21 noviembre 2015

El Desafío de los 30 Días (3ª edición) - Pregunta 21

Pregunta 21: Las entidades y poderes que recorren el mundo no viven en una burbuja, independientes unas de otras. Conviven, aman, odian, engañan, se alían, y en definitiva, se relacionan con otras entidades. Literariamente, todas las entidades en mundos con tradición politeista ha mostrado las relaciones entre sus dioses. Los panteones griegos y romanos, por poner un ejemplo, tenían historias mas retorcidas que algunos de los culebrones que se pueden ver en la televisión. Siendo como eres un creador de dioses... relaciona tu dios con alguno de los otros dioses creados en la pregunta 4 de este mismo desafío. Puedes descargarte una recopilación de todos los dioses en este enlace.

Los pastores de las montañas y las tierras altas que rodean Highdell, cuentan que Oobek, el caprino Dios de las Cumbres Salvajes, es un enemigo de Samsara, Dios de Agricultores y Ganaderos.

En los viejos tiempos, antes de la llegada de los hombres a estas tierras, Oobek y Samsara eran espíritus hermanos, que disfrutaban saltando y bailando por las tierras salvajes.

Cuando los hombres llegaron, a Oobek, no lo gustaron; le parecían ruidosos y avariciosos, y se apelotonaban en sucias ciudades llenas de mugre. Oobek hacía lo posible por asustarles y echarles de sus dominios, golpeando con sus pies de cabra en las rocas de las montañas, creando rayos y truenos que atemorizaban a los hombres.

Samsara, sin embargo, se quedó fascinado por los poderes de estos extraños seres, que podían dominar la magia y el fuego, y que hacían retroceder a las bestias salvajes. Un día, Samsara llegó hasta las tierras de los hombres, se tumbó junto al fuego, y les ofreció su ayuda. Samsara les enseñó donde había grano que cultivar y cómo cuidar del ganado, e inclusó cazó a las ratas que se comían los cereales guardados en almacenes.

Con el tiempo, Samsara se convirtió en el Dios de la Agricultura y la Ganadería, y los hombres ocuparon toda la tierra, desde los prados hasta los valles de los ríos, y todos los bosques y costas. A Oobek esto no le gustó, sobre todo porque su hermano Samsara ya no quería pasar tiempo con él, y llegó a odiar a los hombres, y les mataba cuando se atrevían a entrar en sus dominios, las cumbres nevadas de las montañas.

Han pasado los siglos, y el tiempo ha hecho que la enemistad entre los dos dioses se ha atenuado. Oobek ya no mata a todos los hombres que entran en sus dominios, aunque tampoco les da la bienvenida. Y Samsara, en ocasiones, se da una vuelta por las tierras salvajes, aunque siempre termine volviendo con los humanos.

Los pastores que conocen los rituales que apaciguan a Oobek a menudo comentan que su dios sabe un secreto que a Samsara le averguenza: que aunque los humanos piensan que Samsara es un león, en realidad no es más que un gato.

Saludetes,
Carlos

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