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31 diciembre 2023

Resumen del 2023 y propósitos para el 2024

Una vez más toca hacer resumen del año y ponernos tareas para el siguiente. Estas entradas las suelo publicar el día 31, pero las preparo días antes, releyendo las que escribí en años anteriores y dando un repasito a lo he que escrito en el blog. Es un buen modo de hacer balance del año que se va. Es muy gracioso leer mis expectativas y, sobre todo, mis propósitos, porque por lo general no suelen cumplirse ni los unos ni los otros. No me quejo, solo lo observo.

En lo personal, este ha sido un año en el que me he dado cuenta de que se me está cerrando una etapa vital, la de la juventud. He cumplido 48 años y el otro día, hablando con mi hija, me di cuenta de que estoy a solo doce años de cumplir los sesenta. Vale, sí, doce años son unos cuantos años pero, al mismo tiempo, tampoco son tantos. Voy acumulando achaques y cada año estoy más gordo, pero los que de verdad me están mostrando que me hago mayor son mis hijos, que cada día son más independientes. La mayor está a punto de cumplir los 18 años, el mes que viene, el mediano está adolescente perdido y el pequeño este año ha cumplido los doce, con lo que se me ha acabado, desde marzo, la reducción de jornada por cuidado de hijos. No se lo echo en cara; sin él, no la habría tenido en primer lugar ;).

No es que sea algo malo, realmente. Gracias a que ellos son más independientes, mi mujer y yo también lo somos, y podemos por ejemplo salir a cenar fuera o hacer planes los dos solos sin tener que pringar a los abuelos. Esto nos ha venido bien para nuestra relación, que está bastante mejor que hace un año, cuando aún teníamos que ir a terapia de pareja. Ahora ya no vamos, porque la psicóloga nos dio el alta, aunque eso no quiere decir que estemos «curados». Solo que tenemos herramientas para ir un poco más por nuestra cuenta.

En mi curro ha sido un año demencial. Creo que estoy a punto de terminar el proyecto que llevo arrastrando como jefe de equipo más de cuatro años, pero no canto victoria porque aún tendremos que publicarlo y luego habrá un mantenimiento y luego lo mismo se renueva para hacer más cosas... en fin, lo cierto es que estoy cansado de él y me da la impresión de que cuando lo comencé era joven y alegre y cuando lo termine, si es que lo termino, seré cínico y viejo xD. A ver qué me trae este año en lo laboral. En principio debería ser mejor en cuanto a organización, pero lo cierto es que a medida que pasan los años me gusta cada vez menos la informática, en la que siempre vamos con el presupuesto ajustado, con el conocimiento justo para ir tirando y con el cliente exigiendo más por menos. Entiendo que todos los trabajos serán por el estilo, pero yo me frustro con el mío, como todo hijo de vecino ;).

Pero vamos a lo friki, que es lo que nos importa por aquí :D. Este año me he alejado por completo de 77Mundos, la editorial a la que le dediqué mis buenos siete años. Alicia, mi socia, también ha soltado amarras en ese sentido, pero algo mío se queda allí porque los que han tomado las riendas de la editorial han sido mi hermano Sergio y su mujer, Amanda. No solo ellos, también están al timón Ignacio y Gaizka, pero bueno, me alegro de que el proyecto siga adelante y que no pierda el contacto del todo con él. Les deseo mucha suerte en esta nueva andadura. ¿Os he dicho que ya han reanudado la publicación de libros?

Para mi sorpresa, este año no he comprado mucho más rol que otros años, pero he me dejado más dinero que nunca. 911 euros, para ser exactos. Una auténtica barbaridad teniendo en cuenta que mi media desde el año 2012 (que es cuando comencé a apuntar lo que me gastaba en rol) es de unos 500 euros, más o menos. Hablando con algunos amigos del tema creemos que la cuestión es que los libros son cada vez más caros. Y es curioso, porque, aunque insisto en estoy saturado de rol y he llegado a estar en Gigamesh y no comprarme nada, en realidad sí sigo comprando rol (y, este año, librojuegos). Porque siguen saliendo cositas que me llaman la atención, mecenazgos que me interesan y pequeñas joyitas que sí que quiero tener. Por ejemplo, os pondré el año que viene una reseña de Dolmenwood, que me ha encantado. Me queda el consuelo de pensar que, aunque 911 euros es más dinero que lo que me he gastado nunca en rol, en realidad no es tanto dinero para gastar en una afición si lo comparas con otras. Sigo opinando que el rol no es un frikismo caro, ¡probad a ser warhammeros!

Este año lo he dedicado básicamente a leer, y no solo rol, sino relatos de Dunsany, Poe o Lovecraft, o maravillas como El infinito en un junco, de Irene Vallejo, que me pareció una maravilla. También he retomado la afición por los librojuegos, que están viviendo un auténtico renacimiento. Tengo una gran cantidad de libros y juegos pendientes y me he dado cuenta de algo: cuanto más leo lo que tengo pendiente, menos ganas me dan de seguir comprando y comprando. No tengo nada en contra de acumular lectura para los años venideros, pero en los años actuales hay que ir dándole salida a las cosas que ya están en casa, que no están solo para hacer bonito en la estantería :).

También he podido retomar la dirección de partidas de rol en vivo, con mi grupo habitual de los últimos años. Nos lo estamos pasando muy bien con nuestra partida de Sombras Urbanas, o como nos gusta decir a nosotros, Sombras Rurales. Seguimos ampliando el elenco de personajes bizarros y tramas locas en Villarrobledo. En las dos últimas aventuras el circo ha llegado a la ciudad, y por supuesto todos sus miembros, y los feriantes en general, son seres faéricos. Para que pilléis un poco el tono de la campaña, os diré que la reina de las hadas tiene la cara de Lola Flores (todos los PJ y PNJ tienen la cara de gente famosa) y se llama «la Faërona».

Me he dado cuenta de una cosa con respecto al rol. Cuando mejor me lo paso es cuando dirijo o juego, no tanto cuando escribo o diseño. Es como disfrutar más de las pachanguitas con los colegas que de ser entrenador del equipo de fútbol de tu pueblo. De hecho, en las LES de este año me lo pasé mucho mejor que en las anteriores simplemente porque eché una partida al Castillo Xyntillian. El rol se disfruta siempre más jugando que teorizando.

Este año escribí mi entrada número mil en el blog. Hay gente que escribe mucho, muchísimo más que yo, pero no hay tantos que lleven escribiendo tanto tiempo. Diecisiete años ya, y dentro de poco, en unos meses, mayoría de edad para el blog. La Frikoteca podrá votar en las próximas elecciones xD. A veces me sorprende seguir escribiendo aquí, cuando tantos y tantos otros dejaron hace tiempo de hacerlo. Blogger y Google en general me han dado unos cuantos disgustos últimamente y estoy pensando incluso mudarme a otra plataforma de escritura (algo relacionado con el fediverso, por ejemplo). Pero lo que tengo claro es que seguiré escribiendo. Hay días que me veo delante de la página en blanco y no sé qué escribir, pero casi siempre termino tecleando y sacando un artículo adelante porque esto no es sino un diario, y siempre me están sucediendo cosas de las que puedo hablar. Me gusta mucho leer los comentarios de la gente y responderlos, pero en última instancia, esto siempre lo he escrito para mí.

El año que viene me gustaría escribir algo más. Un librojuego, un relato corto o una aventura para 77Mundos o Aventuras en la Marca del Este. Pero no me lo pongo de tarea. Me vale con seguir leyendo, seguir jugando y seguir viviendo. Todo lo demás es un bonus.

Disfrutad de las fiestas y pasad tiempo con vuestros seres queridos. Haced planes y disfrutad de vuestros recuerdos. Sed amables con la gente y optad siempre por el buenismo en lugar de por el hijoputismo. Recordad, la vida es ir tirando.

Saludetes,
Carlos

26 diciembre 2023

Editoriales roleras en 2023

Vamos a dedicar una entrada a dar un repasito a lo que han publicado las editoriales patrias este año. Confieso que yo hay muchas líneas populares que no sigo en absoluto, como D&D5, La Llamada de Cthulhu o Mundo de Tinieblas, por lo que tenéis que tomaros esta entrada más bien como una visión personal de lo que la gente publica y que me interesa a mí. Espero que en otros blogs y vídeos encontréis una información un poco más objetivo xD.

  • 77Mundos. Como sabéis, durante muchos años he formado parte de 77Mundos, pero ya no es así. Actualmente la editorial se ha traspasado a otras manos, que podría decirse que es el equipo de IgaRol (Ignacio y Sergio) y dos personas más (Amanda y Gaizka), que espero que lleven la editorial a muy buen puerto en el futuro. Este año publicaron Zweihänder, que es un monstruo de libro que se puede considerar un retroclón de Warhammer. Confieso que he tenido la oportunidad de leerlo con más profundidad y compararlo con Warhammer... y me gusta más Zweihänder. Creo que está mejor explicado, la creación de personajes me gusta más y en general el libro me parece más completo. Preferencias personales, supongo, porque la actual edición de Warhammer me parece muy buen juego.
    Este mes se han puesto a la venta dos libros más de 77Mundos: Muerte blanca y El Blues de la Chatarrería, para Mythras y M-Space respectivamente. Yo conozco los dos libros porque en su momento trabajé en ellos, y me los compraré el año que viene porque me parecen ciencia-ficción de la buena. Igual tengo hasta la oportunidad de dirigirlos :D.
  • Cursed Ink. Como ya he comentado en otras ocasiones, creo que los libros que publica Cursed Ink son muy buenos. Me gustan los juegos que eligen y también los acabados de los mismos. Este año he estado tentado en varias ocasiones de comprarles el Lex Arcana, ambientado en una Roma ucrónica con agentes especiales viajando por el Imperio, protegiéndolo de amenazas sobrenaturales. Es totalmente mi rollo y ya el año pasado me animaron en los comentarios de la entrada equivalente de 2022 a comprarlo. No lo he hecho porque este año me he ido comprando otras cosas y no han sido pocas precisamente. Bueno, en realidad no han sido muchas, pero me he gastado mucho dinero. Lo cierto es que para este año que entra me planteo de nuevo darle una oportunidad, porque ya en su momento Arcana Mvndi, con un concepto similar, me gustó mucho. Pero tengo que comprarlo en un mes en el que no me esté dejando mucho más dinero en otras cosas. Y me va a pasar algo similar con Broken Compass, por ejemplo. Ay, tantas cosas y tan poco dinero/tiempo.
  • Devir. Esta editorial, una de las grandes, ha publicado dos docenitas de libros este año. Los libros de Pathfinder y D&D5 no son santo de mi devoción, pero con las aventuras de la campaña de El enemigo interior me tienen ganado, así que este año han caído El Poder Tras el Trono y su compañero, junto a Middenheim. Ya solo quedan dos libros para terminar la campaña, y no creo que me compre muchos más libros de Warhammer, ya que estos suponen un poco una de esas campañas legendarias que todos los aficionados al rol deberíamos tener, y aunque me gusta Warhammer me gustan también muchas otras cosas que también quieren su hueco.
    Este año Devir ha seguido sacando libros para El Anillo Único 2ª edición, como Ruinas del Reino Perdido y la pantalla con el suplemento de Rivendel. No los he comprado porque me está costando darle una oportunidad a esta segunda edición. La primera me gustó mucho, pero me compré los libros sobre todo para leerlos y porque creo que era el primer jueo que pillaba correctamente el espíritu de Tolkien. Pero esta segunda edición transcurre en Eriador que, para mí, es un desierto y siempre me ha resultado mucho menos atractivo como región. No sé, a lo mejor en 2024.
    Tampoco he pillado Vaesen ni sus suplementos (este año se ha publicado al menos uno, Estaciones de misterio. Me lo han pintado muy bien como sistema y el tema sobrenatural en época moderna a mí me atrae, pero estuve ojeando el libro en una tienda y no sé, algo no me terminó de convencer. Igual tengo que darle una oportunidad, pero es que hay tantas cosas a las que darles una oportunidad...
    Devir ha publicado este año un juegolibro llamado En las Cenizas que me parece de lo más original que se ha publicado jamás en el mundillo de los librojuegos. Lo llamo «juegolibro» porque es más importante la parte táctica que la narrativa, pero lo cierto es que necesita una reseña mucho más exhaustiva por mi parte. Ya os contaré.
  • Ediciones T&T. Esta editorial publica el juego de Tierras Quebradas, del que he oído cosas muy buenas y al que no se puede negar que se está apoyando con varias publicaciones, incluyendo novelas. A mí me gusta el rollo Stormbringer y este juego es una carta de amor a la saga de Elric. Creo que es muy interesante y que el autor se lo está currando de lo lindo. En mi caso, ya sabéis, tiempo, dinero, muchos libros ya en la estantería... en fin.
  • Edge Entertainment. Edge publica mucho de Cthulhu y yo no soy muy seguidor de este juego, a pesar de que sí que soy muy fan de la obra de Lovecraft y que me he leído casi todos sus relatos. Supongo que con este juego me sucede que me da la impresión de que he llegado tarde a la fiesta y de que hay tantísimo por leer y jugar que me agobia. Edge ha sacado otros juegos, como uno de Hellboy o el básico de Genesys. Me parecen apuestas originales, pero no logran atraparme. Edge tiene también su juego de Alien y han sacado el suplemento de marines coloniales, pero a principios de año me compré el juego Hostile, que es como Alien, pero con sistema de Traveller y creo que cubre perfectamente mis necesidades en lo que respecta a ese tipo de ambientaciones.
  • El Refugio. Esta editorial ha publicado este año gran cantidad de pequeños juegos muy originales que yo ya conocía por haberlos comprado en itch.io, como Breathless o Tejón y Coyote. Tienen a Pepe Pedraz casi en plantilla, publicando 7 Días de Travesía, Trueque o el Pequeño kit de diseño mecánico. Y han publicado esa joyita de la creación de mundos que es Microscope. Así que sin duda es una editorial que está apostando por cosas distintas y originales.
  • Grupo Creativo de la Marca. La gente de la Marca ha seguido publicando sus Clásicos de la Marca, que voy coleccionando poco a poco. Este año también han sacado un par de Casebooks para Hardboiled, y una aventura llamada Los Clonadores de Tavuun-17 para La Marca Estelar, un juego de ciencia ficción del que sacarán una segunda edición el año que viene. Sigo esperando que salga Xorandor, el suplemento de la Marca para jugar con elfos oscuros, pero bueno, paciencia, que tienen las fuerzas que tienen. Aprovecho para desearle una pronto recuperación a Pedro Gil, que está pasando momentos difíciles de salud. Un abrazo, Pedro.
  • Holocubierta. Este año Holocubierta ha seguido su política de ir cerrando líneas no rentables... con la mala noticia de que la línea de Conan era una de ellas y la han cerrado también. Es cierto que lo han hecho publicando siete libros incluyendo Los tronos enjoyados de la Tierra, Horrores de la Era Hiboria y El Libro de Skelos, pero es una pena que esta línea no haya tenido mejor suerte. Supongo que compite con muchas otras. Este año la otra publicación de Holocubierta ha sido la reedición revisada del libro básico de Ars Magica y la llegada a tiendas de Finis Terrae, la fabulosa descripción del Tribunal de Iberia que ya teníamos los mecenas.
  • HT Publishers. Esta editorial está muy centrada en Savage Worlds y yo no soy muy fan de ese sistema. Por nada en especial, ¿eh? Simplemente soy más un chico d100 xD. Este año ha sacado casi treinta libros, la mayor parte para Savage Worlds, pero con cositas originales como Walküre Salvaje 2075, la adaptación a este sistema de la ambientación de Walküre, una ucronía de ciencia ficción publicada originalmente por la gente de la Marca. También están publicando libros para Pathfinder Salvaje, una adaptación de las reglas y aventuras de Pathfinder a Savage. La verdad, me encantaría que me gustase más este sistema, porque iría pero que muy servido con todo lo que publica HT para él. En fin, al menos Tiberio me firmó y dedicó su libro Personas y Dados en las LES, así que puedo decir que algo suyo sí que he adquirido ;).
  • Nosolorol. La editorial que más rol ha publicado este año, casi cuarenta libros, pero también la que ha saldado unos cuantos, igual que el año anterior. Entiendo que Nosolorol tiene la capacidad de abrir muchos frentes y ver cuáles funcionan y cuáles no, pero siempre es una pena ver saldarse líneas. Este año les he comprado Villa y Corte, que es el Aquelarre en el Siglo de Oro. Es una maravilla de libro, os lo aseguro, y escrito por ese maestro que es Antonio Polo. Nosolorol publica mucho de Mundo de Tinieblas y bastante de Aquelarre, aunque de este último este año no ha salido nada (que yo recuerde), probablemente porque están preparando una cuarta edición del juego. Sobre esto ya he comentado con amigos alguna vez que no creo que me lo compre, porque la tercera edición ya satisface mi amor por el juego y espero que los próximos suplementos sigan siendo básicamente compatibles, teniendo en cuenta su sistema.
    Me llama la atención que Nosolorol publique tanto Dune como Fading Suns, porque aunque no son el mismo sistema ni la misma ambientación, yo diría que tienen un público objetivo muy similar, y no sé yo si tan numeroso como para sostener las dos líneas. En fin, no me quejaré demasiado, que al fin y al cabo yo tengo bastantes retroclones y no me quejo de que sean similares xD.
    Me estoy planteando también pillar Escoria y Vileza, ya que usa el motor de Forged in the Dark (que me gustó mucho) y tiene un rollo Firefly/Han Solo que también me llama mucho la atención. En fin, lo tengo en el punto de mira ;).
  • Outremer. Esta pequeña editorial publica poco pero le compro mucho xD. Este año ha sacado tanto Por las Tierras Hundidas como Castillo Xyntillan y los he comprado ambos. El primero es un juego muy bueno para dirigir campañas de espada y brujería, y además para hacerlo sin prácticamente preparación alguna; me parece un juego genial para principiantes. El segundo es una gran mansión habitada por una familia de brujos y nobles decadentes que me pareció divertidísima de jugar cuando la probé en las LES. Creo que es uno de los megadungeons para D&D más divertidos que he leído.
  • Other Selves. A principios de año entré en el mecenazgo de Against the Darkmaster y hace unas semanas me llegó a casa. Es una obra impresionante, con dos libros y una pantalla metidos en su fenomenal y resistente estuche. Es un canto de amor al MERP, que fue mi primer juego de rol, y una obra llena de homenajes a la fantasía rolera más clásica. Me consta que Rodrigo es un fan de Rolemaster y que este era un juego que quería sacar desde hace mucho tiempo. Me alegro de tenerlo ya en mis manos :).
  • Shadowlands. Esta editorial tiene una capacidad de producción que me asombra. Este año ha sacado casi veinticinco títulos, además de aventuras cortas en PDF, los Shadowshots. Casi todo lo que publican es para Cthulhu, tanto estilo d100 como de El Rastro de Cthulhu, con lo que se aleja bastante de lo que yo suelo adquirir. Pero me impresionó mucho el año pasado Raven, y esta año han sacado la campaña Dracula Dossier, que es un campañote de los que justifican la compra del básico (en este caso, Agentes de la Noche). No he encontrado el momento de pillarlo pero es bastante posible que caiga en el 2024, porque realmente me parece una campaña icónica, escrita por esos dos monstruos del diseño que son Kenneth Hite y Gareth Ryder-Hanrahan.
  • Sugaar Editorial. Esta editorial ha seguido publicando libros para Traveller, como 2300 d.C y el Manual Terrestre. Como últimamente me estoy viendo la serie de The Expanse, ese 2300 d.C me hace ojitos, pero me pasa un poco lo mismo que con Alien, que al haber comprado Hostile ese tipo de ambientación lo tengo ya un poco cubierto en mi ludoteca.
  • The Hills Press. No suelo comprar mucho a The Hills Press y no estoy muy metido en sus productos, así que os puedo contar poco sobre esta editorial. Me llamó la atención que en su momento comentara que quería producir juegos de rol muy lujosos para un público realmente conocedor, porque no sé si eso es algo realmente sostenible en un mundillo tan pequeño como el nuestro.
  • Walhalla Ediciones. Esta editorial ha sacado una nueva versión de su sistema de la casa, el Ysystem. En el básico se incluyen varias aventuras, que creo que es la especialidad de Walhalla Ediciones.
  • Wizards. La verdad es que me pareció un poco guarrada que en su momento Wizards prescindiera de Edge y comenzara a publicar por su cuenta las traducciones al español de D&D5. Si combinamos eso con la que montaron con la licencia OGL a principios de año, la verdad es que mi confianza en Wizards no ha hecho más que decrecer. Por cierto, supongo que os habréis enterado también de que han echado a unas mil personas de Hasbro, incluyendo a diseñadores de D&D como Mike Mearls. Bueno, no es que yo les comprase mucho, porque D&D5 no es un juego que yo siga. Pero este año se han portado demasiado como una típica multinacional como para que me caigan muy bien. Es una pena porque el año que está a punto de entrar es el 50 aniversario de la publicación de D&D y debería haber sido una ocasión muy especial. No sé si llegarán a publicar la sexta edición del juego (entiendo que sí) pero lo cierto es que me siento muy poco implicado en ello. Una lástima.

Vaya, pues ha sido un buen repasito, la verdad. Es increíble lo muchísimo que se publica a lo largo del año en rol. Hace veinte años se podía uno comprar casi todo lo que se publicaba, con un poquito de esfuerzo, pero a día de hoy es absolutamente imposible, a no ser que te dejes un pastizal absurdo. No es algo malo, desde luego, porque tampoco es que un aficionado a los cómics o los videojuegos se compre todo lo que sale cada año (¡es aún más imposible!). Pero provoca que haya cosas que me llamen la atención mucho, como Dracula Dossier o Lex Arcana pero que no me compre porque hay demasiadas otras cosas que adquirir a la vez. En fin, no me puedo quejar tampoco de tener demasiadas cosas buenas que poder comprar xD.

Espero que este año hayáis jugado a muchas cosas y que hayáis comprado unas cuantas a las editoriales. Ya sabemos todos que con lo que tenemos en las estanterías podemos jugar hasta que nos hagamos ancianos venerables, pero en fin, también nos gusta ver cosas nuevas de cuando en cuando, ¿verdad?

Saludetes,
Carlos

23 diciembre 2023

Tu mundo (ficticio) hace aguas

Ayer estuve viendo con la familia una película navideña. Era tarde y no nos apetecía poner una película de más de dos horas (el estándar actual), así que optamos por ver El Diario de Greg: Atrapados en la nieve, que se queda en una mucha más razonable hora y media escasa de película. En mi casa tengo fama de Grinch, porque no me gustan nada estas fiestas, pero a ver, soy capaz de ver una película sobre el tema si está entretenida ;).

Y la cuestión es que sí, está bastante bien. Debe ser la segunda película que veo de este personaje, Greg, pero mis hijos sí que se han visto más y han leído los libros en los que está basada. No es ñoña en absoluto y se deja ver sin necesidad de conocer demasiado al protagonista y sus circunstancias. Eso sí, si aún no le habéis dicho a vuestros hijos LA VERDAD sobre Papa Noel y los Reyes Magos, evitad esta película, porque os van a hacer preguntas incómodas, me temo.

Casi al final de la película hay un momento en el que Greg y su colega se ponen a cavar en la nieve con dos palas y terminan limpiando casi por completo una zona de aparcamiento los dos solos. Y ahí me sacaron por completo de la película. Básicamente, porque yo he limpiado nieve con una pala cuando cayó la Filomena en Madrid y ya os digo que imposible que dos críos se limpien todo lo que se limpiaron esos chicos en lo que la peli nos da a entender que fue una hora o así. A ver, no era la primera incoherencia que veía, pero esa me dolió especialmente porque sabía que no era posible. Porque la había sufrido en mis carnes. Y no es un detalle menor, sino que es importante para la trama que despejen todo eso. ¿No pensaron los guionistas en que era totalmente inverosímil?

A ver. Es una película para niños y no tiene mayor importancia. Se disfruta igual pasando eso por alto, incluso si uno de mis hijos dijo en su momento «ala, es imposible que se hayan limpiado todo eso». Porque lo dijo, pero siguió viendo la peli y al final dijo que había estado bien.

En toda la ficción que consumimos, sea por el medio que sea, hay incoherencias, fallos y cosas que sabemos que no podrían suceder en el mundo real. No me refiero a que haya naves espaciales o fantasmas, sino cosas más sutiles. Por ejemplo, con mi chico el mediano suelo ver series de Star Wars de animación, como Rebels o La Remesa Mala y lo que a mí me molesta no es que las naves hagan ruido por el espacio (igual en esa galaxia muy, muy lejana, resulta que hay éter entre los planetas...) sino cuando un protagonista pega un salto que es imposible de pegar o cuando se cae por un tercer piso y se levanta al instante frotándose un poco la cabeza y venga, a matar imperiales, que aquí no ha pasado nada. Lo asumes y sigues adelante, pero cuando has pegado un salto cochinero en clase de gimnasia y ves que no llegas ni a un par de metros por encima tuyo o cuando has saltado desde lo alto de una escalera y casi te descoyuntas, esas cosas te sacan un poco de la realidad. Mi hijo se ríe ya cuando le digo «¿ese se tendría que haber roto las piernas al caer desde ahí, no?», y me responde con frases como «que sííí, papááá». Por el momento creo que se toma con humor mi humor, aunque no descarto que en unos años me meta en una residencia de la Comunidad de Madrid, a no ser que deje de fastidiarle sus ficciones.

Recuerdo haber leído en una ocasión a una persona dedicada al cine que decía que la gente de su pueblo, cuando veía películas del Oeste, de las de indios y vaqueros, se quejaban sobre todo de que un caballo no haría las cosas que hacían los caballos en esas películas. No sé a qué se referían, porque tampoco sé nada sobre caballos, pero a ellos les jodía la suspensión de la incredulidad porque en su caso sí que sabían del comportamiento de esos animales. A mí me pasa también cuando veo cosas que se supone que hacen los informáticos del cine.

Es comprensible, no todo el mundo sabe de todo, ni puedes tener a un ejército de expertos en todo tipo de actividades para confirmar que lo que estás haciendo en tu ficción es coherente. Igual una superproducción de cine si puede pagar a esos expertos, pero un escritor que está solo con su página en blanco lo tiene más difícil, por ejemplo.

Me acuerdo también de una anécdota al respecto: después de que Larry Niven escribiera Mundo Anillo. El rasgo más famoso de esa novela es que transcurre en una estructura gigantesca que sería como si pusiéramos un anillo alrededor del sol y viviéramos en su superficie interior. La escala es brutalmente grande. La novela se hizo muy famosa y ganó los premios Hugo y Nébula en 1971. Posteriormente, en las ferias del género, algunos aficionados insistían en las charlas en que el Mundo Anillo era inestable y que no podía mantenerse en su órbita alrededor de su estrella sin precipitarse sobre ella tarde o temprano. En fin, ya sabéis, los aficionados a la ciencia ficción de los 70 eran todos una panda de frikis listillos. Pero Niven hizo de la necesidad virtud y en un libro posterior, Ingenieros del Mundo Anillo, publicado en 1980, explicó el mecanismo por el cual el Mundo Anillo mantenía su estabilidad a lo largo de los milenios. De hecho, es una parte muy importante de la trama de esa segunda novela.

La cuestión importante, el meollo de aquello que os quiero comentar con esta entrada, es que toda obra de ficción, por muy realista que trate de ser, hará aguas por algún sitio. Puede que sea porque el protagonista sobreviva a una explosión nuclear metido en un frigorífico o porque sobreviva a algo tan mundano como caer desde un tercer piso y se levante como si nada. Puede ser porque los soldados medievales de tu peli se lancen los unos sobre los otros corriendo y rompiendo filas, perdiendo toda la ventaja que un muro de escudos proporciona en el combate o porque tu investigador privado abra una puerta del siglo XXI dándole una vuelta a una horquilla por el ojo de su cerradura. Y a medida que hagas más compleja y más alejada de la realidad tu ficción, más sencillo será que cometas errores, porque la realidad tiene la característica de ser tremendamente coherente, y tremendamente compleja. Las cosas que suceden en el mundo real no se doblegan a las necesidades de la historia, ni pasan porque sean más molonas o espectaculares. Suceden siguiendo los dictados implacables de la física, la química y la causalidad. Y aunque la ciencia ha avanzado muchísimo, hay un montón de cosas que suceden y no sabemos por qué suceden.

Cuando creamos juegos de rol, estamos simulando la realidad. Una realidad, al menos, parecida a la nuestra. Tratamos de que sea verosímil (es decir, con apariencia de verdadero) y coherente, pero inevitablemente hará aguas por algún lado, porque la realidad siempre será más compleja y más coherente que nuestra fantasía. Incluso si nuestro juego no incorpora ningún elemento sobrenatural que no exista en el mundo real, como por ejemplo en un juego sobre espías o soldados, o una juego sobre comedias románticas, cometeremos errores. Porque la gente ya comete errores de juicio en el mundo real, incluso cuando es un profesional de lo suyo.

A lo que podemos aspirar es a documentarnos bien sobre aquello de lo que va a tratar nuestra obra. Quizá sea cierto que solo se debería escribir sobre lo que se conoce. Pero es difícil conocer algo cuando, por ejemplo, introduces la magia o una tecnología futura (por muy plausible que sea) en tus relatos. De hecho, muchas obras de fantasía o ciencia ficción tratan precisamente sobre cómo sería la sociedad si existiera la posibilidad de lanzar bolas de fuego con un par de palabras mágicas o si existiera una tecnología para teletransportarse de modo instantáneo a cualquier lugar del mundo. En el caso de las bolas de fuego a lo mejor se trataría como con la invención de los cañones, pero no dejaría de ser un simple símil. En el caso de la tecnología, ¿alguien pensaba cómo cambiaría el mundo después de que todo humano del planeta llevara en su bolsillo un teléfono móvil conectado a internet como llevamos ahora? ¿O cómo los drones han cambiado el modo de hacer la guerra? La especulación e interesante, pero nada sobrepasa el test de la realidad. El mundo siempre es más complejo y más terriblemente coherente al aplicar las consecuencias de nuestros actos que cualquier ficción que podamos crear.

Esto no quiere decir que tengamos que dejar de crear ficción. La ficción es imaginación, y la imaginación nos anima a pensar en cómo podrían ser las cosas, tanto para bien como para mal. Nos permite soñar con mundos distintos y especular sobre lo que está mal en el nuestro y querríamos cambiar. O con lo que está bien y querríamos mantener. Las ficciones de Navidad pueden tratar sobre seres sobrenaturales que promueven el bien o sobre cómo metemos la pata pero, si nos esforzamos, podemos llegar a tener una capacidad de redención. Cuando la intención es buena y la ejecución mantiene unos mínimos de coherencia y verosimilitud, las pequeñas (o grandes) incoherencias y saltos de fe se perdonan. Al fin y al cabo, la realidad siempre está ahí fuera, esperándonos, cuando hemos terminado de soñar.

Saludetes,
Carlos

P.D.: ¿Qué elementos habituales en la ficción os sacan de quicio a vosotros? A mí, las cargas absurdas a toda velocidad de los guerreros medievales, por ejemplo.

08 diciembre 2023

Mis personajes favoritos (I): Vladimir Vasiliev

Llevo casi treinta y cinco años jugando a juegos de rol. Sin embargo, casi todo este tiempo he sido director de juego, divirtiéndome detrás de la pantalla. Metafóricamente hablando, porque no soy muy aficionado a las pantallas. En todo este tiempo también he sido jugador, pero casi nunca en una campaña larga, sino en aventuras de una sola sesión en jornadas o para probar con algún amigo un juego nuevo. Recuerdo hace muchos años haber participado en una campaña de Aquelarre como jugador, pero dudo que jugáramos más de dos o tres partidas; ni siquiera recuerdo qué tipo de personaje llevaba, y mucho menos su nombre.

Cuando realmente he disfrutado como jugador del rol ha sido participando en partidas de rol por foro. Hace muchos años, en el 2009, comencé a jugar en una partida ambientada en el universo de Star Trek, partida en la que estuve casi nueve años, hasta 2018. Me lo pasé estupendamente y aprendí muchas cosas sobre el rol por foro, y la dejé por desavenencias con sus directores. Después de eso, a finales de 2019, comencé a jugar más en Comunidad Umbría, una de las comunidades de rol por foro más importantes en español. Entre 2019 y 2021 le di fuerte al rol por foro, coincidiendo también con cierta pandemia que nos tuvo a todos metidos en casa más de lo debido. Ahora sigo jugando a esta modalidad rolera, pero a un ritmo más sosegado que aún así implica estar participando en cinco partidas simultáneas ;).

Aventuras Espaciales

El personaje con el que más tiempo he jugado a rol por foro ha sido Vladimir Vasiliev. La partida estaba ambientada en el universo de Star Trek, poco después de la finalización de la Guerra del Dominio que se describe en Deep Space Nine. Los personajes eran oficiales de la nave USS Heracles, la nave más importante de un sector que hacía frontera con el espacio romulano, en el límite más alejado de la Federación. Se jugaba en un servidor propio que, lamentablemente, ya no existe, pero que sé que hasta el año pasado seguía activo, aunque ya no con mucha actividad. El sistema de juego era FUDGE (¡ni siquiera FATE!) y los directores de juego iniciales incluían a Mae (uno de los dueños de la editorial Holocubierta) y a Zonk/PJ (de Demonio Sonriente). Ambos son grandes aficionados a Star Trek y, de hecho, a día de hoy el juego oficial de Star Trek lo publica en español Holocubierta.

Era una partida con muchos jugadores participando a la vez, lo que exigía tener más de un director de juego, que en ese foro se llamaban «Almirantes» por seguir el rollo de que todos éramos miembros de la Flota Estelar. Cuando yo entré, la partida ya llevaba años jugándose y los puestos del Capitán, el Primer Oficial y los jefes de los departamentos estaban ya asignados, así que a mí me tocó hacerme un Alférez (el oficial de menor rango) y entrar en un departamento pequeñito, el de Diplomacia.

No me importó; me puse a crear la historia de mi personaje, del que solo sabía que tendría que ser diplomático. Me había leído no hace demasiado Marte Rojo y había un par de personajes rusos que me habían gustado; en la serie original había también un personaje ruso, Chekov, así que me pareció apropiado. Busqué una lista de nombres y apellidos comunes rusos, con la idea de terminar con algo equivalente a «Pedro Pérez», y de ahí obtuve el nombre de «Vladimir Vasiliev». Haciendo una búsqueda por Google descubrí que ese era el nombre de un bailarín y también de un experto en artes marciales y supervivencia. Eso último me hizo gracia, así que decidí que a mi diplomático le iba a gustar también lo de hacer «camping extremo». Del libro de Marte Rojo pillé otras dos ideas: que su personalidad sería jocosa y exagerada, como la de Arkady Bogdanov, y que le gustaría salir a correr, como a otro de los personajes de la novela, que tenía esa afición. Como todos teníamos que buscar una foto de un actor para que hiciera de nuestro personaje, yo le puse la cara de Kevin Durand, que había interpretado a un mercenario en Perdidos y me había resultado muy amenazador; me hizo gracia el contraste de hacerme un personaje experto en diplomacia que fuera alto como una torre y diera algo de miedo.

Consejo 1: Esta forma de crear personajes, cogiendo ideas de aquí y de allá, la utilizo mucho y está ahí desde Vladimir. Creo que es un buen modo de ir pillándole el punto al personaje. Un actor o actriz que te hayan gustado, un personaje de un cómic o un libro, o simplemente jugar con alejar el concepto del personaje que te han dado, te pueden dar las herramientas para insuflar vida al concepto inicial. Después, es seguro que irá evolucionando, pero por lo menos te servirá como punto de partida.

Con Vasiliev me pasó una cosa curiosa: cuando empecé a jugar había varias tramas en la partida, pero el ritmo era bastante leeento y yo no estaba inicialmente involucrado en ninguna historia, así que si quería jugar me tenía que buscar la vida con otros jugadores para no quedarme sin hacer nada. Y entre el jugador que llevaba a mi jefe (el Teniente Calloway) y otro jugador que entró a la vez que yo (el Alférez médico Tahna Rugal) nos montamos la fiesta por nuestra cuenta. El jugador que llevaba a mi superior interpretaba también a otro personaje (su hermana, la Alférez Megan Calloway) y a prácticamente todo el resto de PNJ del departamento de Diplomacia, porque de verdad que le encantaba la partida y le gustaba mucho escribir. Y al Alférez Tahna me lo metieron de compañero de camarote, así que ahí estuvimos haciendo el gamberro, interpretando a dos chavales jóvenes que acababan de empezar como quien dice en la Flota Estelar (ahora me recuerda a Lower Decks, pero esa serie es muy posterior a la partida).

Los primeros años fueron para mí de aprendizaje del medio. Aprendí que en las partidas de rol por foro el ritmo puede llegar a ser muy lento, porque tú vas escribiendo tu mensaje y luego la gente puede tirarse un par de días para contestar. Y, al mismo tiempo, que puedes estar en varias escenas a la vez, una sucediendo en el pasado y otra en el futuro, porque las haces con personajes distintos interpretados por jugadores distintos, que tienen sus propios ritmos. Y por tanto, debes tener cuidado con los errores de continuidad, también llamados «paradojas temporales». En ocasiones puede suceder que te tires un día escribiendo sin parar porque el compañero o compañera de escena tenga el día inspirado como tú, y que avancéis de lo lindo en la escena en la que estéis. Los combates en rol por foro pueden hacerse eternos, pero se compensan con la posibilidad de escribir mucho sobre el mundo interior de tu personaje, o leer el de los demás; es un medio mucho más literario y cercano a la escritura que el rol en mesa, que se parece más a la interpretación actoral. También tienes que acostumbrarte a que haya gente que empiece a jugar, no le enganche el medio o la aventura y abandone la partida, con lo que sus personajes terminen muriendo de repente o convirtiéndose en PNJ, dependiendo de lo que decidan los directores de juego. Y suele haber «salseo», es decir, relaciones sentimentales entre los personajes. No es que me haya pasado en todas las partidas que he jugado, pero me ha pasado en las suficientes como para saber que es algo bastante común. Ojo, no me quejo, solo lo observo. Y lo observé más en otras partidas, pero eso ya lo comentaré en otras entradas.

Con el paso del tiempo, Vasiliev se fue haciendo su hueco en el corazón de la partida: ascendió a Teniente Jr. y luego a Teniente; salió del departamento de Diplomacia al de Mando (como todos; resulta que Diplomacia no existe como departamento en el canon de Star Trek), se enrolló con la Alférez Calloway y después cortaron, luego se encontró con una exnovia, la Alférez Valverde (¡que era una espía enemiga!) y luego se lio con otra Alférez de cuyo nombre no puedo acordarme; se infiltró en una base pirata; descubrimos en un flashback que había sido un poco contrabandista antes de entrar en la Flota Estelar y que le habían puesto como apodo «Botas»; se unió mentalmente a una especie de vulcanianos perdidos que casi le fríen el cerebro; perdió el bazo (que no el brazo) en un atentado; se volvió a infiltrar en una estación pirata en una misión que terminó desastrosamente; se pasó varios meses en una prisión alienígena donde se reencontró con su hermana perdida... en fin, le pasaron muchas cosas. No se tira uno casi diez años jugando una partida de rol por foro, por lentas que sean, sin que te suceda de todo.

Al final dejé de jugar por culpa de mi relación con algunos Almirantes. En la misión esa que terminó desastrosamente mi personaje era el líder y las cosas no salieron del todo bien. Según los Almirantes mi personaje era demasiado temerario y según yo, los personajes temerarios son típicos de Star Trek. Nos tiramos mucho tiempo discutiendo sobre eso, porque ellos decían que no podía tener inmunidad de guion y yo les decía que no quería eso, sino que los jugadores no éramos oficiales de la Flota Estelar, gente preparada para todo, sino gente normal y corriente que jugábamos a serlo, con lo que había cosas que no se nos podían ocurrir. Bueno, disparidad de opiniones, supongo, pero el caso es que se me fue envenenando la relación con ellos y terminé por «jubilar» a mi personaje. Estaba harto de que le pasaran putadas y decidí que dejara la Flota Estelar y volviera a la marina mercante.

Los Almirantes me dejaron hacerme otro personaje, y nada menos que al Primer Oficial. Me hice a Samuel R. Brubaker, un tipo serio y disciplinado, felizmente casado, veterano... en fin, todo lo contrario a Vasiliev. Jugué con él como uno o dos años pero las misiones en la que participó terminaron siendo también un desastre. En ese momento es cuando decidí que no tenía ganas de estar sufriendo y dejé la partida. Mi forma de jugar no era compatible con la de los Almirantes (que eran distintos de los que estaban al principio) y la relación ya no funcionaba. Era mejor darse un abrazo y seguir mi camino. Avisé de que una vez terminara el episodio que estábamos jugando dejaría la partida y eso es lo que hice.

Consejo 2: No hagáis nunca algo solo porque lleváis mucho tiempo haciéndolo y os hayáis acostumbrado. Si la cosa ya no funciona, no pasa nada por darle carpetazo al asunto y seguir a otra cosa mariposa.

Uno no se pasa años y años jugando con un personaje sin que le conozcas bien y le cojas cariño. Aunque la partida ha terminado y no existe ni la más mínima posibilidad de que se vuelva a jugar, creo que podría coger al personaje a día de hoy y volver a interpretarlo sin problemas. En mi imaginación, Vasiliev terminaba volviendo a la base pirata donde se infiltró, mataba a la persona que le capturó (o bajaba el fáser en el último momento y renunciaba a la venganza) y luego se convertía en un alegre contrabandista y buscavidas, con contactos en media galaxia. Risueño, ligón, intrépido, trabajador cuando debía serlo, era muy divertido jugar con Vasiliev. Y, al final, tienes que divertirte jugando a rol porque si no, ¿qué sentido tiene?

Para mí la Heracles fue como una serie más de Star Trek, y eso que he visto muchas. Me encantaban sus personajes y disfruté mucho con las historias que se montaban allí. Si de algo me quejé fue de que no pasara más tiempo entre episodio y episodio (que es como se llamaban las aventuras), porque al final jugábamos como un episodio cada año de tiempo real, pero en el mundo de juego en cada uno solo transcurrían una o dos semanas. Y como había mucha gente que empezaba a jugar, se cansaba y se iba, al final resulta que cada semana de tiempo de partida cambiábamos a media tripulación, como si la Heracles estuviera maldita xD. Habría sido más lógico que transcurriera más tiempo entre aventura y aventura, con lo que las relaciones, que se iban estrechando entre los jugadores a medida que pasaban los meses, se hubieran reflejado de modo más realista en las propias relaciones entre nuestros personajes, que eran muy fuertes para gente que solo se conocía de un par de semanas. Supongo que la explicación era que en la Heracles, como en la casa de Gran Hermano, los sentimientos se magnificaban ;).

He decir algo más: me he quejado de los Almirantes y de su modo de ver las cosas, pero lo cierto es que su trabajo era bastante difícil. Seguir varias tramas a la vez, responder dudas, preparar partidas, interpretar a PNJ, etc., es una tarea casi a tiempo completo, y ellos lo hacían (como el resto) en sus ratos libres. Os puedo asegurar que era complicado porque, durante unos años, eché una mano como Almirante mientras jugaba con Vasiliev. Y era mucho trabajo, os lo aseguro. Así que al final te puedes quejar porque las cosas no se hagan como tú quieras, pero es cierto que esas cosas se están haciendo de forma altruista para que tú te diviertas. Por lo que me llevé una enseñanza más de la partida (el Consejo 3): no discutas con los directores de juego. Ellos lo están haciendo lo mejor que pueden, porque entre otras cosas lo hacen por amor al arte. Si resulta que no te gusta su modo de dirigir o la partida en la que estás, pues no tienes más que marcharte. Educadamente, y buscando hacer el menor roto posible con tu salida. Pero bastante tienen ellos ya que lidiar con la dirección de la partida como para que les pongas más carga encima.

El próximo día os hablaré de los personajes con los que terminé jugando en Comunidad Umbría. El primero de ellos, Samuel R. Brubaker. El pobre no había podido casi brillar en el espacio, así que usé su nombre y la foto del actor que había usado (Rodolfo Sancho) para crear un personaje en una de mis primeras partidas largas en Umbría. Era una partida de corte romántico y con muchas de las características de una sit-com. Pero del Brooklynverso ya os hablaré en otra entrada.

Saludetes,
Carlos