sus sectarios: el misterioso Cthulhu.

Empecé a leer relatos de terror de Lovecraft y otros autores de novelas pulp gracias a antologías que sacaba de la biblioteca pública de mi pueblo, Coslada. Eran libros que en algunos casos me ponían los pelos de punta, pero que no podía evitar leer. Es cierto que comencé a leerlos después de saber que existía el juego de rol La llamada de Cthulhu, traducido por Joc Internacional a finales de los 80. Creo que no se puede minusvalorar lo que este juego de rol ha hecho por popularizar estos relatos en la imaginería popular.

Ahora tenemos a Cthulhu hasta en la sopa, y parece que el dios primigenio y sus congéneres son la salsa de todos lo guisos. Pero creo que los relatos originales, ambientados en pueblos inventados como Innsmouth, Arkham o Dunwich, siguen siendo muy buenos, y merece la pena leerlos.

10. Cuentos de un soñador, de Lord Dunsany

Cuentos de un soñador es un grupo de relatos cortos escritos por Lord Dunsany y que tratan de fantasía en estado puro: tierras ignotas y antiguas, las mismísimas tierras del sueño, e historias en la que los dioses luchan contra su viejo enemigo, el Tiempo. De los relatos incluidos en esta pequeña antología mi preferido es Días tranquilos en el Yann, una historia en la que un soñador viaja en una barcaza por el río Yann. Es un relato de ambiente onírico y, en ocasiones, numinoso. Para mí tiene una gran conexión con el verano, y suelo leerlo cuando comienza a llegar el calor, todos los años ;).

Descubría a Lord Dunsany a partir de un relato de Lovecraft, también ambientado en las Tierras del Sueño, llamado La búsqueda en sueños de la ignota Kadath. Lovecraft no estaba muy orgulloso de ese relato, pero a mí me gusta mucho. Y después de leerlo me enteré de que estaba inspirado en los cuentos de Dunsany y llegué a él a través de las diversas antologías que he ido comprando. Ursula K. Le Guin dijo en una ocasión que todo escritor de fantasía intenta siempre imitar a Dunsany cuando intenta escribir. No lo dice como un halago, pero no porque Dunsany sea malo, sino porque es bastante inimitable.

11. Fundación, de Isaac Asimov

Del mismo modo que leí muchos relatos de horror sacados de la biblioteca municipal, leí también mucha ciencia ficción clásica, incluyendo, claro está, las novelas de Asimov.

De todos los cuentos y relatos de Asimov, yo disfrutaba sobre todo de la saga de la Fundación, esa institución que predice el futuro gracias a la psicohistoria, una disciplina desarrollada por Hari Seldon. Merced a la psicohistoria, Seldon predice con exactitud que el Imperio Galáctico va a colapsar y establece la Fundación como un instituto que evite que la edad oscura subsiguiente dure mucho más de mil años. Me leí Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundacion..., prácticamente todo. Recuerdo con especial cariño Preludio a la Fundación, que se centra en las aventuras del joven Hari Seldon en Trantor, la capital del Imperio, cuando aun está inventando su disciplina de la psicohistoria.

Asimov tiene fama de ser más un escritor de grandes conceptos antes que de grandes personajes (quizá un poco como Verne). Pero es que los conceptos que trabajaba a mí me parecían muy interesantes: Yo, Robot, El fin de la Eternidad, etc. Ciencia ficción clásica de la Edad de Oro de la ciencia ficción :).

12. Dune, de Frank Herbert

Frank Herbert me voló la cabeza con Dune. Su visión del futuro, de las drogas psicotrópicas, de la política, del mesianismo y, sobre todo, de lo que debería hacer la humanidad para no extinguirse, me tuvo años fascinado. El primer libro me parece magistral, centrad como está en el planeta desértico de Arrakis, la única fuente de la especia que permite (entre otras cosas) el viaje interestelar. Todos los que escribió él me gustan, aunque siempre he dicho que con que leas hasta Dios-Emperador de Dune es suficiente para obtener la experiencia completa que Herbert nos quería transmitir sobre el futuro. Los otros dos que escribió están bien pero me da la impresión de que quedan inacabados, y el intento de su hijo de finalizar la saga no me gustó demasiado. Es más, me parecieron un poco un rollo xD.

13. La serie de La Cultura, de Iain M. Banks

La Cultura es una sociedad interestelar futurista totalmente transhumanista, en la que los futuros humanos comparten su civilización con máquinas hiperinteligentes, las llamadas Mentes. Es muy curioso, porque en muchos sentidos las Mentes parecen más humanas (y divertidas) que los propios humanos. El primer libro de la colección, Pensad en Flebas, no me gusta demasiado, y estuve a punto de no seguir leyendo los otros libros. Pero El jugador, El uso de las armas o Excesión me parecen obras maestras. La escala enorme de los conflictos en juego, la audacia de su visión del futuro y el humor que se respira en los relatos me parecen increíbles. Prácticamente todo lo que he leído de Banks me ha gustado... menos Pensad en Flebas xD.

14. El sulfato atómico, de Francisco Ibáñez

La primera historia «larga» de Mortadelo y Filemón sigue siendo para mí la mejor de Ibáñez. El dibujo es magnífico y la ropa jamás volverá a dibujarse con tanto detalle como en este álbum, por poner un ejemplo. Ibáñez se repitió mucho en futuros álbumes, pero en este está todo. Si solo lees un álbum de Mortadelo, lee este. Seguro que le costó mucho tiempo terminarlo, y esa puede ser la razón de que en otros álbumes el dibujo se simplificara en muchos aspectos; cantidad antes que calidad. En otro mundo, Ibáñez podría hacer publicado menos pero publicado mejor. Pero qué le vamos a hacer.

Yo me crié leyendo Mortadelos. Ibáñez produjo ingentes cantidades de páginas. Me alegro de que en los últimos álbumes apareciese ya el nombre de las personas que acababan sus dibujos (ver Los autores apócrifos de Mortadelo y Filemón...).

15. Historias del bosque, de Tony Wolf

Una serie de seis álbumes de cuentos para niños escritos e ilustrados por Tony Wolf, pseudónimo de un dibujante italiano. Me hacía mucha gracias que el primer álbum se llmara (en español) Historias del Bosque, el segundo Historias del Bosque y de Gnomos, el tercero Historias del Bosque y de Gnomos y de Gigantes, etc. El sexto libro tiene un título muy largo xD.

Supongo que será una de las obras menos conocidas de este listado, pero para mí fue muy influyente. Las cosas que nos impresionan de niños nos impresionan para toda la vida. Creo que si me gusta el concepto de bosque encantado, de hadas, gnomos, dragones y animales parlanchines, es por estos seis libros.

16. Astérix el galo, de Goscinny y Uderzo

De todas las colecciones de comics franceses y belgas que existen, disfruté mucho de Tintín, los Pitufos o Lucky Luke, pero mí preferido siempre fue Astérix el Galo, y de sus aventuras en la Galia ocupada por Julio César.

Estoy seguro de que me perdí el sentido de muchos chistes que no se podían traducir si no conocías la sociedad francesa a cuyo contexto pertenecían, pero yo disfrutaba (y disfruto) de los uniformes de los legionarios romanos, de los trajes de los distintos pueblos que visitan Astérix y Obélix, de los planos de las ciudades, de los paisajes y del dibujo en general. Los guiones me gustan también, sobre todo los primeros, con el guionista original.

Supongo que Astérix tiene tanto peso como Aníbal, de Haefs, a la hora de explicar por qué me gusta tanto la Antigüedad clásica ;)

17. Superlópez, de Jan

Los primeros álbumes de Superlópez me encantan, cuando el dibujante aún colaboraba con el guionista Efepé y luego, en sus primeras historias en solitario. Mis historias preferidas son La Caja de Pandora, El Señor de los Chupetes, La Gran Superproducción y Los Alienígenas. Los Cabecicubos debería ser lectura obligada para cada nueva generación.

Los últimos álbumes ya no me gustaban tanto, aunque como Astérix, siempre estuvieron muy bien dibujados. A Jan se le ha criticado en muchas ocasiones que las aventuras y el humor de los primeros álbumes se han ido perdiendo con el paso de los años, y no me quiero unir al coro de los odiadores profesionales. Seguro que hay grandes historias de Superlópez a lo largo de la larga historia del personaje, pero a mí los primeros álbumes es que me parecen excepcionales.

18. Conan el Bárbaro, cómics de Roy Thomas basados en el personaje de Howard

Yo conocí a Conan por los cómics de Marvel antes de ver sus películas o leer los relatos originales de Howard, así que mi visión del personaje está más influenciado por lo que hizo el guionista Roy Thomas en los setenta que por los propias novelas originales.

Con el tiempo llegué a conseguir tener la colección completa de los primeros 100 cómics guionizados por Roy Thomas y dibujados por Barry Windsor-Smith y John Buscema, en una edición publicada por Fórum en la que se incluyen comentarios del guionista sobre cada una de las grapas. Me gusta mucho leer el proceso creativo de Thomas a la hora de desarrollar cada cómic, y creo que es interesante incluso para ver cómo funcionaba la editorial Marvel en los años 70 y 80.

19. Las Cavernas del Terror, de Rose Estes

En los años 80 existió una fiebre entre los chavales del colegio: los librojuegos. Libros en los que tú decidías cómo avanzaba la historia, escogiendo entre las distintas opciones que te indicaba el libro.

La colección más famosa y vendida era la de Elige tu propia aventura pero el primer libro que me voló la cabeza fue Las Cavernas del Terror que era como estos libros de elige tu propia aventura pero ademas ambientado en un universo de elfos, orcos y monstruos, que tiempo después descubrí que estaban sacados del juego de rol Dungeons & Dragons.

Aunque parezca mentira, de todos los libros que aparecen en este listado, este es el más importante a la hora de definir mis aficiones incluso a día de hoy. A través de Las Cavernas del Terror llegué a la fantasía, a los librojuegos y, con el tiempo, a mi afición principal: los juegos de rol

20. La ciudadela del Caos, de Steve Jackson

Un librojuego también, pero uno que no solo tenía elecciones que te llevaban por un camino u otro, sino también un sistema de juego basado en tiradas de dados. Tenían muchísimas secciones (400 era el estándar) y una dificultad alta que obligaba a leerlo una y otra vez hasta resolver el puzzle que te llevaba hasta la victoria final.

En España se publicaron 17 libros de esta colección, 11 de la de Lobo Solitario, 8 de La Búsqueda del Grial, etc. Pero este libro siempre permaneció como uno de mis favoritos de este género de librojuegos con sistema. Escribí no hace mucho sobre el estado de los librojuegos en el año 2023, y creo que es interesante leerlo para ver todo lo bueno que se está escribiendo y publicando a día de hoy, con autores españoles que lo están haciendo francamente bien.

21. RuneQuest, de diversos autores (Stafford, Perren, etc.)

Este no fue el primer juego de rol que tuve, pero sí fue el primero que entendí cómo funcionaba ;). Yo pensaba que los juegos de rol eran una especie de librojuegos avanzados, hasta que entendí que en este tipo de juegos los jugadores interpretaban a personajes que podían intentar cualquier cosa (dentro de los parámetros del sistema y la ambientación), y me voló la cabeza por completo.

Un juego de rol es una conversación entre un director de juego y unos jugadores. El director presenta una situación y los jugadores buscan una solución a través de las capacidades de sus personajes. El limite es su imaginación y el sistema de juego. Lo importante es la libertad de intentar lo que quieras, tomar decisiones y aceptar las consecuencias, dentro de la partida y el universo de juego.

RuneQuest usaba un sistema basado en dados de 100 caras (bueno, un dado de diez para las decenas y uno de diez para las unidades, tirados a la vez) y planteaba un mundo antiguo, con sacerdotes, hoplitas, dioses y monstruos (de nuevo, la Antigüedad, aunque fuera fantástica y mítica). Sigue siendo uno de mis juegos favoritos a día de hoy.

22. Pendragón, de Greg Stafford

Otro juego de rol, con un sistema de reglas similar a RuneQuest pero modificado, Pendragón, la obra maestra de Greg Stafford, nos trasladaba al mundo del Rey Arturo. Tenía un suplemento llamado La Gran Campaña de Pendragón que describía 80 años de aventuras y acontecimientos, desde un poco antes del nacimiento de Arturo hasta su muerte. Comenzabas a jugar con unos personajes y terminabas la partida, meses después, jugando con sus nietos o bisnietos. Porque en este juego pasaba el tiempo y los personajes se retiraban, vencidos por las heridas o por la vejez.

Es gracioso, porque publiqué año por años las aventuras que jugamos en mi blog, y el autor del juego comentó que era la primera campaña que se terminaba en todo el mundo, aparte de la suya propia. Fue una de las primeras entradas que escribí en este blog, entre los años 2006 y 2008.

23. Aquelarre, de Ricard Ibáñez

Aquelarre fue el primer juego de rol creado en España. Al menos, el primero publicado por un editorial (Joc Internacional) y distribuido por todo el país en los años 90). Obra de Ricard Ibáñez, este juego estaba ambientado en los reinos de la península ibérica del año 1350. Estaba lleno de diablos y brujas, pero sobre todo destacaba porque sus protagonistas eran buscavidas y vagabundos, más cercanos al Buscón de Quevedo o al Lazarillo que a Arturo y Merlín.

Yo aprendí muchísimo sobre historia de España gracias al interés que me suscitó sobre ello leer estos libros. Empiezas interesándote por una leyenda medieval y terminas comprándote ensayos como Historia de España de la Edad Media, solo por ambientar mejor las aventuras xD.

24. Ars Magica, de Jonathan Tweet y Mark Rein-Hagen

En este juego de rol interpretas a magos poderosos que viven en la Europa del siglo XIII. Puedes llevar a caballeros, bandidos, clérigos y otros habitantes del mundo medieval, pero no son más que ayudantes y compañeros de los verdaderos protagonistas, que son los magos.

El sistema de juego incluía un modo de interpretar la magia flexible e intuitivo, y actividades de laboratorio como crear objetos mágicos, vincular familiares o inventar nuevos hechizos. Era realmente divertido, y ambicioso en su concepto. Creo que fue el primer juego de rol en el que verdaderamente sentí que se podía jugar a ser magos medievales de fabuloso poder.

25. Dungeons & Dragons, de Gary Gygax y Dave Arneson

El primer juego de rol, creado en 1974 por Gary Gygax y Dave Arneson, no podía faltar en este listado porque es el origen de todo el género. En lo personal, no es mi juego preferido, en ninguna de sus cinco versiones, aunque admito que sigue siendo el rey del género y el más popular. Hay un movimiento llamado OSR (Old School Renaissance) que busca recrear las reglas y espíritu de la versión original del juego. Los juegos de ese estilo me gustan bastante, y he escrito y publicado algunas aventuras de este tipo.

Conclusión

No podría vivir sin libros. Los libros, la literatura, sea elevada o vulgar, me han influido y moldeado hasta convertirme en lo que soy ahora, con casi medio siglo de edad. Han sido compañeros, confidentes y maestros. Me han hecho conectar con otras personas, muchas de ellas muertas hace siglos. Me han hecho vivir muchas vidas, aunque sepa que solo se vive una vez. Mientras me quede algo de entendimiento en la sesera, nunca dejaré de leer.

Saludetes,
Carlos

27 julio 2025

Reseña de La Torre Abominable (The Dragon and the George)

Hará cosa de once años, dentro de uno de esos desafíos de los treinta días que se solían organizar (creo que hay uno en agosto), comenté que una película que creo que debería tener su propio juego de rol era El Vuelo de los Dragones. La entrada la tenéis aquí: Una película que debería ser juego de rol. Es gracioso leer los comentarios, porque en ellos se pedían juegos de rol para Cristal Oscuro, Blade Runner y Dentro del Laberinto... ¡y lo consiguieron! :D.

Yo, en cambio, nunca tuve el juego de rol sobre El Vuelo de los Dragones que pedía, aunque también hay que admitir que una ambientación como la que se presentaba en la película es perfectamente simulable con sistemas de juego como D&D, Mythras o Dungeon World. En realidad, creo que no habría ninguna dificultad en trasladar la película a casi cualquier sistema de juego, porque no tiene nada de especial en cuanto a poderes mágicos o cualquier otro tema mecánico que no se haya explorado ya en los juegos que he mencionado y en docenas más.

Lo que a mí realmente me gusta de esa película es el ambiente, los personajes o el clasicismo de su lucha entre el bien y el mal. No es que quiera que toda la fantasía que juego, veo o leo sea así, pero sí me gusta que al menos exista y sea una opción más.

En la propia entrada comentaba que la película, que es de 1982, estaba basada en una serie de libros escritos por Gordon R. Dickson, un autor de fantasía y ciencia ficción. Dickson escribió muchos libros ambientados en este mundo, y el primero fue The Dragon and the George, que es el que os voy a reseñar en esta entrada.

The Dragon and the George es un libro publicado en 1976, que a su vez es una versión ampliada y mejorada de un relato anterior del autor de 1957. Es el primero de una serie de diez libros que Dickson siguió publicando hasta su muerte en 2001. De hecho, el último libro de la saga se publicó de forma póstuma.

Solo se han traducido al español los dos primeros libros. The Dragon and the George se tradujo como La Torre Abominable, porque entiendo que El dragón y el jorge habría sonado un poco raro. Pongo «jorge» en minúsculas, porque los dragones del libro lo usan como calificativo para todos los humanos, en referencia a la leyenda de San Jorge, el santo que mataba dragones.

¿Y de qué va el libro? Pues de un profesor universitario y su novia que son transportados a un mundo mágico en el que existen los caballeros, los magos y los dragones. Aún peor, la novia del profesor, Angie, llega físicamente y es capturada por un dragón, pero es que el protagonista, James, ve cómo su mente se instala en el cuerpo de un dragón. El modo en el que esto sucede tiene una pequeña explicación científica que se basa en el hipnotismo, una máquina para enviar la mente a vagar por el tiempo y el espacio, etc., en la más pura tradición de las novelas pulp de enviar a sus protagonistas a mundos de fantasía o ciencia ficción usando algún método en apariencia científico.

El caso es que James se ve atrapado en el cuerpo del dragón Gorbash y pronto idea un plan para rescatar a su novia y poder volver a casa. Por suerte, consigue hablar con un mago, Carolinus, que le cree cuando dice que es un hombre llegado de otro mundo, y este mago le dice que busque a compañeros que le ayuden a rescatar a Angie de los Poderes Tenebrosos, que aprovecharán el desequilibrio provocado por su viaje a través de las dimensiones para tratar de conquistar el mundo.

Huelga decir que el resto de la novela trata sobre el viaje del protagonista y de cómo va encontrando a esos compañeros por el camino, y de cómo se enfrenta a los Poderes Tenebrosos para rescatar a su chica. Como este es el primero de diez libros protagonizados por James, imaginaréis que al final lo logra, de un modo u otro ;). Siento el spoiler, pero a ver, el libro tiene casi cincuenta años, creo que ya se puede hablar de su final xD.

Creo que este libro tiene dos virtudes principales. En primer lugar, el humor. No es una parodia del género fantástico, ni un libro de Terry Pratchett, pero tiene situaciones realmente divertidas, como el momento en el que James/Gorbash intenta hablar con un tejón y todos sus compañeros (que incluyen a un lobo que habla) le miran como si estuviera loco, porque todo el mundo sabe que los tejones no hablan.

La segunda gran virtud del libro son sus personajes, como el caballero Brian de Neville-Smythe, el lobo Aragh o el arquero Dafydd ap Hywel. El caballero es valiente y formal, el lobo es gruñón y salvaje y el arquero es letal y orgulloso, pero todos se presentan con un carisma que a mí me ha resultado refrescante. Sus personalidades son arquetípicas, pero están bien presentadas y las interacciones entre los distintos personajes son muy divertidas.

Si algo hay que achacarle al libro es que en ocasiones puede tener ciertos problemas de ritmo, en diálogos que se alargan un poco más de la cuenta, o párrafos en los que se planea algún curso de acción o se explica algo y se alargan un poco en exceso. Puede que en la traducción se haya perdido algo, o simplemente que es una primera obra del autor y eso se note.

Con respecto a las diferencias entre el libro y la película, lo cierto es que la película, efectivamente, se toma sus licencias, por decirlo suavemente. En la película el modo en el que James llega a este mundo de fantasía es por medio de un hechizo, y las relaciones entre personajes son distintas (el caballero Brian, por ejemplo, conoce al dragón Gorbash desde que salió del huevo). Curiosamente, hay escenas que sí que son calcadas a las del libro. Y la resolución de la película, hay que admitirlo, es mucho más redonda, al menos en mi opinión.

Es curioso que todos los siguientes libros se publicaran después de la película. No sé qué derroteros tomaron, porque aún tengo pendiente leerme el segundo. Es verdad que el final de la película es mucho más cerrado y que el primer libro abre la puerta a una continuación (que existió), así que, sí me gusta El Caballero Dragón igual busco el resto en inglés. Tampoco deben ser tan difíciles de encontrar :).

Por último, me gustaría comentar que el hecho de que en la película traduzcan el nombre de «Gorbash» como «Golpezás» me parece un triunfo de la traducción creativa.

Saludetes,
Carlos

15 junio 2025

Paseando por la Feria del Libro (2025)

Un año más, llega la hora de comentar la crónica de paso por la Feria del Libro de Madrid. Tengo escritas varias entradas, como la del año pasado o la del anterior, y me parece que esto ya se ha convertido en una hermosa costumbre ;)

Como de costumbre, planeé con cuidado qué día iría a la Feria, anotando en el calendario magnético de la nevera la fecha de inicio y de fin de la Feria y eligiendo un día para la visita. Hace ya un tiempo que tengo no uno, sino DOS calendarios magnéticos pegados a la nevera, de esos en los que puedes escribir con un rotulador borrable. Es la única forma que he encontrado de poder organizar todos los múltiples eventos familiares. Y tengo dos porque con uno ni de coña es suficiente. Somos una familia muy ajetreada :D.

Al fin terminé yendo dos días a la Feria del Libro. El primero, el día planeado, el domingo 8, con toda la familia. Como nos acercamos con mi suegro, procuramos ir un poco tarde, para que no cayera toda la solanera y el pobre se nos desintegrara en mitad del paseo. Eso hizo que no nos diera tiempo a recorrer toda la extensión de la Feria (con ochenta años recién cumplidos, tu velocidad y resistencia no son las de antaño, y un ejército avanza al paso de su unidad más lenta), pero no pasa nada, ¡fue suficiente para que casi todos encontráramos algún libro que echarnos a la bolsita de papel!

El segundo día fue el viernes 13. Una de mis cuñadas quería acercarse a hablar con una autora que le gusta (Boticaria García) y nos animamos mi mujer y yo a acompañarla a última hora, después de currar, comer, llevar un coche al taller, pasar la ITV de ese coche y del otro que tenemos y comprar un regalo para un amigo que cumplía años el sábado. Total, que llegamos a la Feria del Libro un cuarto de hora antes de que cerraran... pero con tiempo suficiente para que termináramos de recorrer el pequeño tramo que nos dejamos por ver en la visita anterior. Y también para comprarme otros tres libros que añadir a los cuatro que habían caído antes xD. Después nos quedamos a cenar al lado del lago del Retiro, mientra anochecía, así que nos quedó un día de lo más completito :D.

Mis hijos se compraron sus propios libros en la primera visita (financiados por sus padres) y mi mujer uno sobre sexo que nos pareció muy apropiado para nuestros chavales adolescentes. Estoy convencido de que si me lo leo yo también aprenderé algo; nunca es tarde para aprender xD. Sé que al final nos dejamos una pasta en la Feria del Libro entre lo que se compra uno y lo que se compra otro. Y yo normalmente me compro más que el resto de la familia. Pero, ¿en qué resulta más satisfactorio gastarse los euros que en un libro o, mejor, en media docena de libros? :D

En fin. Al turrón.

Por orden de estricta adquisición, este año compré lo siguiente:

Valdemar

Mientras paseábamos por una de las alas de la Feria, me acerqué al otro lado más o menos a la altura de donde recordaba que estaba la caseta de la editorial Valdemar y, efectivamente, ahí seguía. Creo que es la editorial a la que más libros he comprado en la Feria en los últimos años, porque siempre cae alguno. El año pasado les pedí información sobre Clark Ashton Smith, pero me dijeron que estaba descatalogado y este año, para mi deleite, habían reeditado un par de antologías suyas, en concreto las dedicadas a Hiperbórea y Zothique.

Ashton Smith fue amigo (epistolar) de Robert Howard y H. P. Lovecraft y, al decir de muchos, el que mejor escribía de los tres. A lo largo de los años he leído mucho a Lovecraft, bastante de Howard y nada de Smith, así que me alegro mucho de poder tener al fin sus libros traducidos. Sé que quizá debería disfrutarlos en su idioma original, pero la verdad es que confío mucho en la buena labor de Valdemar en este sentido.

Edge Entertainment (en la caseta de Atlántica)

La caseta de Atlántica es otra de mis habituales de todos los años. De hecho, suelo saludar a uno de los que la llevan, porque es el mismo que está en la sección de rol de la tienda y me conoce de pasarme cada par de meses por ahí a saquear un poco las novedades ;). Este año le compramos una guía visual de Warhammer 40K que, estrictamente hablando, no era para mí, sino para mi crío el mediano, que es el dibujante de la familia y que creo que va a disfrutar mucho al copiar soldado, tanques futuristas y alienígenas ;). El libro está muy chulo y las ilustraciones son en su mayor parte fotografías de figuras o simulan figuras. Si añadimos la información de trasfondo, creo que es un libro genial incluso para los que no conocen mucho la ambientación y quieren aprender sobre ella.

Los libros que yo me compré fueron Imperio en Ruinas e Imperio en Ruinas Compendio, los dos últimos libros de la extensa campaña de El Enemigo Interior que llevo años coleccionando. Curiosamente, Altdorf lo compré también en la Feria del Libro, y creo que por la misma razón: es el único lugar en el que los puedo pillar con un 10% de descuento, así que algo, aunque sea poco, te ahorras. Para libros editados en España, que no pueden tener más de 5% a lo largo del año, es una buena ocasión de ahorrarme unos eurillos. Sí, lo sé, me ahorraría todo el precio si no los comprara, pero todos sabemos que eso no va a ocurrir :).

Es bastante posible que esta sea mi última compra relacionada con Warhammer en mucho tiempo, porque mi idea era tener todos los libros de esta campaña, que para mí justifica por sí misma la compra del libro de reglas. ¿Pillaré algo en el futuro? He de admitir que me llaman la atención los libros dedicados a los altos elfos y los enanos que han salido hace poco en inglés, así que puede que esos los pille también. Pero bueno, hasta que salgan tengo tiempo de pensármelo ;).

Valdemar (otra vez)

En mi alocada carrera de quince minutos por las casetas que me dejé por ver en mi segunda visita terminé visitando por segunda vez Valdemar y... caí de nuevo en la trampa de sus extremadamente secsis libros. En esta ocasión me pillé un libro recopilatorio sobre cuentos ambientados en casas encantadas. Creo que me influyó mi lectura del juego Raven, basado en la obra de Poe, y aunque algunos cuentos ya los tengo en recopilaciones de Algernon Blackwood y el propio Poe, la mayoría son nuevos para mí. A ver qué tal están.

Astiberri

A las 21:00 se suponía que se cerraba la Feria, pero tanto libreros como editores se lo tomaron con calma, supongo que para aprovechar que todavía había muchísima gente charlando, paseando y comprando. Yo lo agradecí, porque eso me permitió llegar hasta la caseta de Astiberri y comprarme un par de cómics que llevaba tiempo queriendo traerme para casa: Universo y Universo 2.

Estos libros son obra de Albert Monteys, un autor que sigo desde hace muchísimo tiempo. Fue un habitual de El Jueves durante la época en la que más compraba yo la revista, y era el director de la misma el año que les secuestraron el número que lleva a Felipe y Letizia (por entonces aún no eran reyes) en portada. Yo adoraba la tira de «Para tí, que eres joven», que dibujaba junto a Manel Fontdevila, pero lo cierto es que le descubrí siendo bastante pequeño, porque Monteys fue uno de los ilustradores de algunos de los libros de RuneQuest que publicó Joc Internacional (por ejemplo, en El Abismo de la Garganta de la Serpiente o El Portal de Karshit.

Universo, y su segunda parte, son cómics que recopilan historias de ciencia ficción que Monteys ha publicado previamente en formato digital. La verdad es que tenía ganas de leerlos desde hace tiempo, y a estas alturas del cuento solo he encontrado la primera parte (que es de 2018) en la caseta de la editorial.

Me he quedado con las ganas de ir hoy domingo a la Feria del Libro a que Monteys me firmara tanto los dos cómics de Universo como un par de libros de RuneQuest (¡o incluso una vieja revista Líder, donde también dibujaba!), pero al final he hecho pereza y no me he animado a pasarme. En transporte público habría tardado mucho (tenemos cortada la línea 6 de metro) y en coche no me gusta mucho bajar a Madrid, porque me agobia conducir por la ciudad. Tampoco es que sea muy fan de buscar firmas en la Feria del Libro. A ver, a nadie le amarga un dulce, y siempre es agradable charlar con los autores de tus libros preferidos. Pero desplazarme explícitamente a por una firma no es mucho mi estilo. A mí lo que me gusta de los libros, sobre todo, es leerlos ;).

En fin, el año que viene mi plan es ir de nuevo. Siempre que pueda, todo lo que pueda, mientras el cuerpo aguante. Se ha comentado en ocasiones la posibilidad de mover la Feria a otra ubicación, porque con el calor que hace (y que irá a más en próximos años) han tenido hasta que prohibir el paso por seguridad un par de días. La verdad, si la terminan moviendo me parecerá una lástima, porque el Retiro es precioso y, para mí, parte de la experiencia de la Feria. Pero entiendo que los que se estén cociendo en las casetas o vean que después de la inversión monetaria y el esfuerzo de abrir tres semanas, les cierran un par de días de ventas, pues vean con buenos ojos ir a un lugar a cubierto donde no haya que preocuparse del calor o de la lluvia. Sea como sea, aunque yo siga prefiriendo que la Feria se mantenga en el Retiro, iré donde tenga que ir para disfrutar de ella. Es, realmente, uno de mis momentos preferidos del año :).

Saludetes,
Carlos

P.D.: Este año casi coincido con una compañera del curro que teletrabaja desde Segovia y a la que le gustan tanto los libros que se baja a la capital para pasear como yo por las casetas. Este año fue el mismo día que yo, pero unas horas antes. Habría sido un puntazo encontrarme con ella este año ;). El año pasado ya coincidí con otro colega y charlamos un ratito. Me encanta cruzarme con otros apasionados de los libros por la Feria :).

15 septiembre 2024

Antropología y botánica

Estos últimos meses he leído un par de libros muy interesantes sobre temas que, en principio, parecen alejados de la tónica general de este blog, los juegos de rol. Obviamente, no es necesario que todo lo que lea tenga que ver con los juegos de rol ;). En ocasiones simplemente leo cosas que me resultan interesantes y, como dice una de mis hermanas, a mí casi todo me resulta interesante :D.

El libro sobre botánica se llama La vida secreta de los árboles y está escrito por Peter Wohlleben, un hombre que trabajó muchos años como guarda forestal en Alemania. En este libro, organizado en pequeños capítulos, se habla sobre muchas características de los árboles que nos pasan desapercibidas en el día a día. Algunas de las afirmaciones más interesantes que recuerdo son, por ejemplo:

  • El concepto de que árboles de la misma especie pueden intercambiar nutrientes y sustancias útiles a través de las raíces. En ocasiones, en simbiosis con hongos que ayudan a conectar unas raíces con otras. Lo cual es útil para un árbol sano porque puede que en el futuro él sea el enfermo (o sea atacado por insecto u hongos) y le venga bien la ayuda de sus congéneres.
  • El concepto de «guarderías» de árboles; cuando los árboles jóvenes van creciendo bajo las ramas de otros ejemplares adultos, su crecimiento es más lento, porque les llega menos luz. Pero esto permite que su crecimiento sea más robusto, porque se generan menos burbujas de aire en sus células y por tanto, es más difícil que lo ataquen hongos e insectos. Cuando al fin (puede que décadas o siglos después) algún árbol vecino se cae y les llega la luz, se ponen a crecer y son más fuertes que si hubieran crecido demasiado rápidamente desde el principio.
  • Se habla también de los árboles que crecen en las ciudades como «huérfanos» que no tienen contacto con otros árboles, porque están aislados de las raíces de otros árboles y encima tienen un riego continuo que hacen que crezcan muy rápido, no hundan sus raíces profundamente y terminen cayéndose en unas cuantas décadas.
  • Un ejemplo que me llamó la atención es que, cuando las jirafas se comen las hojas de las acacias, estas reaccionan expulsando etileno, haciendo que la hoja sea más amarga y avisando a las acacias que hay más cerca. De este modo, cuando las jirafas se empiezan a comer una acacia, saltan después a comerse a otra que esté más lejos, porque sus compañeros no los han avisado (el etileno se disipa pronto). O se van a comer acacias que estén situadas en contra del viento con respecto a las primeras.
  • Hay especies que están más preparadas para vivir en grupos, ayudándose los unos a los otros y creciendo altos de modo que les terminan quitando la luz a otras especies más pequeñas, como las hayas, y otras que están especialmente preparadas para vivir en sitios solitarios, sin otros árboles de su misma especie. Y que son estos árboles más solitarios los que van haciendo avanzar los bosques, colonizando lugares complicados, etc.
  • La idea de que ya no quedan auténticos bosques ancestrales en Europa, y no tantos en el mundo, porque los bosques que se crían para ser luego talados en unas pocas décadas ni si parecen a los bosques que van creciendo a lo largo de cientos de años. Y que nuestra civilización no volverá a ver este tipo de bosques a menos que dejemos a la naturaleza totalmente a su aire durante muchas generaciones. Los árboles viven en escalas de tiempo muy distintas a la de los humanos.

Es cierto que este libro no está escrito por un científico, sino por un guarda forestal, y que se puede considerar más bien como una obra divulgativa y, en ocasiones, especulativa. Pero creo que sirve muy bien para tener una visión distinta de cómo funcionan los bosques y del modo de vida de un árbol. Puede que no todo lo que cuenta sea del todo exacto, pero al menos nos sirve para cambiar nuestra perspectiva. Si nos vamos a los juegos de rol (¿y cuándo no nos vamos en este blog a los juegos de rol?), creo que es muy interesante tener esta perspectiva si piensas en razas no humanas muy longevas, en seres como los ents (los famosos pastores de árboles de Tolkien) o los aldryamis (que no dejan de ser plantas inteligentes) de Glorantha. Recordad, no todo tiene que ver con los juegos de rol, pero todo se puede adaptar para que sea útil en uno de ellos :D.

El segundo libro que he leído es El Amanecer de Todo: una nueva historia de la Humanidad, de David Graeber y David Wengrow. Este libro se publicó en 2021 y ha provocado un interesante debate entre antropólogos y arqueólogos. La premisa fundamental del libro es que la idea preconcebida de que los humanos pasaron de ser cazadores y recolectores aislados en pequeñas bandas (de gente malvada y de vidas miserables como decía Hobbes o de nobles salvajes como defendía Rousseau) y que luego descubrieron la agricultura y fundaron ciudades, dinastías, sacerdocios y burocracias complejas, es solo un mito.

Basándose en descubrimientos arqueológicos, Graber y Wengrow postulan que en realidad han existido ciudades muy extensas en las que no había ni grandes templos ni grandes palacios, sino casas sorprendentemente iguales, probablemente organizadas en consejos ciudadanos, quizá por barrios. O sociedades de cazadores y recolectores que podían acometer obras arquitectónicas enormes en las ocasiones en las que se reunían, estacionalmente, para luego volver a dispersarse en pequeñas bandas en otra época del año.

En esencia, la idea principal es que el mito de una progresión de la civilización desde las pequeñas bandas aisladas hasta los grandes estados se tiene que abandonar porque hay evidencia de que, a lo largo de los milenios, los humanos han creado muy distintos tipos de sociedades. En algunas hubo agricultura, pero se abandonó. En otras, como en Teotihuacán, hubo templos y palacios y se abandonaron, creando casas para los más pobres. Los humanos han podido elegir el modo de organizarse y lo han hecho, creando jerarquías y abandonándolas, experimentando con distintos modos de vivir. La civilización actual no es el resultado inevitable del devenir de la historia, sino una más de las formas que han tenido los seres humanos de convivir en sociedad.

Destacaría algunas ideas muy interesantes:

  • Cómo las sociedades nativas de lo que ahora es Canadá influyeron en los pensadores franceses y su idea de la libertad (y la igualdad y la fraternidad...). La crítica de estas sociedades nativas no era la de gente ignorante que vivía en un estado de «inocencia salvaje» sino la de personas que valoraban la libertad individual y eran capaces de debatir sobre su modo de vida con argumentos muy bien construidos. Probablemente porque en su propia sociedad todo se decidía en grandes y largas reuniones de personas libres.
  • La idea de la esquizogénesis social, que indica que las sociedades se definen también a lo largo del tiempo diferenciándose de las sociedades vecinas. Es decir, que si tú tienes una sociedad de forrajeadores que buscan esclavos y cuyas élites se dedican a hacer grandes regalos para demostrar su generosidad (por ejemplo, algunas sociedades nativas de la costa del Pacífico de Norteamérica), otras sociedades más cercanas a California puede no tener esclavos, dedicarse a la agricultura y tener una ética del trabajo y de no tener grandes familias ricas o otras humildes precisamente para diferenciarse de sus vecinos y reforzar su propia identidad.
  • Las sociedades primitivas tenían una serie de libertades fundamentales: la libertad del individuo para poder ir donde quisiera, la libertad de no hacer caso a las órdenes que no le gustaran y la libertad de reorganizar su sociedad si lo deseaban. Y esas libertades se pueden perder cuando se establecen sistemas estatales que restringen esa libertad como una forma de establecer su dominio.
  • Las sociedades establecen distintos tipos de dominación, basados en el control de la violencia, el acceso a la información o la creación de élites sociales que compiten entre sí. No todas las sociedades tienen los tres tipos. Hay muchos ejemplos de sociedades que tienen solo una de estas formas, solo dos, o las tres. Por ejemplo, se describe una sociedad sudamericana en la que existe una casta privilegiada que tiene control sobre la información (una burocracia o un sacerdocio que tiene el control de los rituales funerarios y el conocimiento de drogas psicotrópicas), pero que no establece un dominio en forma de policía o guerreros que puedan obligar a nadie a cumplir las leyes, o reyes o nobles que compitan entre sí por el prestigio y la gloria. Pero si todos tus chamanes se tienen que entrenar en un único sitio, ese lugar se convierte en muy importante para tu sociedad.
  • Un concepto interesante es que en las sociedades posteriores a la Edad de Hielo, la gente podía llegar a viajar a lugares muy lejanos. Me gusta especialmente lo que comentan sobre sociedades místicas de nativos norteamericanos dedicadas a un animal como el oso o el águila, que tenían el conocimiento de una serie de rituales, secretos y tabúes, y cuyos miembros podían viajar entre distintas sociedades y podían esperar ser acogidos por los miembros locales de su misma sociedad animal, aunque fueran de etnias distintas o tuvieran distintos idiomas.
  • Me gusta que en muchos casos se rebatan las tesis de autores como Jared Diamond en Armas, Gérmenes y Acero, precisamente porque este libro, que me leí en su momento y me encantó, tenía críticas por ser demasiado eurocéntrico y determinista (como si los europes estuvieran destinados a dominar el mundo). Y aunque la obra de Diamond me sigue gustando, me gusta tener una visión más global, que tenga en cuenta más culturas, y se apoye en investigaciones más novedosas. Siempre es bueno tener nuevos puntos de vista.
  • También me ha gustado el concepto de que hay períodos que se suponen «edades oscuras» entre una dinastía y otra (como las dinastías egipcias o los pueblos mayas), donde una civilización colapsa y pasan grandes años de anarquía y violencia desatada hasta que llega la siguiente dinastía. Y que esto, que es una visión habitual, podría ser justo al revés: puede haber grandes períodos de relativa igualdad social en los que se vive muy tranquilo sin nobles, reyes y sacerdotes, hasta que las cosas cambian y llega un nuevo grupo de élites.

En general, el libro es todo un viaje por miles de años de sociedades humanas de todo el mundo (no solo europeas), que me ha gustado mucho. Los mismos autores, que tardaron diez años en escribirlo, dejan claro que lo comenzaron como una investigación sobre la aparición de la desigualdad, pero que pronto tuvieron que abandonar esa idea, porque no hay un momento en el que todos pasamos de ser iguales en sociedades pequeñas y nos convertimos en agricultores divididos en nobles y plebeyos. Lo que plantean los autores es que la historia es mucho más compleja y, a la vez, mucho más interesante. Que los humanos en realidad han probado con muchísimos tipos de sociedad en los 200.000 años que lleva habiendo Homo Sapiens, y que a lo largo de los siglos probamos a organizarnos de un modo, probamos de otro, cambiamos, vamos para adelante y vamos para atrás.

Como con el libro anterior, hay también detractores de la tesis de los autores que dicen, por ejemplo, que se basan mucho en los últimos 5.000 años, pero que precisamente hay muchos miles de años anteriores de los que casi no hablan. O que los ejemplos que plantean no son universales, sino locales. Graeber y Wengrow ya admiten que su libro no es más que un primer paso y que tendrá que haber investigaciones posteriores que refuten o confirmen sus deducciones y teorías. A mí me ha gustado, y me ha abierto la mente a distintas posibilidades.

En el terreno del rol (sí, de nuevo tenemos el rol) es todavía mejor, porque podemos crear sociedades ficticias donde la organización sea diferente a la que tenemos asumida de hombres de las cavernas, bárbaros tribales y corruptos habitantes de las ciudades. La idea de sociedades complejas y avanzadas que no dependían de la agricultura, ciudades igualitarias o grupos místicos que viajan miles de kilómetros y se encuentran a gente que comparten su conocimiento secreto me parece cosas inherentemente jugables.

Está visto que en todas partes puedes encontrar inspiración para el juego de rol. O, incluso, alimento mental, que siempre viene bien ;).

Saludetes,
Carlos