Cuarta entrega de mi historia friki. Después de haberme criado con librojuegos, de haberme iniciado con El Señor de los Anillos y de haber vivido mi particular Edad de Oro con RuneQuest y los juegos de Joc, nos plantamos a finales de 1993. Con 18 años cumplidos en Noviembre, me enfrentaba a mi último año de FP y estaba en la cúspide de mi poderío físico. Sin ir más lejos, había conseguido por fin sacar un "Suficiente" en gimnasia por mis propios medios, en lugar de suspender trimestre tras trimestre y que me aprobaran por lástima al final (porque quedaba feo que lo único que suspendiera fuera educación física...). Un titán, vamos. Me comía el mundo.
En el tema friki, tampoco me podía quejar, porque seguía comprándome mis libros de "RuneQuest", de "Star Wars", haciendo mis partidas, etc. Tenía también mi suscripción a "Líder", y en el segundo número que me había llegado a casa (el 29, de Junio de 1993) me había enterado de que Ediciones Zinco había traducido el "Advanced Dungeons & Dragons" al español, aunque en el propio artículo había quejas sobre la calidad de dicha traducción. Para rematar las buenas noticias, a finales de 1993 llegó al quiosco de mi barrio la revista "Dragón". En concreto, el número 6.
Hubo también una cosa curiosa que sucedió a finales de 1993, y fue que vi mi primera tienda friki. Como ya he comentado anteriormente, en Navidades a mi padre le daban un bono para comprar libros y solíamos ir a la Casa del Libro a gastarlo, en mi caso, en un par de juegos de rol. Eran como unos reyes adelantados :). Ese año mi padre aparcó el coche en un parking público en la Plaza de la Luna, y cuando fuimos a recoger el coche, vi una tienda llena de... frikerío en los escaparates. No sé si era la librería Atlántica (creo que aún no estaba abierta), o Madrid Cómics, o alguna otra de las tiendas que había por esa zona, pero me quedé con la idea de que algo así existía. Aún así, durante al menos un tiempo, mi principal fuente de obtención de juegos de rol siguieron siendo las librerías de mi barrio y las incursiones a los distintos centros comerciales donde se vendía rol.
Mis primeros libros de AD&D, y la revista Dragón (principios de 1994)
En mi última visita navideña a La Casa del Libro me había pasado una cosa muy curiosa: casi no había encontrado nuevos libros de "RuneQuest" que echarme al bolsillo. La práctica totalidad de los libros de "RuneQuest" que tradujo Joc Internacional se publicaron entre los años 1988 y 1991. En el 94 yo ya los tenía todos, y me sorprendió no ver más libros a la venta de esta colección, porque en las "Líder" había leído sobre Chaosium, la empresa que publicaba "RuneQuest", y resulta que habían sacado más libros, como "River of Cradles" o "Sun County" en 1992. Pero aquí no llegaban. Podía comprarme más libros de Joc, sí, pero colecciones como "Stormbringer" o "La Llamada de Cthulhu" las tenía en la biblioteca, y "Aquelarre" ya la estaba haciendo un amigo. Así que me vi un poco "huérfano" de "RuneQuest"... y caí en los brazos de "AD&D".
Todo empezó con las revistas "Dragón". A partir de 1994, con el número 7, la periodicidad de publicación de "Dragón" pasó a ser mensual, y encima, ¡la traían al quiosco del barrio! Así que me las fui comprando. La revista tenía unos valores de producción mucho mejores que los de "Líder", con portadas e interior a color, y bueno, me gustaba lo que leía. Lo cierto es que, comparando las dos revistas, me seguía gustando más la "Líder", que traía dossieres centrales muy currados, y mucha más variedad de juegos. Pero "Dragón" también molaba, y yo he sido siempre fan de "Star Wars" Y de "Star Trek", así que no pasaba nada por ser fan también de dos revistas de rol :D.
Por cierto, en abril de 1994 salió también el primer número de la "White Dwarf". Pero esa se la compró y la coleccionó mi hermano :).

A raíz de leer la "Dragón", me decidí a darle una oportunidad a "AD&D". Me compré, con gran desembolso económico, los libros básicos (¡dos libros caros y un manual de monstruos en formato carpeta archivadora!) y después mi primera "caja": la de "Dark Sun". Creo recordar que para los libros básicos me ayudó mi hermano con una pequeña aportación económica, pero no podría asegurarlo. Lo que sí recuerdo es que mis padres se enteraron de que me había pillado "Dark Sun"... y que me había gastado unas 4.000 pesetas de las de entonces. Y me cayó una buena bronca, porque me estaba gastando mucho dinero en chorradas. El caso es que no me lo hicieron devolver, y poco después me compré el "Manual de los Poderes Psiónicos", que parecía necesario para jugar a "Dark Sun". Hay que resaltar que todos esos libros me los compré en librerías de mi barrio, encargándolos (y esperando
semanas para que llegaran).
El libro básico de "Dark Sun" es uno de los manuales que más veces me he leído. No es, ni por asomo, un mundo típico de "D&D", sino todo lo contrario, algo que, con los años, he llegado a la conclusión de que es mucho más parecido al Marte de John Carter y a la ciencia ficción, que a la espada y brujería. Pero me gustó. No tanto como para abandonar mi querido "RuneQuest" y las campañas que jugaba con él, pero sí como para darle su oportunidad a "AD&D". Incluso llegamos a jugar parte de la aventura que venía en el libro, pero recuerdo que no la acabamos.
El Crimen del Rol... y Magic (mediados de 1994)
En Junio de 1994, un tipo loco arrastró a un colega a cometer un crimen que la prensa se apresuró a calificar como "El Crimen del Rol". Se montó un buen circo mediático. Leí editoriales y artículos tanto en la "Dragón" como en "Líder" condenando el hecho, y he de decir que no sufrí ningún tipo de incomprensión en mi familia, porque mi madre siempre me defendió ante cualquiera que le preguntara. Eso sí, una de mis tías le prohibió a uno de mis primos que volviera a jugar conmigo a eso del rol. En el instituto hubo comentarios, pero nadie se pensó que yo fuera a ir por ahí matando gente. Yo le expliqué a todo el que me quiso escuchar que eso del rol era una afición como otra cualquiera, y que no tenía nada de peligroso. Lo peor fue que un pobre hombre perdiera la vida por culpa de unos chalados, sin duda. En lo personal no me afectó demasiado, pero como afición creo que sí nos perjudicó, y nos colocó un sambenito que sigue coleando de cuando en cuando, veinte años después.

Otra cosa que, visto en perspectiva, no fue buena para el rol, fue la aparición del juego de cartas coleccionables "Magic". En la "Dragón" número 13, en Septiembre, se hacía referencia a esta moda de las cartitas del "Magic" que estaba haciendo furor entre los aficionados a los juegos de rol. Y en la "Dragón" número 14, de Octubre, nos avisaron de que iban a traducir "Spellfire", un juego de cartas de TSR, ambientado en los mundos de "AD&D". Yo, al principio, no le di mucha importancia, sobre todo porque estaba empezando una nueva etapa de mi vida.
La entrada en la Universidad (finales de 1994)
A finales de 1994 entré en la Universidad Politécnica de Madrid para estudiar informática. En concreto, Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas. Cogí Sistemas y no Gestión, porque estaba hasta las narices de estudiar Contabilidad, y en Sistemas no había. Lo que no sabía es que durante años me daría por el culo la Física. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Pasar del instituto a la universidad fue, en cierto sentido, hacer de nuevo borrón y cuenta nueva, como me había pasado en el colegio, porque prácticamente no conocía a nadie. Y, joder, qué bien... aquí nunca sabría que era un pato mareado, porque por fin, después de años y años de sufrir con el puto chandal, ¡no tenía clases de educación física! :D.
Después, descubrí que sí que coincidía con tres compañeros del FP, pero hice nuevas amistades, y también les tenía a ellos, así que en realidad era una etapa nueva y excitante. Empecé con ilusión y con ganas, todo parecía ir bien. Y entonces llegó Febrero...
... y lo suspendí casi todo.
Hostias.
Entendedme. Yo nunca había suspendido nada en mi vida. Recuerdo haber sacado un 4 en un examen parcial en el instituto, pero es que ese examen lo suspendimos todos. Así que pegarme el castañazo padre fue un shock para mí. El resto del año me puse las pilas, porque si no aprobabas un mínimo el primer año, te echaban. Yo ya había aprobado ese mínimo en el primer cuatrimestre, pero a los dos años había que tener otro mínimo, y me esforcé para sacarlo cuanto antes. Al final, entre las convocatorias de Junio y las de Septiembre, llegué a aprobar una cantidad razonable de créditos, y encaré el segundo curso con la seguridad de que, al menos, no me iban a echar. Unos cuantos compañeros no tuvieron tanta suerte. Pasados los años, resulta que fui de los pocos de entre mis conocidos que terminó aprobando las asignaturas y presentando el trabajo fin de carrera, pero no adelantemos acontecimientos.
Mientras tanto, en el rol... (1994-1995)
... las cosas iban así así.
Durante todo el año 1994, los editoriales de la "Dragón" iban siendo cada vez más catastrofistas. Para rematarlo, en la última "Dragón" del año anunciaron que iban a volver a una periodicidad bimestral, en lugar de mensual.
En la "Dragón" 17, de Enero/Febrero de 1995, el editorial hablaba de que en España se podía estar llegando a un estado de saturación del mercado del rol similar al que había tenido lugar en Francia, donde habían tenido un boom de editoriales y juegos y luego una caída estrepitosa de ventas que se había llevado por delante a media industria.
En la "Dragón" 19, de Mayo/Junio de 1995, hablaban de que las cartas estaban haciéndole pupa al rol, porque la gente estaba obsesionada con ellas y las ventas de rol estaban cayendo.
En la "Dragón" 21, de Septiembre/Octubre de 1995, directamente se quejaban de Magic, y encima anunciaban que iba a salir en castellano, lo cual no auguraba nada bueno.
Y en la "Líder" número 50, el dossier central iba sobre el juego de cartas de la Tierra Media que iba a sacar Joc Internacional. A partir de ese número y hasta la última "Líder", la 62, la contraportada de la revista llevaría siempre publicidad del juego de cartas de la Tierra Media.
Sin que yo me diera casi cuenta, el mundo del rol se estaba desmoronando a mi alrededor, fagocitado por las cartas Magic. Y por el hecho de que las propias editoriales de rol se estaban tirando a la piscina con las cartas; Joc Internacional con las de la Tierra Media y Zinco con las de "Spellfire", aunque esta última no sé si llegó a salir, porque yo no me metí en ese mundillo.
Es cierto que llegué a comprarme unas cuantas cartas, en concreto una caja básica con muchas cartas y un par de sobres. Y jugué en la Universidad con un amigo que sí que se enganchó en serio. Pero me di cuenta muy pronto de que mi amigo tenía una pedazo de baraja llena de cartas cojonudas y que yo tenía una puta mierda de mazo con el que perdía siempre. Siempre. No me gustó el juego en ese sentido, porque era muy competitivo. Y porque me pareció un sacacuartos.
Mis tiendas frikis (1995)
Fue más o menos en 1995 cuando comencé a visitar tiendas frikis. Supongo que saqué sus direcciones de las revistas "Dragón" o "Líder". Empecé visitando la de Arte9 de Manuel Becerra y poco después la de Generación X de la calle Galileo. También iba por las tiendas de comics de la Plaza de la Luna (que no se llama así). Allí, después de esquivar a hordas de chavales que me querían cambiar cartas de Magic ("lo siento, no le doy a eso" le dije un día a un chico que era muy, muy pequeñín) me iba hacia la sección de rol y me daba paseos arriba y abajo por las estanterías, en busca de nuevos suplementos de "RuneQuest" que nunca salían (el último fue "Tierra de Ninjas", en Abril de 1993). De lo que sí había era de "Vampiro". Y de "Hombre Lobo". Porque La Factoría de Ideas había desembarcado con "Vampiro" en el año 1994 y, poco a poco, fue copando las estanterías.
Por aquel entonces visitaba sobre todo Arte9, porque tenía muuuchos juegos de rol en el sótano, y un Generación X que había en la calle General Pardiñas. En esa última, por fin, encontré un suplemento de "RuneQuest" nuevo. La única pega es que estaba en inglés: "River of Cradles". Pero coño, era "RuneQuest", y aunque el inglés que me habían enseñado en el colegio y en el instituto era de un nivel patético, algo se me había quedado, y me compré el libro. A lo largo de los dos siguientes años, me hice con muchos más suplementos en inglés de "RuneQuest": "Dorastor", "Strangers in Prax", etc. Todo lo que era la RuneQuest Renaissance de 1992 y 1994, aunque con un par de años de retraso.
Las compras de juegos de rol en inglés no se detuvieron allí. Ese año TSR sacó a la venta un nuevo setting de campaña: "Birthright". Me gustó mucho la caja de inicio, y me la compré. Me
encantó esa caja. El mundo era muy clásico, pero incluía reglas para controlar reinos y grandes dominios, un sistema de batallas con un tablerito y cartas, magia de batalla, etc. Me llegué a comprar unos cuantos suplementos más entre 1995 y 1996, y nunca me he arrepentido. Si tuviera que salvar una caja de todas las que tengo en casa, salvaría "Birthright", y eso es mucho decir.
¡Internet! (finales de 1995)
A finales 1995 empecé mi segundo año de carrera en la universidad. En una de las asignaturas en la que me apunté ("Sistemas Abiertos") me dieron una cuenta en el Centro de Cálculo para hacer prácticas, y con dicha cuenta tenía acceso a los ordenadores de la escuela y... a internet.
Al principio no tenía muy claro qué es lo que podía hacer con eso de internet. Porque, os pongo en situación, el ordenador que yo tenía en casa era un 486 con sistema operativo MS-DOS. En la escuela había equipos con Unix, y el navegador que se usaba era lynx. Un navegador única y exclusivamente textual, que no era capaz ni de cargar frames. Todo esto que os estoy contando a algunos les sonará a pitecántropo y a otros les estará rompiendo el corazón de nostalgia. Tempus fugit.
Pero como dijo un sabio una vez, "de todas las cosas que se pueden hacer con un ordenador, las inútiles son las más divertidas". Conocí a una chica ese año que estaba metida en muchas movidas universitarias, tipo delegados de curso, etc. Se llamaba Camino, lo cual me pareció increíblemente raro, hasta que me enteré de que es un nombre muy común en Castilla-León, por la Virgen del Camino (qué cosas). El caso es que un día, hablando con esta chica en el Centro de Cálculo, vi a una amiga suya haciendo algo raro en el ordenador... y me di cuenta de que estaba leyendo cosas de Magic. Le pregunté que qué era eso que hacía y me dijo que se estaba bajando cartas de Magic de la red. Me quedé flipado, ¡la gente usaba Internet para algo más que para hacer prácticas y para estudiar! (¿Qué? Tenía 19 años; era muy joven y muy tonto).
Aprendí a utilizar el lynx para bajarme cartas de esas de Magic, y poco después descubrí, ¡cielos! que también había cosas de "RuneQuest" en internet (en inglés, claro). Me empecé a bajar artículos, aventuras, dioses, etc., y a apuntarme a newsgroups como alt.rpg. Me agencié muchos disquetes (¡disquetes!) y con ellos me iba llevando información a casa, porque amigos, en casa de mis padres nunca tuve internet.
Oh, l'amour (finales de 1995)
Otra de las cosas que descubrí en el Centro de Cálculo es que unos chavales que habían entrado ese año se habían montado, con el permiso de los profesores, un chat. Se llamaba "CutreChat", y durante todo el curso 1995-1996 causó furor en la escuela. Muchas prometedoras carreras se truncaron ese año y lo digo literalmente: un amigo mío se tiró todo ese año jugando a MUDs y chateando y no aprobó NADA. Eso sí, llegó a tener varios personajes de nivel 150.
El primer día que entré en el chat, me tiré 12 horas chateando, sin parar ni a comer. De 9 de la mañana a 9 de la noche. Mi nick era "Bastardo" y, merced a que mis padres me habían apuntado a mecanografía en el colegio, escribía la hostia de rápido. Y combinando esa rapidez de escritura con que nadie podía ver mi cara de pasmao y con que soy un tipo de ingenio vivo y respuestas rápidas, descubrí un sitio en el que no es que encajara; es que era el puto amo XD.
El segundo día, en el chat, conocí a Rosa.
Y al mes siguiente, a la tierna edad de 19 añitos, empecé a salir con ella.
El rol se murió, pero yo estaba a otras cosas (1996)
Visualizad la escena. Año 1996. Un joven de 19 años, que acaba de descubrir que las chicas no sólo existen, sino que se las puede tocar (por lo menos a una), visita una tienda de rol. Pongamos que hablo de Arte 9. La chavalería sigue en la puerta, intercambiando cartas de "Magic" y vendiendo los "Black Lotus" a precio de petróleo. El joven baja a los sótanos a ver rol, pero se encuentra con estanterías llenas de "Vampiro". El rol no está muerto, pero está no-muerto.
Hay libros en español, sí, pero el joven es un veterano que lleva comprando rol 6 años, desde los tiempos de vino y rosas de Joc Internacional, y lo que hay no le llama del todo. Abre la "Dragón" número 23, y lee que la revista va a pasar a ser trimestral, y que el rol no vende; las cartas han ganado. Compra la "Líder", porque hace ya un tiempo que ni siquiera es suscriptor; tiene muchas cosas de cartitas, pero sigue siendo la vieja "Líder". Sonríe, aunque la sonrisa es tristona.
Encuentra algo en inglés en las estanterías. Recuerda algo que ha leído en internet sobre "Vampiro": los vampiros ancianos ya no se sacian con la sangre de los humanos, sino que tienen que alimentarse de sangre más potente, como la de otros vampiros. En el mundo real, el rol en español ya no le sacia. Busca algo especial para alimentarse, rol en inglés, pero ni eso encuentra.
El joven se da la vuelta y se va a casa. Ha quedado con su novia.
El último número de "Dragón", el 26, se publica en Noviembre de 1996. Ediciones Zinco abandona el rol poco después.
El último número de "Líder", el 62, en Enero de 1998. Joc Internacional quiebra pocos meses después.
Comienza la Larga Noche...